Mateo 

Capitulo 1

1 Este es el libro sobre los orígenes de Jesús, El Ungido, el hijo de David, el hijo de Abraham.

2 Abraham engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob. Jacob engendró a Judá y sus hermanos. 3 Judá engendró a Pérez por medio de Tamar. Pérez engendró a Hezrón. Hezrón engendró a Ram. 4 Ram engendró a Aminadab. Aminadab engendró a Nasón. Nasón engendró a Salmón, 5 Salmón engendró a Boaz mediante Rahab. Boaz engendró a Obed mediante Rut. Obed engendró a Jesé. 6 Jesé engendró a David, el rey.

David engendró a Salomón mediante la esposa de Urías. 7 Salomón engendró a Rehoboam. Rehoboam engendró a Abijah. Abijah engendró a Asá. 8 Asá engendró a Jehosafat. Jehosafat engendró a Jehoram. Jehoram engendró a Uzías. 9 Uzías engendró a Jotán. Jotán engendró a Acaz . Acaz engendró a Ezequías. 10 Ezequías engendró a Manasés. Manasés engendró a Amón. Amón engendró a Josías. 11 Josías engendró a Jeconías y sus hermanos, antes de la deportación a Babilonia.

12 Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Sealtiel. Sealtiel engendró a Zorobabel. 13 Zorobabel engendró a Abiúd. Abiúd engendró a Eliaquim. Eliaquim engendró a Azor. 14 Azor llegó a ser padre de Sadoc. Sadoc llegó a ser padre de Aquim. Aquim llegó a ser padre de Eliud. 15 Eliud llegó a ser padre de Eliazar. Eliazar llegó a ser padre de Matán. Matán llegó a ser padre de Jacob. 16 Jacob llegó a ser padre de José, el esposo de María, de quién nació Jesús, quien es llamado El Ungido.

17 De modo que hubo catorce generaciones desde Abraham hasta David, catorce generaciones desde David hasta la deportación a Babilonia, y catorce generaciones desde la deportación a Babilonia hasta [la venida] del Ungido.

18 Esta es la manera en que Jesús, El Ungido, empezó: Mientras su madre había sido prometida en matrimonio a José, se encontró que ella estaba encinta mediante el Santo Aliento [de Dios] antes que el matrimonio hubiese sido consumado. 19 Sin embargo, dado que José, su esposo, era un hombre justo y no quería hacer [de María] un espectáculo público, planeaba despedirla secretamente.

20 Pero, después de haber llegado a esa conclusión, {miren!} El mensajero de [Jehová] se le apareció en un sueño, diciendo: “José, hijo de David, no te sientas atemorizado de tomar a María como tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Santo Aliento [de Dios.] 21 Ella dará a luz un hijo y tú lo llamarás Jesús, porque el salvará a su gente de sus pecados.

22 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que fue hablado por Jehová a través del profeta: 23 “(¡Miren!) La virgen llegará a estar encinta y dará a luz un hijo, y ellos le pondrán por nombre Emmanuel (que se traduce, Dios con nosotros).”

24 Después de despertar, José hizo lo que el mensajero de [Jehová] le dijo, y tomó a la mujer consigo. 25 Sin embargo, [José] no tuvo relaciones sexuales con ella sino hasta después que ella hubo dado a luz un hijo, a quien él llamó Jesús.

Capitulo 2

1 Después de haber nacido Jesús en Belén de Judea en los días del rey Herodes, {miren!} sacerdotes babilonios procedentes del este llegaron a Jerusalén, 2 preguntando: “Dónde está aquel que ha nacido rey de los judíos? Nosotros vimos su estrella en el este y vinimos a inclinarnos ante él.”

3 Al oír esto, el rey Herodes se perturbó mucho, al igual que toda Jerusalén. 4 Entonces reunió a todos los sacerdotes principales y los escribanos de la gente y les preguntó donde había de nacer este Ungido. 5 Ellos contestaron: “En Belén de Judea”, porque fue escrito por medio del profeta: 6 “Y tú, OH Belén del país de Judea no eres ciertamente el menor entre los gobernantes de Judá. Porque un gobernante saldrá de ti para pastorear a mi pueblo, Israel.”

7 Entonces, Herodes, secretamente llamó a los sacerdotes babilonios y cuidadosamente determinó de parte de ellos cuándo había aparecido la estrella. 8 Y mientras los envió a Belén, dijo: “Busquen con cuidado al niñito; y cuando lo hayan encontrado, repórtense a mí para que yo pueda ir, e inclinarme ante él también.”

9 Después de escuchar lo que había tenido que decir, ellos continuaron su camino. Y {¡miren!} la estrella que ellos vieron en el este se puso delante de ellos hasta que se posó directamente sobre el sitio donde se encontraba el niñito. 10 Cuando ellos vieron a la estrella hacer esto, se pusieron fuera de sí por el gozo que sentían. 11 Y cuando entraron a la casa, vieron al niñito con María su madre, y cayeron y se inclinaron ante él.
(ADDED COMENTARY:
  proskuneo: se traduce adorar, inclinarse rostro a tierra, rendir homenaje que aplica a una autoridad muy elevada. La misma palabra que utilizó Juan al referirse al acto de reverencia que el ángel consideró inapropiado. Rev. 22:8,9).
Entonces abrieron sus tesoros y dieron al niño regalos en oro, incienso y mirra. 12 Sin embargo, debido a que recibieron advertencia divina mediante un sueño, que no debían regresar a Herodes, regresaron a sus hogares por otra ruta.

13 Después de haber partido, {¡mire!} el mensajero de [Jehová] se le apareció a José en un sueño y dijo: “¡Levántate! Toma al niño y a su madre, apresúrate a ir a Egipto, y quédate allí hasta que te diga, porque Herodes va a buscar al niño para destruirlo.”

14 Así es que se levantó por la noche, tomó al niño y a su madre, y partió hacia Egipto 15 y se quedó allí hasta que Herodes hubo muerto, para que se cumpliera lo dicho por Jehová mediante el profeta: “ de Egipto Yo llamé a mi hijo.”

16 Cuando Herodes vio que los sacerdotes babilonios habían sido más listos que él, se enojó muchísimo. Por lo tanto, lanzó una [proclama] en Belén y sus distritos, que todos los niños varones, menores de dos años, debían ser destruidos, de acuerdo con el tiempo que este había determinado por medio de los sacerdotes babilonios. 17 Fue entonces cuando se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías, quie dijo: 18 “Una voz se escuchó llorando y lamentándose en Ramá. Era Raquel llorando por sus hijos y ella no podía ser consolada, porque estos ya no son.”

19 Cuando Herodes murió, {mire!} el mensajero de [Jehová] se apareció  a José en un sueño mientras este se encontraba en Egipto 20 y le dijo: “Levántate! Toma al niño y a su madre y regresa a la tierra de Israel, porque aquellos que querían la vida del niño están ahora muertos.”

21 Por lo tanto, José se levantó, tomó al niño y a su madre, y regresó a la tierra de Israel.

22 Pero cuando oyó que Arquelao había asumido el poder en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá por una advertencia divina que le había sido dada en un sueño. Como resultado de esto, viajó al territorio de Galilea 23 y se radicó en una ciudad llamada Nazaret, para que lo hablado mediante los profetas se cumpliera: El será llamado Nazareno.

Capitulo 3

1 Fue en aquellos días que Juan el Bautizante empezó a predicar en el desierto de Judea 2 diciendo: “Arrepiéntanse, porque el Reino de los Cielos se ha acercado.” 3 El es de quién el profeta Isaías habló en estos términos: “Una voz está clamando en el desierto:

Preparen la senda de Jehová! Hagan derechos los caminos para él.”

4 Juan vestía prendas hechas de pelo de camellos, llevaba una correa gruesa de cuero en su cintura, y lo que comía eran langostas y miel silvestre.

5. Entonces [gentes de] Jerusalén, el resto de Judea, y toda el área alrededor del Jordán vinieron a él 6 para ser bautizados en el río Jordán, admitiendo abiertamente sus pecados.

7 Cuando el vio venir al bautismo a muchos de los fariseos y saduceos, él les dijo: “Hijos de víboras, quién les ha mostrado la necesidad de escapar de la furia venidera? 8 Produzcan el tipo de frutos que muestren que son dignos de arrepentimiento. 9 No sean tan audaces para decir Abraham es nuestro padre. Déjenme decirles que Dios puede hacer hijos de Abraham de estas piedras. 10 El hacha esta lista arrimada a las raíces de los árboles y cada árbol que no está produciendo fruto será cortado y echado al fuego

11 De hecho, yo los bautizo en agua [para que puedan mostrar] su arrepentimiento. Pero, aquel que viene después de mí es más fuerte que yo. De hecho, yo no soy digno de sacarle sus sandalias. Él los bautizará a ustedes con el Aliento Santo de Dios y con fuego. 12 Él tomará la pala en la mano y limpiará completamente su era. Entonces él almacenará su trigo en el granero y quemará el vano con un fuego que no se puede apagar.”

13 Entonces Jesús vino de Galilea para ver a Juan en el río Jordán y para ser bautizado por él. 14 Pero Juan trató de impedírselo, diciendo: “¡Yo soy el que debería ser bautizado por ti! ¿Por qué vienes tú a mí?”  

15 Pero Jesús dijo: “Deja que sea así por ahora. Esto es lo que nos es correcto hacer, para que podamos dar cumplimiento a todo lo que es justo.”

Ante esto, Juan trató más de impedírselo.

16 Después de haberse bautizado, Jesús salió del agua. Entonces {¡Miren!} los cielos se abrieron y vio el aliento de Dios bajando sobre él en forma de paloma. 17 Y {¡miren}) había una voz que venía del cielo, que decía: “Este es mi amado Hijo. Me complazco mucho en él.”

Capitulo 4

1 Después de eso, el Aliento de Dios condujo a Jesús al desierto para que ser tentado por el Calumniador. 2 Y después que hubo ayunado por cuarenta días y cuarenta noches, sintió hambre.

3 Entonces el Tentador vino a él y dijo: “Si eres el Hijo de Dios, di a estas piedras que se conviertan en hogazas de pan.”

4 Y Jesús respondió: “Está escrito, el hombre no necesita solamente pan para sobrevivir, también necesita todo lo que es dicho por la boca de Dios”

5 Entonces el Calumniador lo llevó a la Ciudad Santa, lo puso sobre una de las altas torres de batalla del templo, 6 y dijo: “Si tu eres el Hijo de Dios, lánzate hacia abajo, porque está escrito, El asignará a sus mensajeros para que estén junto a ti, y ellos te alzarán en sus manos para que tu pie no se de con una piedra.”

7 Pero Jesús le dijo: “Otra vez, está escrito, ‘Tu no debes poner a prueba a Jehová tu Dios.’

8 Nuevamente, el Calumniador lo llevó a una montaña inusualmente alta y le mostró todos los reinos del mundo y su gloria. 9 Entonces le dijo: “Te daré todo esto si solamente te inclinas y me muestras tu respeto.”

10 Pero Jesús dijo: “Vete Calumniador, porque está escrito: ‘Es a Jehová tu Dios a quien tienes que adorar, y Él es el único a quien debes servir.’”

11 Entonces el Calumniador lo dejó, y miren, los mensajeros [de Dios] vinieron y empezaron a servir [a Jesús] en lo que necesitaba.

12 Después de oír que Juan había sido arrestado, Jesús regresó a Galilea. 13 Se mudó de Nazaret y empezó a residir en Capernaúm (que queda junto al mar en los distritos de Zabulón y Neftalí). 14 Esto se hizo así para que la profecía que fue hablada a través del profeta Isaías pudiera cumplirse. 15 Esta dice: “OH tierras de Zabulón y Neftalí en el camino junto al mar al otro lado del Jordán, Galilea de las naciones, 16 la gente que estaba sentada en oscuridad ha visto una gran luz; y la luz ascendió en aquellos que estaban sentados en la región de la sombra de la muerte.”

17 Desde ese momento, Jesús empezó a predicar diciendo: “Arrepiéntanse, porque el Reino de los Cielos se ha acercado.”

18 Fue después de estar caminando un rato a lo largo del Mar de Galilea, que vio a dos hermanos, Simón (a quien llaman Pedro) y su hermano Andrés; pescadores que estaban echando sus redes al mar. 19 Y él les dijo: “Síganme y yo los convertiré en pescadores de hombres.”

20 Inmediatamente ellos soltaron sus redes y le siguieron.

21 Viajando de allí, él vio dos hermanos más, Santiago el hijo de Zebedeo, y su hermano, Juan. Ambos estaban en el bote con Zebedeo, su padre, reparando las redes, cuando él los llamó, 22 y ellos inmediatamente dejaron el bote y a su padre, y lo siguieron.

23 Entonces Jesús viajó por toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, predicando las buenas nuevas del Reino, y curando todas las enfermedades y dolencias que padecía la gente. 24 Porque hasta habían oído de él por toda la tierra de Siria. Y esta gente también le trajo sus enfermos- aquellos con varios tipos de enfermedades y dolencias, los poseídos por demonios, así como también los epilépticos y paralíticos- y las curó a todas. 25Como resultado de esto, grandes muchedumbres siguieron a Jesús; de Galilea, Decápolis, Jerusalén, (y el resto de Judea), y del otro lado del Jordán.

Capitulo 5

1 Cuando Jesús vio las muchedumbres, se subió a una montaña y se sentó, y sus discípulos vinieron a él. 2 Entonces empezó a enseñarles, diciendo, 3 “Los pobres espiritualmente son benditos, porque el Reino de los Cielos les pertenece. 4 Los tristes son benditos, porque ellos serán confortados 5 Los sumisos son benditos, porque ellos heredarán la tierra 6 Aquellos que tienen hambre y sed de justicia son benditos, porque ellos serán satisfechos. 7 Los misericordiosos son benditos, porque a ellos se les mostrará misericordia. 8 Aquellos con corazón puro son benditos, porque ellos verán a Dios. 9 Los que hacen la paz son benditos, porque a ellos se les llamará Hijos de Dios, 10 Aquellos que son perseguidos por hacer lo que es correcto son benditos, porque el Reino de los Cielos les pertenece.

11 ‘Ustedes son benditos, cuando sea que la gente hable cosas malas acerca de ustedes, los persigan, y mientan sobre ustedes, o, por mi causa, digan cosas inicuas acerca de ustedes. 12 Griten de felicidad y salten de gozo, porque ustedes tienen una gran recompensa en los cielos, porque esta es la misma manera en que trataron a los profetas que vinieron antes de ustedes.

13 Ustedes son la sal de la tierra, pero si la sal pierde su fuerza, ¿en qué sabrá salada esta? No será fuerte en nada, y será arrojada afuera para ser pisoteada.

14 Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad no puede ser escondida en la cima de una montaña, 15 tampoco la gente enciende una lámpara y luego la pone bajo una canasta. En vez de eso, la ponen en un pedestal donde pueda brillar para todos en la casa. 16 Así es como ustedes deben dejar que su luz brille ante los hombres, para que estos puedan ver sus buenas obras y entonces den gloria a su Padre en el Cielo.

17 No piensen que vine a destruir la Ley o la palabra de los profetas. Yo no vine a destruir sino a cumplir. 18 Yo les digo la verdad; es más probable que el cielo y la tierra se acaben que una iota o hasta una parte de una de las letras de la ley de la ley pasen, sin que antes todas estas cosas sucedan. 19 Por esta razón cualquiera que rompa el menor de los mandamientos y enseñe a otros a hacer lo mismo será llamado el menor en el Reino de los Cielos. Pero cualquiera que enseñe y también siga la ley, será llamado grande en el Reino de los Cielos.

20 Yo les digo esto; si no son más justos que los escribas y fariseos, no tendrán oportunidad de entrar en el Reino de los Cielos.

21 Ustedes han oído lo que fue dicho hace mucho tiempo, que no deben asesinar; porque un asesino tiene que responder ante las cortes. 22 Sin embargo, yo les digo que cualquiera que continua enojado con su hermano, tendrá que responder ante el consejo supremo. Y cualquiera que llama a su hermano un estúpido, será sentenciado a botadero ardiente.

23 Si ustedes traen una ofrenda al altar de Dios, pero, mientras están en camino se acuerdan que su hermano tiene algo contra ustedes, 24 dejen su ofrenda ante el altar y váyanse. Primero, hagan las paces con su hermano; y luego regresen a ofrecer su ofrenda.

25 Si alguien tiene un caso legal en su contra, lleguen a un acuerdo rápidamente antes de que vaya a corte. De esta manera, no haya oportunidad de que caigan en las manos de un juez, y del juez al alguacil, de modo que terminen siendo echados en prisión. 26 Les digo esto como un hecho: si esto pasa, ustedes no saldrán sino cuando hayan pagado hasta el último centavo.

27 Ustedes han oído que se dijo que no deben cometer adulterio. 28 Pero yo les digo que todo aquel que continúa mirando a una mujer y desarrolla un deseo por ella, ya ha cometido adulterio en su corazón.

29 Si su ojo derecho es una trampa para ustedes, arránquenlo y bótenlo. Porque es mucho mejor perder una parte del cuerpo a que todo su cuerpo sea arrojado en el botadero ardiente. 30 También, si su mano derecha es una trampa para ustedes, córtenla y bótenla, porque es mucho mejor perder una parte del cuerpo, a que todo su cuerpo sea tirado al botadero de basura.

31 También se dijo: ‘Cualquiera que se divorcie de su esposa debe darle un certificado de divorcio.’ 32 Sin embargo, yo les digo que cualquiera que se divorcie de su esposa por otras razones que no sean inmoralidad sexual, la expone al adulterio. Y cualquiera que se case con una mujer divorciada, comete adulterio.

33 Nuevamente, oyeron que fue dicho hace mucho tiempo: ‘no deben jurar falsamente’. Ustedes deben cumplir cualquier cosa que juren delante de Jehová. 34 Sin embargo, Yo digo: ‘No juren por nada. No juren por el cielo, porque es el trono de Dios, 35 o por la tierra, porque es el banquillo para sus pies, tampoco por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey. 36 No juren por su cabeza, porque no pueden cambiar ni un solo cabello a blanco o negro. 37 Que solamente su si signifique si y su no signifique no, porque cualquier cosa más allá de esto, proviene del inicuo.’

38 Ustedes oyeron que fue dicho, ojo por ojo y diente por diente. 39 Sin embargo, yo digo: No peleen con una persona inicua. Si alguien les pega en su mejilla derecha, vuelvan la otra mejilla hacia él también. 40 Y si una persona quiere llevarlos a corte para quitarles su ropa interior, dejen que se lleve también el resto de su ropa. 41 Y si alguien los obliga a una milla de servicio, caminen con él dos millas. 42 Den liberalmente a los que piden cosas, y no se nieguen ante aquellos que quieren pedirles prestado.

43 Ustedes oyeron que se dijo, ustedes deben amar a su vecino y repudiar a su enemigo. 44 Sin embargo, yo digo: Amen a sus enemigos y oren por aquellos que los persigan. 45 Por hacer esto ustedes probarán que son hijos de su Padre que está en los cielos, porque El permite que el sol salga sobre los malos y los buenos, y El hace llover sobre los justos y los injustos.

46 ¿Si ustedes solamente aman a aquellos que los aman, dónde está su recompensa? ¿No hacen lo mismo los recaudadores de impuestos? 47 Y si ustedes solamente saludan a sus hermanos, ¿qué es lo inusual en cuanto a esto? ¿No hace lo mismo la gente de las naciones? 48 Sean perfectos tal como su Padre es perfecto.” 

Capitulo 6

1 “Tengan cuidado de no hacer cosas justas delante de los hombres, con el propósito de que ellos vean lo que ustedes están haciendo, porque no recibirán recompensa de su Padre que está en los cielos. 2 Y cuando den regalos a los necesitados, no toquen trompeta delante de ustedes en las sinagogas y en las calles, tal como lo hacen los hipócritas, para que los hombres puedan alabarlos. Yo les digo la verdad; ellos ya están recibiendo su recompensa completa. 3 Pero cuando den sus regalos a los necesitados, no dejen que su mano izquierda sepa lo que su mano derecha está haciendo, 4 para que sus regalos a los necesitados puedan ser dados secretamente. Entonces su Padre que está mirando secretamente se los pagará.

5 También, cuando oren, no sean como los hipócritas. A ellos les gusta orar parados en las sinagogas y en las esquinas de las calles principales, para que los otros hombres los noten. Yo les digo la verdad; ellos ya están recibiendo su recompensa completa. 6 Sin embargo, cuando oren, vayan a su cuarto privado, y, después de cerrar la puerta, oren a su Padre en secreto. Entonces su Padre que mira secretamente se los pagará.

7 Cuando estén orando, no balbuceen las mismas expresiones repetidamente, tal como lo hacen las gentes de las naciones, porque ellos piensan que por repetirlas serán escuchados. 8 No actúen como ellos, porque su Dios y Padre sabe las cosas que ustedes necesitan antes de que siquiera se las pidan.

9 Oren de esta manera: Nuestro Pare en el cielo, que tu nombre sea Santo; 10 que tu Reino venga; que todo lo que te complace suceda en la tierra tal como en el cielo. 11 Que recibamos el pan que necesitamos hoy, 12 y perdónanos por las cosas que debemos, tal como nosotros hemos perdonado a aquellos que nos deben. 13 También, no permitas que seamos tentados, pero rescátanos del Inicuo. 14 Porque, si ustedes pasan por alto los errores de otros hombres, entonces su Padre Celestial también pasará por alto sus errores. 15 Pero si ustedes no pasan por alto los errores de ellos, su Padre no pasará por alto los de ustedes.

16 Cuando ayunen, no muestren una cara triste tal como lo hacen los hipócritas, porque ellos deforman sus caras para mostrar a otros hombres que están ayunando. Yo les digo la verdad; ellos ya están recibiendo su recompensa completa. 17 Pero cuando ayunen, pónganse grasa en su cabeza y lávense la cara, 18 para que otros hombres no vean que están ayunando, sino solamente su Padre que mira secretamente. Entonces, su Padre, que está mirando secretamente, se los pagará.

19 Dejen de guardar tesoros en la tierra, los cuales pueden ser devorados por el moho y el óxido, y donde los ladrones pueden irrumpir y robárselos.21 Porque, donde están tus tesoros, allí estará tu corazón.

22 La lámpara del cuerpo es el ojo, y si tu ojo es sencillo, todo tu cuerpo brillará. 23 Pero si tu ojo es inicuo, tu cuerpo entero estará en oscuridad. Y si la única luz en ti es oscuridad, cuán grande oscuridad es esta.

24 Nadie puede ser un esclavo de dos amos; porque no le importará uno de ellos y amará al otro, o se quedará con uno y abandonará al otro. No pueden servir como esclavos a Dios y a la riqueza 25 Esta es la razón por la cual les estoy diciendo que no se preocupen por sus vidas respecto a qué comerán o qué beberán... o respecto a sus cuerpos en cuanto a qué vestirán. ¿No es la vida de ustedes más importante que la comida y sus cuerpos más importantes que la ropa?

26 Presten cuidadosa atención a los pájaros en el cielo, ellos no plantan semillas, o cosechan, o almacenan en graneros; no obstante su Padre Celestial los alimenta. ¿No son ustedes más importantes que ellos? 27 ¿Quien de ustedes por preocuparse puede añadir una pizca a la duración de su vida?

28 También, en lo referente a la ropa, ¿Por qué se preocupan? Aprendan de los lirios en el campo y de la forma en que crecen. Estos no trabajan, ni tampoco fabrican ropa. 29 Pero les digo, ni siquiera Salomón en toda su gloria fue vestido tan bien como ellos [se visten]. 30 Así es que si Dios viste a las plantas en el campo tan bien (las cuales están aquí hoy y mañana se echan al horno), ¿no los vestirá mejor a ustedes, hombres de poca fe?

31 Así es que, nunca se preocupen ni pregunten, ¿qué comeremos? O, ¿qué vestiremos? 32 Estas son las cosas que las naciones persiguen. Su Padre celestial ya sabe que ustedes necesitan estas cosas.

33 Si ustedes ponen en primer lugar el Reino y la justicia, entonces todas estas otras cosas les serán dadas. 34 De modo que, nunca se preocupen por el mañana, porque el mañana tendrá sus propias preocupaciones. Cada día tiene suficiente de su propia maldad.”

Capitulo 7

1 “No juzguen [a otros], para que ustedes no sean juzgados. 2 Porque las leyes que ustedes usan para juzgar a otros son las mismas que serán usadas para juzgarlos a ustedes, y los criterios que ustedes impongan, son los mismos criterios que se les impondrán a ustedes.

3 ¿Por qué buscan paja en el ojo de su hermano cuando no pueden ver la viga en su propio ojo? 4 ¿Cómo pueden decirle a su hermano, déjame remover esta paja de tu ojo, cuando ¡miren! ¿Ustedes tienen una viga en el suyo? 5 ¡Hipócritas! Primero remuevan la viga de su propio ojo, y entonces podrán ver claramente la paja en el ojo de su hermano.

6. No den las cosas santas a los perros, ni tiren las perlas a los cerdos. Porque las pisotearan y virándose los embestirán.

7 Sigan pidiendo y les será dado. Sigan buscando y hallarán. Sigan tocando y se les abrirá. 8 Porque, todo aquel que sigue pidiendo recibirá, y todo aquel que sigue buscando hallará, y la puerta se abrirá para quien siga tocando. 9 Después de todo, ¿de qué hombre no es cierto esto?... cuando su hijo le pide pan, no le dará una piedra, ¿verdad? 10 O si le pide un pescado, el no le dará una serpiente, ¿verdad? 11 Por lo tanto, si ustedes, en su maldad, saben cómo dar buenos regalos a sus hijos, ¿cuánto más dará su Padre en el cielo cosas buenas a quienes continúan pidiéndole?

12 Lo que sea que ustedes deseen que los hombres hagan por ustedes es lo que deben hacer por ellos. Es un hecho que esto es lo que significan la Ley y los Profetas.

13 Entren por la puerta angosta, porque el camino que conduce a la destrucción es muy ancho y por allí es donde va la mayoría. 14 Pero la puerta que lleva a la vida es estrecha y angosta, y no muchos la encuentran.

15 Cuídense de los falsos profetas, quienes vienen vestidos como ovejas, porque en su interior son lobos hambrientos. 16 Ustedes los reconocerán por su fruto: La gente no recoge uvas de espinos o higos de cardos, ¿verdad? 17 Todos los árboles buenos producen buen fruto; pero aquellos que están podridos producen fruto malo. 20 Realmente entonces, ustedes los reconocerán por su fruto.

21 No todo aquel que me dice Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos; [sino] solamente aquellos que hacen la voluntad de mi Padre en el cielo. 22 En aquel día, muchos me dirán, Señor, Señor, no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, e hicimos grandes obras en tu nombre? 23 Entonces admitiré ante ellos: ¡Nunca los conocí! Apártense de mi infractores de la ley’.

24 Todo aquel que escucha las cosas que estoy diciendo y las hace se parece al hombre sabio que construyó su casa sobre un fundamento de roca sólida. 25 La lluvia cayó y las inundaciones vinieron, y el viento sopló y golpeó contra esa casa, pero esta no cayó, porque estaba construida sobre roca. 26 Sin embargo, todo aquel que oye las cosas que estoy diciendo y no las hace, es como el tonto que construyó su casa sobre la arena. 27 La lluvia cayó y las inundaciones vinieron, y el viento sopló y golpeó contra aquella casa, hasta que esta cayó en un gran colapso.”

28 Ahora bien, para cuando Jesús hubo terminado de decir estas cosas, las multitudes quedaron asombradas por su forma de enseñar, 29 porque, al contrario de sus escribas, él enseñaba con autoridad.

Capitulo 8

1 Cuando bajó de la montaña, grandes muchedumbres lo siguieron. 2 Entonces, {¡miren!} un hombre con lepra vino, y se prosternó diciendo: “Señor, si solamente lo quieres, puedes limpiarme.”

3 Y alargando su mano, él lo tocó diciendo: “Yo quiero. Se limpio” Inmediatamente [el hombre] fue limpiado y quedó libre de su lepra.

4 Entonces Jesús le dijo: “No le cuentes a nadie [acerca de esto], pero anda, muéstrate ante los sacerdotes, y presenta la ofrenda que Moisés especificó, para que ellos puedan dar testimonio de lo que ha sucedido.”

5 Cuando él entró en Capernaúm, un centurión [romano] vino a él rogándole, y dijo: “Señor, mi siervo está tan paralizado que no puede dejar la casa, 6 y se encuentra con mucho dolor”

7 Está bien, dijo (Jesús): “Lo curaré cuando llegue allí”

8 Sin embargo, el centurión dijo: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa. Solamente di la palabra y yo sé que mi siervo se curará. 9 Mira que yo también soy un hombre a quien se le ha dado autoridad, porque tengo soldados bajo mi mando. I si yo le digo a este, ponte en camino, él se pone en camino; o a otro, ven, él viene; o a mi esclavo, haz esto, él lo hace”

10 Pues bien, Jesús estaba asombrado, y dijo a aquellos que lo seguían: “Yo les digo la verdad; no he encontrado a nadie en Israel con una fe tan grande. 11 Por tanto les digo que muchos del sol naciente y del poniente vendrán y se reclinarán [a la mesa] con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos. 12 Sin embargo, los Hijos del Reino serán arrojados en la oscuridad de afuera; allí es dónde ellos llorarán y se amolarán los dientes”

13 Entonces Jesús le dijo al centurión: “¡Anda! Y que sea exactamente como lo has creído.” Y el sirviente fue sanado en esa misma hora.

14 Cuando llegó a la casa de Pedro, Jesús vio que la suegra [de este] estaba acostada, ardiendo en fiebre. 15 De manera que le tocó la mano y la fiebre la dejó. Entonces ella se levantó y empezó a servirle.

16 Aquella noche, la gente le trajo a muchos que estaban poseídos por demonios. De modo que expulsó a los espíritus con una palabra, y así curó a todos aquellos que tenían mala salud, 17 para que las palabras dichas a través del profeta Isaías pudiesen cumplirse: “El tomó nuestras enfermedades y cargó con nuestras plagas él mismo.”

18 Cuando Jesús vio que la gente empezó a amontonarse a su alrededor, dio órdenes de partir al otro lado [del mar de Galilea]. 19 Pero entonces un escriba vino y dijo: “Maestro, yo te seguiré donde quiera que vayas.”

20 Sin embargo, Jesús le dijo, “Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo tienen nidos, pero el hijo del hombre no tiene un lugar para recostar su cabeza.”

21 Entonces otro discípulo le dijo: “Señor, primero déjame ir y enterrar a mi padre.”

22 Pero Jesús le dijo: “Continúa siguiéndome y deja que los muertos entierren a sus propios muertos.”

23 Entonces él se subió a un bote y sus discípulos lo siguieron. 24 Sin embargo, {miren!} el mar empezó a sacudirse y las olas comenzaron a golpear el bote fuertemente. Para entonces, (Jesús) estaba durmiendo. 25 Por tanto (los discípulos) vinieron, lo despertaron y dijeron: “¡Señor, sálvanos, porque estamos a punto de ser destruidos!”

26 Pero Jesús preguntó: “¿Porqué están tan asustados, ustedes con tan poquita fe?”

Entonces se levantó y reprendió a los vientos y al mar, y se estableció una gran calma. 27 De manera que los [discípulos] empezaron a asombrarse y preguntar: “¿Qué clase de persona es esta? Porque hasta el viento y el mar le obedecen.”

28 Cuando ellos llegaron al otro lado [del mar] al país de los gadarenos, lo encontraron dos hombres poseídos por demonios que salían de entre las tumbas. Ellos eran tan inusualmente feroces, que nadie más había tenido el coraje de pasar por este camino. 29 Y {¡miren!} ellos gritaron: “¿Qué es lo que quieres con nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido antes del tiempo determinado para atormentarnos?”

30 Pues bien, lejos de allí estaba [pastando] una gran piara de cerdos. 31 Así es que los demonios le rogaron: “Si nos expulsas, mándanos dentro de esa piara de cerdos.”

32 Así, [Jesús] les dijo: ¡Vayan!

Entonces salieron y se metieron en los cerdos. Y {¡miren!} toda la manada corrió por un barranco muy inclinado y cayó al mar, y se ahogaron. 33 Entonces, aquellos que estaban cuidando los cerdos en el pastizal huyeron. Y cuando llegaron a la ciudad, lo contaron todo, incluyendo la historia de los hombres poseídos por los demonios. 34 Entonces {¡miren!} Todos los que estaban en la ciudad vinieron para encontrarse con Jesús. Y cuando lo vieron, le rogaron que regresara a la otra orilla, lejos de sus distritos.

Capitulo 9

1 Así, subiendo al bote, cruzó [el mar] y viajó al pueblo donde se hospedaba. 2 Allí, {¡miren!} le trajeron a un hombre paralizado, acostado en una camilla. Al ver tal clase de fe, Jesús le dijo al paralítico: “Sé valiente hijo, tus pecados son perdonados”

3 Sin embargo, {¡miren!}, algunos escribas (quienes habían escuchado esto) estaban pensando dentro de sí: “¡Está blasfemando!”

4 Pero Jesús, que conocía lo que estaban pensando, dijo: “¿Por qué tienen estos pensamientos inicuos en su corazón? 5 ¿Es más fácil decir, tus pecados son perdonados, o simplemente levántate y camina? 6 Quiero que sepan que el Hijo del Hombre tiene el poder de perdonar pecados aquí en la tierra”

Entonces dijo al paralítico: “Levántate, recoge tu camilla, y vete a casa.” 7 Y con eso, él se levantó y se fue a su casa.

8 Cuando las muchedumbres vieron esto, se asustaron y alabaron a Dios quien da tal clase de poder a los hombres.

9 Mientras continuaban viajando desde allí, Jesús vio un hombre llamado Mateo, sentado en la oficina de los impuestos, y le dijo: “Sé mi seguidor.” Inmediatamente, [Mateo] se levantó y lo siguió.

10 Más tarde, mientras [Jesús] estaba reclinado a la mesa en la casa de Mateo, {¡miren!} muchos cobradores de impuestos y pecadores vinieron y se reclinaron junto con él y sus discípulos. 11 Al ver esto, los fariseos preguntaron a sus discípulos: “¿Por qué el maestro de ustedes come con cobradores de impuestos y pecadores?”

12 Habiendo escuchado esto, [Jesús respondió]: “La gente sana no necesita doctor, pero los enfermos sí. 13 Así es que, vayan y aprendan el significado de las palabras: ‘Quiero misericordia y no sacrificio.’ Yo no vine a llamar a justos, solo a los pecadores.”

14 Entonces algunos de los discípulos de Juan vinieron a Jesús y preguntaron: “ ¿Por qué es que, aunque los fariseos y nosotros ayunamos regularmente, tus discípulos no ayunan”?

15 Jesús respondió, “Los amigos del novio no tienen ninguna razón para estar tristes mientras el novio esté con ellos, ¿no es cierto? Pero, vendrá un día, cuando el novio les será quitado... entonces si ayunarán. 16 Nadie cose un parche que no ha encogido todavía, en ropa vieja, porque, la fuerza [del parche al encogerse] jalaría la ropa y empeoraría la rotura. Tampoco nadie pone vino nuevo en odres de piel viejos. Si lo hacen, las pieles se reventarán y se derramará el vino, de modo que estas se arruinarán. Sin embargo, la gente pone vino nuevo en odres nuevos, así, ambos se conservan”

18 Y él les decía: “{¡Miren!}, cierto gobernante vino y se prosternó diciendo: “Para este momento mi hija ya debe estar muerta. Ven y pon tus manos en ella y volverá a vivir”

19 Entonces Jesús se levantó y siguió al hombre, y así mismo hicieron sus discípulos.

20 Y {¡Miren!}, [estando en camino], una mujer que había sufrido de un flujo de sangre por algo así como doce años, vino por detrás y tocó el flequillo de la ropa de Jesús. 21 [Ella hizo esto] porque se decía a sí misma: “Si solamente logro tocar su ropa, esto me librará [de esta condición].”

21 Pues bien, Jesús se dio la vuelta, la vio y le dijo: “Sé valiente hija, tu fe te ha salvado” Y desde aquella hora la mujer se puso bien.

23 Cuando entró en la casa del gobernante y vio a los flautistas y una muchedumbre que se lamentaba, 24 Jesús dijo: “¡Váyanse! La niñita no murió, ella solamente está durmiendo”

Ante esto, todos ellos empezaron a reírse y burlarse de él. 25 Pero después que la muchedumbre hubo sido enviada afuera, Jesús entró, tomó [a la niña] de la mano, y [esta] se despertó. 26 Así pues, la noticia de este hecho se esparció por toda aquella área.

27 Mientras Jesús se iba de aquel lugar, dos hombres ciegos empezaron a seguirlo, gritando fuertemente: “Ten piedad de nosotros, Hijo de David”

28 Y cuando entró en la casa, estos hombres ciegos lo siguieron adentro. De modo que Jesús preguntó: “¿Ustedes realmente creen que puedo hacer esto?”

Y ellos respondieron: “Sí, Señor”

29 Entonces les tocó los ojos mientras decía: “Así como han creído, que así les suceda.” 30 Y los ojos de ellos fueron abiertos. Entonces Jesús les advirtió con firmeza: “Asegúrense que nadie oiga acerca de esto” 31 Pero una vez afuera, ellos esparcieron la noticia de lo que había hecho por toda aquella área.

32 Ahora, mientras se iban, {¡miren!} la gente le trajo a un hombre que no podía hablar, porque estaba poseído por un demonio. 33 Sin embargo, después que el demonio hubo sido expulsado, el hombre pudo hablar. Pues bien, las muchedumbres estaban asombradas y decían: “Nada parecido se ha visto alguna vez en Israel.”34 Pero los fariseos decían: “El expulsa demonios por medio del gobernante de los demonios.”

35 Entonces Jesús viajó por todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, predicando las buenas nuevas del Reino, y curando toda clase de dolencia y enfermedad.

36 Al ver las muchedumbres, se sintió triste por ellos, por cuanto estaban desolladas y golpeadas como ovejas sin pastor. 37 Entonces dijo a sus discípulos: “De hecho hay una cosecha enorme, pero muy pocos trabajadores. 38 Por lo tanto, rueguen al Señor de la cosecha que envíe más obreros para hacer Su trabajo.”

Capitulo 10

1 Entonces llamó a sus doce discípulos y les dio el poder de dominar y expulsar espíritus sucios, y poder para curar toda clase de dolencia y enfermedad.

2 Estos son los nombres de los doce apóstoles: Primero Simón (a quien laman Pedro), y Andrés su hermano. Y Santiago [el hijo] de Zebedeo y Juan, su hermano. 3 Felipe, Bartolomé (Natanael), Tomás, Mateo el cobrador de impuestos, Santiago [el hijo] de Alfeo, Tadeo (Judas), 4 Simón el cananeo y Judas Iscariote (quien más tarde lo traicionó).

5 Jesús envió estos doce, dándoles órdenes: “No vayan a las naciones y no vayan a las ciudades samaritanas. 6 Solamente vayan a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7 Al ir por su propio camino, prediquen: ‘El Reino de los Cielos está cerca.’ 8 Curen a la gente enferma, levanten muertos, limpien a los leprosos, y expulsen demonios. Recibieron gratis,  den gratis. 9 No reciban oro, plata, o cobre para llevar en sus bolsas de cintura, tampoco lleven tarrina de comida para el viaje, o dos pares de interiores, o sandalias o un bastón, porque el obrero se merece su alimento.

11 Dondequiera que entren en una ciudad o aldea, busquen a aquellos que valen la pena, y hospédense donde ellos hasta que se vayan. 12 Cuando entren en una casa, ofrezcan a ese hogar un saludo de paz. 13 y si la casa se lo merece, dejen que la paz entre en ella. Pero si no se lo merece, dejen que la paz regrese a ustedes.

14 Cuando sea que alguien no preste atención o escuche sus palabras, al dejar la casa o la ciudad, sacúdanse el polvo de sus pies. 15 Yo les digo, en el Día de Juicio, será más soportable la tierra de Sodoma y Gomorra que aquella ciudad.

16 Miren, los estoy enviando como ovejas en medio de lobos. Por lo tanto, demuestren ser cautelosos como serpientes pero inocentes como palomas. 17 Cuídense de los hombres, porque los llevarán a las cortes locales y los azotarán en sus sinagogas.

18 Porque ustedes serán llevados ante gobernadores y reyes por mi causa, como testimonio para ellos y las naciones. 19 Sin embargo, cuando estos los lleven a juicio, no se preocupen en cuanto a lo que dirán y cómo lo dirán, porque lo que deberán decir, les será dado entonces. 20 Ustedes no serán los únicos que hablen; el Aliento de su Padre hablará a través de ustedes.

21 Hermanos traicionarán a muerte a hermanos, y así también padres a sus hijos. Los hijos se levantarán contra sus padres y harán que se les dé muerte. 22 Todos los odiarán por causa de mi nombre. Pero quienquiera que llegue hasta el final será salvado.

23 Cuando ellos los persigan en una ciudad, corran a otra. Porque, yo les digo la verdad, no visitaran todas las ciudades de Israel antes que llegue el Hijo del Hombre.

24 Un discípulo no es mayor que su maestro, ni tampoco el esclavo que su amo. 25 Debería ser suficiente para un discípulo llegar a ser igual que su maestro y al esclavo ser igual a su amo. Si la gente ha llamado Belcebú al maestro de la casa, ¡cuánto más hablaran de los demás en su casa! 26 Así es que, no los teman.

No hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, y no hay ningún secreto que no haya de llegar a conocerse. 27 Lo que les digo en la oscuridad, ¡[ustedes deben] decirlo en la luz! Y lo que se les murmura al oído, ¡debe ser predicado en las azoteas de las casas!

28 No teman a aquellos que matan el cuerpo, pero que no pueden matar a la persona. Más bien, teman a Aquel que puede destruir a ambos, la persona y el cuerpo en el botadero de basura.

29 ¿No se venden gorriones por muy poco? Sin embargo ni uno de ellos cae a la tierra sin que su Padre [se entere]. 30 Porque los cabellos de sus cabezas están todos contados, 31 por tanto, no se atemoricen; porque ustedes valen más que muchos gorriones.

32 Yo admitiré ante mi padre estar con todos aquellos que admiten estar conmigo. 33 Pero negaré ante mi Padre en los cielos, a cualquiera que niegue conocerme ante los hombres.

34 No piensen que vine a traer paz a la tierra. No vine a traer paz, sino espada.

35 Vine a dividir, y a poner al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la novia contra su suegra. 36 Es un hecho que los enemigos del hombre será gente en su propia casa. 37 Pero aquellos que amen más a su padre o madre que a mí, no son dignos de mí. 38 I cualquiera que no tome su madero de empalamiento y me siga siempre, no es digno de mí. 39 Aquellos que encuentren sus vidas las perderán, pero aquellos que pierdan sus vidas por mi causa, las hallarán.

40 Aquellos que los inviten a entrar, también me están invitando a entrar a mí. Y aquellos que me invitan a entrar, invitan a Aquel que me envió. 41 Aquellos que invitan a pasar a un profeta porque ser un profeta, recibirán un galardón de profeta. Y aquellos que inviten a pasar a un hombre justo por ser justo, recibirán la recompensa del hombre justo. 42 Y cualquiera que dé a uno de estos pequeños tan solo una taza de agua fría para tomar, porque ser este mi discípulo, no perderá su recompensa... yo lo prometo.”

Capitulo 11

1 Ahora, cuando Jesús hubo terminado de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, salió a predicar y enseñar en las ciudades de ellos. 2 Pero Juan [el bautizante], quien estaba en la cárcel oyó acerca de las cosas que el Ungido estaba haciendo, de modo que mandó a sus discípulos a preguntar: “¿Eres tú el que habría de venir, o debemos esperar a alguien más?”

4 En respuesta, Jesús les dijo: “Regresen y reporten a Juan lo que han visto y oído. 5 Los ciegos ven, los lisiados caminan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, y se predican las buenas nuevas a los pobres. 6 Aquel que no tropieza por mi causa es bendecido.”

7 Entonces, una vez que [los discípulos de Juan] se hubieron ido, Jesús preguntó a la muchedumbre acerca de Juan: “¿Qué fueron a ver al desierto, cañas volando en el viento? 8 ¿Qué fueron a ver: un hombre vestido con ropa suave? Aquellos que visten ropa suave viven en castillos. 9 Entonces, ¿a qué fueron? ¿A ver a un profeta? ¡Sí! Y yo les digo, ¡mucho más que un profeta!10 Este es aquel de quien se escribió: ‘{¡Miren!} ¡Estoy mandando a mi mensajero delante de ti para preparar el camino delante de ti!’

11 Les digo la verdad, de aquellos que han nacido de mujer, nunca ha [salido] uno mayor que Juan el Bautizante. Pero, el menor en el Reino de los Cielos es más grande que él. 12 Desde el tiempo en que Juan (empezó) a bautizar, hasta ahora, el Reino de los Cielos es la meta que los hombres han estado tratando de lograr... y aquellos que sigan tratando de alcanzarla, lo lograrán. 13 Todos los profetas y la Ley profetizaron acerca de Juan. 14 Y aunque ustedes no lo crean, él es Elías, de quien [se profetizó] que vendría. 15 Dejen que aquel que tiene oídos, escuche.

16 ¿A quién compararé esta generación? Ustedes son como niños pequeños que se sientan en los mercados y gritan a sus compañeros de juego: 17 ‘Nosotros tocamos la flauta para ustedes, pero ustedes no bailaron. Nos lamentamos, pero ustedes no se golpearon [por la pena].’

18 Cuando Juan vino, el no comió comidas suculentas ni tomó [vino], por eso la gente dice que está endemoniado. 19 Por otra parte, el Hijo del Hombre come buena comida y bebe [vino], y ahora la gente dice: {¡Miren!} Es un glotón y un alcohólico... amigo de cobradores de impuestos y pecadores. Así, la sabiduría se prueba justa, por sus obras.”

20 Entonces empezó a reprender a las ciudades donde había hecho la mayor parte de sus obras poderosas, porque estas no se habían arrepentido. 21 “¡Ay de ti Corazín y ay de ti Betzaida! Porque si los hechos poderosos que han sucedido entre ustedes hubiesen ocurrido en Tiro y Sidón, estos se hubiesen arrepentido hace mucho tiempo, vistiendo saco y ceniza. 22 Por eso les digo, que el Día de Juicio le será más soportable a Tiro y Sidón que a ustedes.”

23 Y tu Capernaúm, ¿serás elevada al cielo? Irás a tu tumba; porque si los hechos poderosos que ocurrieron en ti hubiesen ocurrido en Sodoma, esta todavía estaría aquí ahora. 24 Por esto yo les digo, el Día de Juicio le será más soportable a la tierra de Sodoma en que a ti.”

25 Fue respecto a esto que Jesús oró: “Te alabo públicamente Padre, Señor del Cielo y la Tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios e inteligentes, y se las has revelado a los que son como niños. 26 Si, padre, esta es la forma como Tu aprobaste.”

27 “Mi Padre me lo ha dado todo... y nadie realmente conoce al Hijo como su Padre, ni tampoco nadie realmente conoce al Padre sino el Hijo (y cualquiera a quien el Hijo desea mostrárselo).

28 Todos ustedes, que trabajan [tan] duro y están sobrecargados, vengan a mí y yo les daré descanso. 29 Pónganse mi yugo y aprendan de mí, porque soy moderado, tengo un corazón gentil, y ustedes encontraran alivio para sus vidas, 30 porque mi yugo es suave y mi carga liviana.”

Capitulo 12

1 Durante ese tiempo, un sábado, Jesús estaba transitando a través de los trigales, y en el camino, los discípulos sintieron hambre y empezaron a recoger grano y comerlo. 2 Pues bien, cuando los fariseos vieron esto, ellos decían: “¡Mira! Tus discípulos están haciendo lo que no es legal en  Sábado.”

3 Y Jesús les respondió: “¿No han leído lo que David hizo cuando él y sus hombres sintieron hambre; de cómo ellos entraron en la casa de Dios y comieron el pan de la demostración, algo que no era legal que comiese, ya que este [estaba reservado para] los sacerdotes 5 O, ¿No han leído en la Ley que los sacerdotes en el templo pueden violar el Sábado, y sin embargo no ser culpables? 6 Yo les digo que algo mayor que el Templo está aquí. 7 Si ustedes entendieran lo que las palabras: ‘Yo quiero misericordia y no sacrificio’, ustedes probablemente no estarían condenando a estos inocentes, 8 porque el Hijo del Hombre es el Señor del Sábado.”

9 Después de dejar ese lugar, él entró en la sinagoga. 10 {¡Miren!} Allí encontró a un hombre con una mano seca. Entonces, [los fariseos] preguntaron [a Jesús]: “¿Está permitido curar en Sábado?”

(Ellos dijeron esto para tratar de encontrar algo de que acusarlo)

11 Pero, él respondió: “¿Quién de ustedes tiene una oveja, y si esta cae en una zanja en Sábado, no va y la rescata? 12 ¡Cuánto más valioso es un hombre en comparación con una oveja! Por tanto es legal hacer cosas buenas en Sábado.”

13 Entonces le dijo al hombre: “Extiende tu mano” De modo que él extendió la mano, y esta se sanó, quedando igual que la otra.

14 Sin embargo, los fariseos salieron, llamaron a una junta y conspiraron para destruirlo.

15 Pero Jesús lo sabía, así es que dejó aquel sitio.

Muchos lo siguieron y los curó a todos. 16 Sin embargo les advirtió fuertemente que no lo expusieran, 17 para que las palabras habladas a través del profeta Isaías pudieran cumplirse, que decían: 18 “{¡Miren!} Mi hijo escogido... Mi amado, el cual es aprobado por mi vida entera! Yo pondré mi aliento en él y él reportará mis juicios a las naciones. 19 El no discutirá o gritará, ni tampoco nadie oirá su voz en las calles principales. 20 El no triturará la caña lastimada, ni sacará afuera una mecha humeante hasta que haga que el juicio triunfe. 21 Naciones pondrán su esperanza en su nombre.”

22 Entonces ellos le trajeron un hombre endemoniado, ciego y mudo, y lo curó de tal manera que podía hacer ambas cosas, hablar y ver. 23 Pues bien, todas las muchedumbres estaban asombradas y empezaron a preguntar: “¿No es este el Hijo de David?” 

24 Al oír, esto los fariseos dijeron: “El está expulsando demonios por [el poder de] Belcebú, el gobernante de los demonios”

25 Porque sabía lo que estaban pensando, [Jesús] les dijo: “Todos los gobiernos que están divididos caen, y las ciudades o casas que están divididas no permanecen en pie, 26 por tanto si el Opositor expulsa al opositor, el está peleando contra sí mismo, y ¿cómo puede su reino permanecer en pie? 27 Porque, si yo uso a Belcebú para expulsar demonios, entonces, ¿qué método usan sus hijos para expulsarlos? Por esta razón estos los condenarán a ustedes. 28 Sin embargo, si yo expulso demonios por el poder del Aliento de Dios, entonces el Reino de Dios los ha sobrepasado.

29 ¿Cómo puede alguien irrumpir en la casa de un hombre fuerte y robar sus cosas sin antes atar al hombre fuerte? Entonces él puede saquear la casa. 30 aquellos que no están conmigo, están en mi contra, y todos aquellos que no están de mi lado están esparcidos.

31 Así es que, yo les digo que los hombres pueden ser perdonados por todo tipo de pecado y blasfemia, excepto la blasfemia en contra del Aliento [de Dios]... esto no será perdonado. 32 Si alguien habla en contra del Hijo del Hombre, esto será perdonado. Pero si alguien habla en contra de Aliento Santo de Dios, este no será perdonado... no, no en esta era ni en la que viene. 33 Así es que, llaman al árbol y su fruto buenos, declaren tanto al árbol como a su fruto podridos, porque a los árboles se los reconoce por la clase de fruto [que producen].

34 Hijos de serpientes, ¿cómo pueden ustedes hablar cosas buenas cuando son tan inicuos? Porque sus bocas hablan acerca de las cosas que llenan sus corazones. 35 Un hombre bueno, que tiene un buen tesoro [en su corazón], habla cosas buenas. Pero un hombre malo habla cosas malas debido a la maldad [en su corazón]. 36 Les digo que la gente tendrá que responder en el Día de Juicio, por todo lo dicen para extraviar a otros. 37 Porque, o serás encontrado justo o serás condenado por las cosas que digas.”

38 Entonces algunos de los escribas y fariseos le dijeron: “Maestro, queremos ver una señal de parte tuya.”

39 En respuesta Jesús dijo: “Una generación inicua y adúltera busca una señal. Pero ellos no recibirán ninguna, salvo la señal del profeta Jonás. 40 Porque, así mismo como Jonás estuvo en la barriga de la enorme criatura marina por tres días y tres noches, así mismo, el Hijo del Hombre permanecerá en el corazón de la tierra por tres días y tres noches.

41 En el Día de Juicio, junto con esta generación, los hombres de Nínive serán resucitados, y la condenarán, porque ellos se arrepintieron ante los que Jonás predicó. Pero miren, algo más que Jonás está aquí.

42 La Reina del sur será resucitada en el Juicio junto con esta generación y la condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la Sabiduría de Salomón. Pero, miren, algo más que Salomón está aquí.

43 Cuando un espíritu sucio deja a un hombre, este viaja a través de lugares secos, buscando un lugar de descanso, y no encuentra ninguno. 44 Entonces dice, volveré a la casa de donde me mudé. Y cuando llega allá, encuentra [la casa] vacía, barrida, y decorada. 45 Por tanto, se muda, y junto con él [vienen otros] siete espíritus, que son todavía más malos. Y, después de entrar, ellos viven allí. Así es que, al final, el hombre queda en peor condición que al comienzo. Así sucederá con esta generación inicua.”

46 Mientras él estaba todavía hablando a las muchedumbres, {¡miren!} su madre y sus hermanos estaban afuera, esperando para hablarle. 47 De modo que, alguien le dijo [a Jesús]: “Mira, tu madre y tus hermanos están afuera parados, esperándote. Ellos quieren hablarte.”

48 Pero él preguntó a esa persona: “¿Quién realmente es mi madre y quienes son mis hermanos?” 49 Entonces extendió su mano hacia sus discípulos y dijo: “Miren...mi madre y mis hermanos, 50 porque, cualquiera que hace todo lo que mi Padre en los cielos desea es mi hermano, hermana, y madre.”

Capitulo 13

1 En ese día, Jesús estaba sentado afuera, cerca del mar 2 y enormes muchedumbres se reunieron a su alrededor. Así es que se subió a un bote y se sentó, mientras la muchedumbre permanecía parada en la playa. 3 Entonces empezó a hablarles con ilustraciones, diciendo: “{¡Miren!} Un granjero, salió a sembrar. 4 Mientras estaba sembrando, algunas [semillas] cayeron junto al camino y los pájaros vinieron y se las comieron. 5 Otras cayeron en las rocas, donde no había mucha tierra fértil, pero crecieron rápidamente debido a la falta de profundidad de la tierra. 6 Sin embargo, cuando el sol salió las quemó, y porque no tenían raíz, se marchitaron.7 Otras cayeron entre espinos, los cuales crecieron y las ahogaron. 8 Pero otras más cayeron en terreno bueno, y comenzaron a producir fruto, esta sesenta, la otra treinta. 9 Que el que tenga oídos, que escuche.”

10 Pues bien entonces los discípulos vinieron y preguntaron: “¿Por qué les estás hablando por ilustraciones?”

11 Él respondió: “A ustedes se les ha permitido entender los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. 12 Cualquiera que tiene algo, más le será dado, y este tendrá más que suficiente. Pero hasta las cosas que poseen, les serán quitadas a aquellos que no tienen. 13 Es por esto que yo les habló en ilustraciones, porque cuando ellos miran, no ven, y cuando oyen , no escuchan ni entienden el significado. 14 La profecía de Isaías se está cumpliendo en ellos, la cual dice: ‘ Al escuchar ustedes oirán, pero no entenderán, y al mirar mirarán, pero no verán.’

15 Los corazones de esta gente se han enfermado, sus oídos oyen pesadamente, y sus ojos están tan cerrados que nunca verán con sus ojos, ni oirán con sus oídos, tampoco entenderán con sus corazones, para que puedan volverse y yo pueda sanarlos. 16 Sin embargo, los ojos de ustedes son benditos, porque pueden ver, así mismo sus oídos, porque pueden oír. 17 Les digo la verdad, muchos de los profetas y hombres justos quisieron ver las cosas que ustedes están viendo, y no las vieron; y quisieron también oír las cosas que ustedes están oyendo, y no las oyeron. 

18 Así es que ahora, escuchen con atención [el significado de la ] ilustración del granjero que plantó: 19 Cuando sea que alguien oye acerca del Reino, pero no entiende, el inicuo viene y arrebata lo que ha sido plantado en su corazón. Este es aquel que fue plantado al lado del camino.

20 Mientras que aquel que fue plantado entre las rocas, este es el que oye la palabra e inmediatamente la acepta con gozo. 21 Pero debido a que no tiene raíz, permanece aquí solamente por un corto tiempo. Cuando debido a la Palabra, vienen tiempos difíciles o persecución, este es inmediatamente atrapado.

22 En cuanto al que fue plantado entre los espinos, este oye la palabra, pero las preocupaciones de esta vida y lo engañoso de las riquezas ahogan la palabra, y este no produce fruto. 23 Pero, en cuanto al que fue plantados en buen terreno, este oye la palabra, la entiende, y realmente comienza a producir fruto... este de a ciento, aquel de a sesenta, y el otro de a treinta.”

24 Él les dio otra ilustración, diciendo: “El Reino de los cielos se parece a un hombre que tiene buenas semillas plantadas en un campo. 25 Pero mientras sus hombres dormían, un enemigo vino y tiró [semillas de] hierba sobre el trigo y se fue. 26 Y cuando los tallos empezaron a brotar, la hierba apareció.

27 Entonces, los esclavos principales vinieron a él y le preguntaron: ‘Señor, ¿no fue buena semilla [la que tu nos diste] para plantarla en tu campo? Entonces, ¿por qué hay tanta hierba?’

28 El respondió: Un enemigo hizo esto.

Entonces ellos preguntaron: ‘Entonces, ¿quieres que vayamos y arranquemos [la hierba]?’

29 Y él respondió: ‘No, porque al arrancar la hierba, puede ser que desarraiguen el trigo. 30 Dejen que ambos crezcan juntos hasta la cosecha. Y cuando sea el tiempo de cosechar, Yo diré a los cosechadotes que primero recojan la hierba en bandos y las quemen, para que luego recojan el trigo en mi granero.’”

31 Él les dijo otra ilustración, diciendo: “El Reino de los Cielos se parece a la semilla de mostaza que un hombre plantó en su campo, 32 De hecho, [esta semilla] es la más pequeña de todas las semillas. Pero cuando crece, se convierte en uno de los vegetales más grandes y de hecho, se convierte en un árbol, de modo que los pájaros del cielo pueden venir y anidar en sus ramas.”

33 Él les dio otra ilustración: “El Reino de los Cielos se parece a la levadura que una mujer escondió en tres grandes botes de harina, hasta que [toda la harina creció] y se llenó de levadura.”

34 Jesús dijo todas estas cosas a las muchedumbres en ilustraciones. Es un hecho que si no estaba usando ilustraciones, no les estaba hablando a ellos. 35 Esto se realizó para que se cumpla lo que fue hablado mediante el profeta, quien dijo: “Abriré mi boca con ilustraciones. Hablaré acerca de cosas escondidas desde la fundación [del mundo].”

36 Entonces, después de despedir a las muchedumbres, entró a la casa. Allí sus discípulos vinieron a él y dijeron: “Explícanos la ilustración de la hierba en el campo.”

37 Así es que [Jesús] dijo: “Aquel que planto las buenas semillas es el Hijo del Hombre, 38 y el campo es el mundo. En cuanto a las buenas semillas, estos son los hijos del Reino, pero la hierba son los hijos del inicuo, 39 y el enemigo que las planto es el Calumniador. La cosecha es el fin de la era, y los cosechadotes son los mensajeros [de Dios].

40 De la misma manera que la hierba es recogida y quemada en un fuego, así es como será en el fin de la era. 41 El Hijo del Hombre enviará sus mensajeros a recoger todos los tramposos y toda la gente sin ley y echarlos fuera de su Reino, 42 y ellos serán tirados en el horno llameante. Allí es donde estos llorarán y amolaran sus dientes. 43 Entonces los justos brillarán tan brillantemente como el sol, en el Reino de su Padre. 9 (Dejen que el que tenga oídos escuche)”

44 “El reino de los Cielos se parece a un tesoro que un hombre encontró y escondía en un campo; y para [conseguir el tesoro], va y vende todo lo que tenía para poder comprar el campo.”

45 “Nuevamente, el Reino de los Cielos se parece a un mercader viajero que estaba buscando buenas perlas, 46 y cuando encontró una perla muy valiosa, fue y rápidamente vendió todo lo que tenía y la compró.”

47 “Nuevamente, el Reino de los Cielos se parece a red que se lanzó al mar para recoger toda clase de [criaturas marinas]; 48 entonces, cuando estuvo llena, la llevaron a la playa y se sentaron a recoger los buenos en contenedores y a desechar los malos. 49 Así es como será al final de la era. Los mensajeros irán y separarán los inicuos de los justos ; 50 y ellos tirarán [a los inicuos] al horno llameante. Allí es donde ocurrirá el llanto y el amolarse los dientes.”

51[El peguntó]: “¿Entendieron todas estas cosas?”

y ellos respondieron: “Si.”

52 Entonces él dijo: “Así es como cada instructor (mientras sirve como discípulo del Reino de los Cielos) es como un hombre, un amo de su casa, quien saca ambas, cosas viejas y cosas nuevas de su tesoro.”

53 Ahora bien, cuando Jesús hubo terminado de explicar estas ilustraciones, dejó el área. 54 Y yendo al lugar donde fue criado, empezó a enseñar en su sinagoga. Sin embargo, ellos estaban confundidos y preguntaron: “¿De dónde sacó este hombre tanta sabiduría y poderes? 55 ¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? 56 Y sus hermanas... ¿no están todas ellas con nosotros? ¿De donde consiguió él todas estas cosas?”

57 De esta manera, ellos quedaron atrapados por él. Pero Jesús dijo: “Un profeta no se deja de ser honrado, excepto en el área donde fue criado y en su propia casa.” 58 Y él no realizó muchas obras poderosas allí, debido a su falta de fe.

Capitulo 14

1 Fue alrededor de este tiempo cuando el gobernante del distrito, Herodes, oyó acerca de Jesús. 2 Y le dijo a sus muchachos: “Este es Juan el Bautizante. Fue levantado de entre los muertos, y es por eso que puede hacer tantas cosas poderosas.”

3 Herodes había hecho arrestar y poner en prisión a Juan, por causa de la esposa de su hermano Felipe. 4 Porque Juan continuaba diciéndole: “Es contra la Ley que la poseas.”

5 A pesar de que [Herodes] quería matar a [Juan], temía a las masas, porque estas creían que Juan era un profeta. 6 Pero durante la fiesta de cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías bailó, lo cual complació mucho a Herodes, tanto 7 que prometió en juramento darle a ella cualquier cosa que pidiera. 8 Así es que (aconsejada por su madre), ella dijo: “Dame la cabeza de Juan el Bautizante en un plato.”

9 El rey se puso muy triste por esto, pero porque había dado su palabra (y debido a aquellos que estaban comiendo en la mesa con él), dio la orden 10 de que se decapitara a Juan en la prisión. 11 Cuando trajeron su cabeza en un plato, esta le fue dada a la joven, y ella la tomó y se la llevó a su madre.

12 Más tarde, los discípulos [de Juan] vinieron y se llevaron el cuerpo y lo enterraron. Luego de esto, volvieron a Jesús y se lo reportaron.

13 Después de oír esto, Jesús tomó un bote y se retiró a un lugar calmado donde pudiera estar a solas. Pero cuando las muchedumbres oyeron [adonde iba Jesús]; lo siguieron a pie desde las ciudades. 14 Pues bien, cuando llegó a aquel lugar, vio una muchedumbre enorme. Y sintiéndose apenado por causa de ellos, les curó a sus enfermos.

15 Aquella noche sus discípulos vinieron a él y dijeron: ‘Este es un sitio remoto y es realmente tarde. Despacha a las muchedumbres para que puedan ir a sus aldeas y comprar algo de comer.’

16 Pero Jesús respondió: “Ellos no tienen que ir; ustedes denles algo de comer.”

17 Sin embargo, [los discípulos] dijeron: “Todo lo que tenemos son cinco hogazas de [de pan] y dos pescados.”

18 Entonces dijo: “Tráiganmelas”

19 Después de eso, hizo que la gente se recostara en el pasto. Entonces tomó las cinco hogazas de pan y los dos pescados, y mirando al cielo, dijo una alabanza. Y partió el pan, y se lo dio a sus discípulos, y los discípulos se lo pasaron a la muchedumbre. 20 De manera que todos comieron hasta llenarse. Y cuando recogieron los pedazos, había doce canastas llenas. 21 De hecho, casi cinco mil hombres comieron, sin contar a las mujeres y a los niños.

22 Entonces [Jesús] inmediatamente despachó a las muchedumbres, e hizo que sus discípulos tomaran el bote y fueran al otro lado [del mar] delante de él.

23 Una vez que las muchedumbres se hubieron marchado, subió a un lugar privado en la montaña para orar. Y a pesar de que estaba oscureciendo, permaneció solo allí.

24 Pero entonces, el bote ya estaba muy alejado de la ribera y estaba luchando con las olas, porque [un fuerte] viento soplaba contra este. 25 Sin embargo, [algún tiempo antes del amanecer, Jesús] vino a ellos, caminando en el mar. 26 Y cuando los discípulos lo vieron caminando en el mar, se aterrorizaron y dijeron: “¡Es un fantasma!” Y ellos gritaron aterrorizados.

27 Pero, inmediatamente, Jesús les dijo: “¡Sean valientes! ¡No se atemoricen! ¡Soy yo!”

28 En respuesta dijo Pedro: “Señor, si eres tu, ordena que vaya a ti sobre el agua.”

29 Así es que [Jesús] dijo: “¡Ven!”.

Entonces Pedro salió del bote y camino a través del agua hacia Jesús. 30 Pero se distrajo por la tempestad y se atemorizó, y entonces empezó a hundirse y gritar: “¡Señor sálvame!”

31 Inmediatamente, Jesús lo alcanzo con la mano y lo agarró, para entonces decir: “¡Tu y tu poca fe! ¿Por qué empezaste a dudar?”

32 Y después que subieron al bote, la tormenta paró. 33 Entonces los demás en el bote se inclinaron abajo ante él diciendo: “Tu eres realmente el Hijo de Dios.”

34 Finalmente, ellos terminaron de cruzar y llegaron a la tierra de Genesaret. 35 Allí unos hombres lo reconocieron y lo anunciaron por toda la comarca, y la gente le trajo quienquiera que no se sentía bien. 36 Todos rogaban solamente poder tocar los flecos de su ropa. Y cualquiera que los tocaba se sanaba completamente.

Capitulo 15

Entonces algunos escribas y fariseos vinieron a Jesús procedentes de Jerusalén, a preguntar: 2 “¿Por qué es que tus discípulos pasan por alto la tradición de los ancianos? Por ejemplo, ellos no se lavan las manos antes de comer pan.”

3 Pero [Jesús] preguntó: “¿Por qué es que ustedes, con sus tradiciones, ponen a un lado los mandamientos de Dios? 4 Dios les mandó honrar a su padre y madre, y ejecutar a aquellos que hablen malamente de sus padres. 5 Pero ustedes dicen que está bien decir a su padre y madre que cualquier cosa que ustedes tienen para ayudarlos ya ha sido dedicado [a Dios]. 6 Así es que, [lo que realmente están diciendo] es que del todo, ellos no deberían honrar a sus padres. Y cuando ustedes hacen esto, están anulando la Palabra de Dios con sus tradiciones. 7 ¡Ustedes son unos hipócritas! Cuán adecuadamente profetizó Isaías acerca de ustedes cuando dijo: ‘Esta gente me honra con sus labios, pero sus corazones están muy lejos de mí. 9 Es un desperdicio para ellos que sigan adorándome, porque predican las enseñanzas de hombres como mandamientos.’”

10 Con esto, el hizo que se acerquen las muchedumbres y les dijo: “Escuchen y entiendan: 11 No son las cosas que entran en la boca del hombre lo que lo ensucian, son las cosas que salen de su boca las que lo corrompen.”

12 Entonces los discípulos vinieron y le preguntaron: “¿Te diste cuenta que los fariseos estaban tropezados por lo que dijiste?”

13 Pero él respondió: “Cada planta que mi Padre no sembró, será arrancada. 14 ¡Déjenlos ir! ¡Son guías ciegos! Y si un hombre ciego guía a un hombre ciego, ambos caerán en un hoyo.”

15 Entonces Pedro dijo: “Explícanos esta ilustración.”

16 Y Jesús preguntó: “¿No entienden el punto? 17 ¿No se dan cuenta de que cualquier cosa que ustedes ponen en su boca va a la barriga y de allí a la cloaca? 18 Pero las cosas que salen de la boca vienen del corazón... estas son las cosas que ensucian al hombre. 19 Porque del corazón provienen pensamientos inicuos, asesinato, adulterio, inmoralidad sexual, robos, falso testimonio, y blasfemia. 20 Estas son las cosas que corrompen al hombre. Pero comer con las manos sin lavar no ensucia al hombre.”

21 Al dejar aquel lugar, Jesús viajó a las áreas de Tiro y Sidón. 22 Y {miren} una mujer fenicia vino y empezó a gritar: “Ten misericordia de mi Señor, Hijo de David. Mi hija está muy endemoniada” 23 Sin embargo, [Jesús] no le respondía.

Entonces sus discípulos le pidieron que [hiciera algo por ella], porque ‘ella continúa siguiéndonos y gritándonos.’

24 Y él contestó: “No fui enviado a [ayudar] a nadie más, sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”

25 Pero, cuando la mujer vino más cerca, ella se inclinó ante [Jesús] y le rogó: “Señor, ¡ayúdame!”

26 Así es que él le dijo a ella: “No es correcto tomar el pan de los hijos y tirárselo a los perritos.”

27 Pero ella dijo: “Si, señor, pero ¿no se les permite a los perritos comer las migajas que caen de la mesa de sus amos?”

28 Entonces Jesús respondió: “OH mujer, tu tienes mucha fe. Que sea como deseas.” Y su hija fue sanada desde aquella hora en adelante.

29 Yendo desde allí, a través del país, Jesús viajó cerca del mar de Galilea. Allí subió a la montaña y se sentó. 30 Entonces grandes multitudes vinieron a él, trayéndole gente minusválida, herida, ciega, y muda, junto con otros. Ellos prácticamente se los tiraron a sus pies, y él los curó. 31 Así, las muchedumbres quedaron asombradas cuando vieron a los mudos hablar, a los cojos caminar, a los ciegos ver, y alabaron al Dios de Israel.

32 Finalmente, Jesús llamó a sus discípulos hacia él y dijo: “Me dan pena las muchedumbres, porque ellos se han quedado conmigo por tres días y no tienen nada que comer. Yo, ciertamente no quiero despacharlos con hambre, porque ellos probablemente van a desfallecer en el camino.”

33 Sin embargo, los discípulos preguntaron: “¿De dónde vamos a conseguir suficiente pan para satisfacer a esta multitud tan grande, y en un lugar tan remoto?”

34 Entonces Jesús preguntó: “¿Cuántas hogazas de pan tienen consigo?”

Ellos dijeron: “Siete, y cinco pescaditos pequeños.”

35 De manera que hizo que la muchedumbre se recostará en el suelo. 36 Entonces, tomó las siete hogazas de pan y los pescados, y después de dar las gracias, los partió, y se los dio a los discípulos, y los discípulos en su turno, se los dieron a la muchedumbre, 37 y todos comieron hasta quedar satisfechos. Y [luego] ellos recogieron siete canastas de provisiones llenas de pedazos sobrantes. 38 De hecho, fueron cuatro mil hombres, más mujeres y niños, los que comieron.

39 Finalmente, después de despachar a la muchedumbre, se subió en un bote y viajó al área de Magadán.

Capitulo 16

1 Aquí los fariseos y los saduceos vinieron a [Jesús] y trataron de tentarlo al pedirle una señal del cielo. 2 Pero él les dijo: “En la noche puede que ustedes digan, habrá buen clima, porque el cielo esta rojo encendido. 3 Y en la mañana, El clima va a estar frío y lluvioso hoy, porque el cielo está rojo encendido, pero oscuro... Ustedes saben cómo leer la apariencia del cielo, pero no pueden leer las señales de los tiempos. 4 Ustedes son una generación adúltera e inicua, en busca de una señal, pero no se les dará ninguna señal, excepto la señal de Jonás.” Y él simplemente se fue caminando y los dejó allí.

5 Cuando los discípulos llegaron al otro lado [del mar] ellos [se dieron cuenta que] se habían olvidado de traer pan. 6 así es que, cuando Jesús les dijo: “Mantengan sus ojos abiertos y cuídense de la levadura de los fariseos y los caduceos.” 7 Ellos se dijeron el uno al otro, ¿por qué? ¡No hemos traído ningún pan con nosotros!

8 Sabiendo esto, Jesús dijo: “Ustedes con su poca fe, ¿por qué están hablando de no tener pan? 9 ¿Es que no entienden el punto? ¿No recuerdan cómo [alimentamos] a cinco mil [con solamente] cinco hogazas de pan, y cuantas canastas recogieron? 10 O no recuerdan cómo alimentamos cuatro mil con otras siete hogazas, y ¿cuántas canastas de provisiones recogieron? 11 Así es que, ¿por qué no pueden reconocer que no estoy hablando acerca de pan? [Yo les estoy diciendo] que tengan cuidado de la levadura de los fariseos y los saduceos.”

12 Pues bien, con esto, ellos [finalmente se dieron cuenta que el no estaba diciéndoles que se cuidaran de la levadura en el pan, pero de las enseñanzas de los fariseos y los saduceos.

13 Ahora, cuando él viajó a Cesarea de Filipo, Jesús les preguntó a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?’

14 Ellos respondieron: “Algunos dicen que eres tú, otros que es Juan el bautizante, otros Elías, y hasta otros dicen que Jeremías o uno de los profetas.”

15 Entonces preguntó: “¿Pero quién dicen ustedes que soy yo?”

16 Simón Pedro respondió: “Tu eres el Ungido, el Hijo del Dios vivo.”

17 Entonces Jesús le dijo a él: “Eres bendito, Simón hijo de Juan, porque esto no te fue revelado por carne y sangre, sino por mi Padre que esta en los cielos.”

18 “Yo también te digo esto, Tú eres Pedro, y yo construiré mi congregación en esta piedra de fundamento para que las puertas de la tumba no la subyuguen. 19 Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos, y, cualquier cosa que tú ates en la tierra, será atado en los cielos. Y cualquier cosa que liberes en la tierra, será liberada en los cielos.”

20 Entonces advirtió fuertemente a los discípulos que no le digan a nadie que él es el Ungido.

21 Fue entonces que Jesús, el Ungido, empezó a mostrar a sus discípulos que él tendría que ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas en [las manos] de los ancianos, Sacerdotes principales, y Escribas. Entonces sería asesinado, pero [sería] levantado [de entre los muertos] al tercer día.

22 Ante esto, Pedro lo apartó consigo a un lado y empezó a regañarlo diciendo: “Se bueno contigo mismo Señor, ¡esto no te va a ocurrir a ti!”

23 Pero [Jesús] se volvió a Pedro, y le dijo: “¡Ponte detrás de mi Opositor! Tu me eres una trampa, porque no estás pensando los pensamientos de Dios, sino los pensamientos de los hombres.”

24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: “Si alguien quiere seguirme, que niegue sus propias necesidades, cargue su poste de empalamiento, y camine detrás de mí. 25 Quienquiera que quiera salvar su vida la perderá, pero cualquiera que pierda su vida por mi causa, la hallará. 26 Porque, ¿qué bien hace un hombre que gana el mundo entero si pierde su vida? O, ¿ qué dará un hombre para [salvar] su vida?”

27 “El Hijo del Hombre está a punto de entrar en la gloria de su Padre y sus mensajeros. Entonces pagará a cada uno por las cosas que hicieron. 28 Les digo la verdad, algunos de ustedes que están aquí parados no gustarán la muerte hasta que vean al Hijo del Hombre viniendo en su Reino.”

Capitulo 17

1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, Santiago, y Juan (el hermano de Santiago), y los llevó a un lugar privado en una montaña alta. 2 Entonces él cambió de forma enfrente de ellos; su cara se tornó tan brillante como el sol y su ropa era tan blanca como la luz. 3 Y {¡miren!} Vieron a Moisés y Elías hablando con [Jesús].

4 En reacción, Pedro dijo a Jesús: “Señor, es bueno para nosotros estar aquí. Si tu quieres, yo puedo armar tres tiendas de campaña, una para ti, una para Moisés, y otra para Elías.”

5 Pero mientras hablaba, {¡miren!}, una nube brillante los cubrió por completo y {¡miren!} una voz salió de la nube diciendo: ‘Este es mi amado Hijo, a quien Yo apruebo. ¡Escúchenle!

6 Al oír esto, los discípulos se asustaron y cayeron sobre sus rostros. 7 Entonces Jesús se acercó a ellos y los tocó, diciendo: “Levántense; no tengan miedo.” 8 Y cuando ellos alzaron a ver, vieron solamente a Jesús.

9 Mientras caminaban montaña abajo, Jesús se acercó a ellos y les advirtió: “No cuenten a nadie lo que acaban de ver, sino hasta que el Hijo del Hombre haya sido levantado de entre los muertos.”

10 Entonces estos discípulos le preguntaron: “¿Por qué dicen los escribas que Elías tiene que venir primero?”

11 En respuesta, él dijo: “Elías por cierto sí viene, y él restaura todas las cosas. 12 sin embargo, yo les digo que Elías ya ha venido y ellos no lo reconocieron, por eso le hicieron cuanto quisieron. Esta es la misma manera en que el Hijo del Hombre pronto sufrirá en las manos de ellos.” 13 Entonces los discípulos se dieron cuenta de que hablaba de Juan el Bautizante.

14 Cuando se acercaron a una muchedumbre, un hombre se le acercó, se arrodilló, y dijo: 15 “Señor, ten misericordia de mi hijo. Tiene epilepsia y a menudo cae en el fuego o en el agua. 16 Lo traje a tus discípulos, pero no pudieron curarlo.”

17 Entonces Jesús dijo: “OH generación sin fe y torcida, ¿por cuánto más [tiempo] debo estar con ustedes? ¿Cuánto [tiempo] más debo aguantarlos? Tráiganmelo aquí a mí.” 18 Así, Jesús reprendió al demonio y este salió, y el joven quedó curado desde aquella hora en adelante.

19 Más tarde, los discípulos vinieron a Jesús mientras él estaba solo y preguntaron: “¿Por qué no pudimos expulsarlo?”

20 Él respondió: “Por su falta de fe. Yo les digo la verdad, si la fe de ustedes fuera del tamaño de una semilla de mostaza, ustedes podrían decir a esta montaña, muévete de aquí hacia allá, y esta iría. Nada sería imposible para ustedes.”

21 –22 Fue mientras todos ellos estaban juntos reunidos en Galilea que Jesús les dijo: “El Hijo del Hombre está a punto de ser traicionado, y entregado en las manos de hombres que lo asesinarán... pero él será levantado en el tercer día.” Esto los entristeció muchísimo a todos.

24 Después que hubieron llegado a Capernaúm, los hombres que cobraban el impuesto doble-plata, vinieron a Pedro y le preguntaron: “¿No paga tu maestro [el impuesto] doble plata?”

25 Él respondió: “Sí”

Sin embargo, cuando el entró a la casa, Jesús ya estaba allí delante de él y preguntó: “¿Qué piensas, Simón? ¿De quienes obtienen los reyes de la tierra sus impuestos o tributos individuales, de sus h