Capitulo 1
1 Este es
el libro sobre los orígenes de Jesús, El Ungido, el hijo de David, el hijo de
Abraham.
2 Abraham
engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob. Jacob engendró a Judá y sus hermanos.
3 Judá engendró a Pérez por medio de Tamar. Pérez engendró a Hezrón. Hezrón
engendró a Ram. 4 Ram engendró a Aminadab. Aminadab engendró a Nasón. Nasón
engendró a Salmón, 5 Salmón engendró a Boaz mediante Rahab. Boaz engendró a
Obed mediante Rut. Obed engendró a Jesé. 6 Jesé engendró a David, el rey.
David
engendró a Salomón mediante la esposa de Urías. 7 Salomón engendró a Rehoboam.
Rehoboam engendró a Abijah. Abijah engendró a Asá. 8 Asá engendró a Jehosafat.
Jehosafat engendró a Jehoram. Jehoram engendró a Uzías. 9 Uzías engendró a
Jotán. Jotán engendró a Acaz . Acaz engendró a
Ezequías. 10 Ezequías engendró a Manasés. Manasés engendró a Amón. Amón
engendró a Josías. 11 Josías engendró a Jeconías y sus hermanos, antes de la
deportación a Babilonia.
12 Después
de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Sealtiel. Sealtiel engendró
a Zorobabel. 13 Zorobabel engendró a Abiúd. Abiúd engendró a Eliaquim. Eliaquim
engendró a Azor. 14 Azor llegó a ser padre de Sadoc. Sadoc llegó a ser padre de
Aquim. Aquim llegó a ser padre de Eliud. 15 Eliud llegó a ser padre de Eliazar.
Eliazar llegó a ser padre de Matán. Matán llegó a ser padre de Jacob. 16 Jacob
llegó a ser padre de José, el esposo de María, de quién nació Jesús, quien es
llamado El Ungido.
17 De modo
que hubo catorce generaciones desde Abraham hasta David, catorce generaciones
desde David hasta la deportación a Babilonia, y catorce generaciones desde la
deportación a Babilonia hasta [la venida] del Ungido.
18 Esta es
la manera en que Jesús, El Ungido, empezó: Mientras su madre había sido
prometida en matrimonio a José, se encontró que ella estaba encinta mediante el
Santo Aliento [de Dios] antes que el matrimonio hubiese sido consumado. 19 Sin
embargo, dado que José, su esposo, era un hombre justo y no quería hacer [de
María] un espectáculo público, planeaba despedirla secretamente.
20 Pero,
después de haber llegado a esa conclusión, {miren!} El
mensajero de [Jehová] se le apareció en un sueño, diciendo: “José, hijo de
David, no te sientas atemorizado de tomar a María como tu esposa, porque lo que
ha sido engendrado en ella proviene del Santo Aliento [de Dios.] 21 Ella dará a
luz un hijo y tú lo llamarás Jesús, porque el salvará a su gente de sus
pecados.
22 Todo
esto sucedió para que se cumpliera lo que fue hablado por Jehová a través del
profeta: 23 “(¡Miren!) La virgen llegará a estar encinta y dará a luz un hijo,
y ellos le pondrán por nombre Emmanuel (que se traduce, Dios con nosotros).”
24 Después
de despertar, José hizo lo que el mensajero de [Jehová] le dijo, y tomó a la
mujer consigo. 25 Sin embargo, [José] no tuvo relaciones sexuales con ella sino
hasta después que ella hubo dado a luz un hijo, a quien él llamó Jesús.
Capitulo 2
1 Después de haber nacido Jesús en Belén de Judea en
los días del rey Herodes, {miren!} sacerdotes
babilonios procedentes del este llegaron a Jerusalén, 2 preguntando: “Dónde
está aquel que ha nacido rey de los judíos? Nosotros vimos su estrella en el
este y vinimos a inclinarnos ante él.”
3 Al oír
esto, el rey Herodes se perturbó mucho, al igual que toda Jerusalén. 4 Entonces
reunió a todos los sacerdotes principales y los escribanos de la gente y les
preguntó donde había de nacer este Ungido. 5 Ellos contestaron: “En Belén de
Judea”, porque fue escrito por medio del profeta: 6 “Y tú, OH Belén del país de
Judea no eres ciertamente el menor entre los gobernantes de Judá. Porque un
gobernante saldrá de ti para pastorear a mi pueblo, Israel.”
7 Entonces, Herodes, secretamente llamó a los
sacerdotes babilonios y cuidadosamente determinó de parte de ellos cuándo había
aparecido la estrella. 8 Y mientras los envió a Belén, dijo: “Busquen con
cuidado al niñito; y cuando lo hayan encontrado, repórtense a mí para que yo
pueda ir, e inclinarme ante él también.”
9 Después de escuchar lo que había tenido que decir,
ellos continuaron su camino. Y {¡miren!} la estrella que ellos vieron en el
este se puso delante de ellos hasta que se posó directamente sobre el sitio
donde se encontraba el niñito. 10 Cuando ellos vieron a la estrella hacer esto,
se pusieron fuera de sí por el gozo que sentían. 11 Y cuando entraron a la
casa, vieron al niñito con María su madre, y cayeron y se inclinaron ante él.
(ADDED COMENTARY: proskuneo: se
traduce adorar, inclinarse rostro a tierra, rendir homenaje que aplica a una
autoridad muy elevada. La misma palabra que utilizó Juan al referirse al acto
de reverencia que el ángel consideró inapropiado. Rev. 22:8,9).
Entonces abrieron sus tesoros y dieron al niño regalos en oro, incienso y
mirra. 12 Sin embargo, debido a que recibieron advertencia divina mediante un
sueño, que no debían regresar a Herodes, regresaron a sus hogares por otra
ruta.
13 Después de haber partido, {¡mire!} el mensajero de
[Jehová] se le apareció a José en un sueño y dijo: “¡Levántate! Toma al niño y
a su madre, apresúrate a ir a Egipto, y quédate allí hasta que te diga, porque
Herodes va a buscar al niño para destruirlo.”
14 Así es que se levantó por la noche, tomó al niño y
a su madre, y partió hacia Egipto 15 y se quedó allí hasta que Herodes hubo
muerto, para que se cumpliera lo dicho por Jehová mediante el profeta: “ de
Egipto Yo llamé a mi hijo.”
16 Cuando Herodes vio que los sacerdotes babilonios
habían sido más listos que él, se enojó muchísimo. Por lo tanto, lanzó una
[proclama] en Belén y sus distritos, que todos los niños varones, menores de
dos años, debían ser destruidos, de acuerdo con el tiempo que este había
determinado por medio de los sacerdotes babilonios. 17 Fue entonces cuando se
cumplió lo dicho por el profeta Jeremías, quie dijo: 18 “Una voz se
escuchó llorando y lamentándose en Ramá. Era Raquel llorando por sus hijos y
ella no podía ser consolada, porque estos ya no son.”
19 Cuando Herodes murió, {mire!}
el mensajero de [Jehová] se apareció a
José en un sueño mientras este se encontraba en Egipto 20 y le dijo:
“Levántate! Toma al niño y a su madre y regresa a la tierra de Israel, porque
aquellos que querían la vida del niño están ahora muertos.”
21 Por lo tanto, José se levantó, tomó al niño y a su
madre, y regresó a la tierra de Israel.
22 Pero cuando oyó que Arquelao había asumido el poder en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá por una advertencia divina que le había sido dada en un sueño. Como resultado de esto, viajó al territorio de Galilea 23 y se radicó en una ciudad llamada Nazaret, para que lo hablado mediante los profetas se cumpliera: El será llamado Nazareno.
1 Fue en aquellos días que Juan el Bautizante empezó a
predicar en el desierto de Judea 2 diciendo: “Arrepiéntanse, porque el Reino de
los Cielos se ha acercado.” 3 El es de quién el profeta Isaías habló en estos
términos: “Una voz está clamando en el desierto:
Preparen la senda de Jehová! Hagan derechos los caminos para él.”
4 Juan vestía prendas hechas de pelo de camellos,
llevaba una correa gruesa de cuero en su cintura, y lo que comía eran langostas
y miel silvestre.
5. Entonces [gentes de] Jerusalén, el resto de Judea,
y toda el área alrededor del Jordán vinieron a él 6 para ser bautizados en el
río Jordán, admitiendo abiertamente sus pecados.
7 Cuando el vio venir al bautismo a muchos de los
fariseos y saduceos, él les dijo: “Hijos de víboras, quién les ha mostrado la
necesidad de escapar de la furia venidera? 8 Produzcan
el tipo de frutos que muestren que son dignos de arrepentimiento. 9 No sean tan
audaces para decir Abraham es nuestro padre. Déjenme decirles que Dios
puede hacer hijos de Abraham de estas piedras. 10 El hacha esta lista arrimada
a las raíces de los árboles y cada árbol que no está produciendo fruto será
cortado y echado al fuego
11 De hecho, yo los bautizo en agua [para que puedan
mostrar] su arrepentimiento. Pero, aquel que viene después de mí es más fuerte
que yo. De hecho, yo no soy digno de sacarle sus sandalias. Él los bautizará a ustedes
con el Aliento Santo de Dios y con fuego. 12 Él tomará la pala en la mano y
limpiará completamente su era. Entonces él almacenará su trigo en el granero y
quemará el vano con un fuego que no se puede apagar.”
13 Entonces Jesús vino de Galilea para ver a Juan en
el río Jordán y para ser bautizado por él. 14 Pero Juan trató de impedírselo,
diciendo: “¡Yo soy el que debería ser bautizado por ti! ¿Por qué vienes tú a
mí?”
15 Pero Jesús dijo: “Deja que sea así por ahora. Esto
es lo que nos es correcto hacer, para que podamos dar cumplimiento a todo lo
que es justo.”
Ante esto, Juan trató más de impedírselo.
16 Después de haberse bautizado, Jesús salió del agua.
Entonces {¡Miren!} los cielos se abrieron y vio el aliento de Dios bajando
sobre él en forma de paloma. 17 Y {¡miren}) había una
voz que venía del cielo, que decía: “Este es mi amado Hijo. Me complazco mucho
en él.”
Capitulo 4
1 Después de eso, el Aliento de Dios condujo a Jesús
al desierto para que ser tentado por el Calumniador. 2 Y después que hubo
ayunado por cuarenta días y cuarenta noches, sintió hambre.
3 Entonces el Tentador vino a él y dijo: “Si eres el
Hijo de Dios, di a estas piedras que se conviertan en hogazas de pan.”
4 Y Jesús respondió: “Está escrito, el hombre no
necesita solamente pan para sobrevivir, también necesita todo lo que es dicho
por la boca de Dios”
5 Entonces el Calumniador lo llevó a la Ciudad Santa,
lo puso sobre una de las altas torres de batalla del templo, 6 y dijo: “Si tu
eres el Hijo de Dios, lánzate hacia abajo, porque está escrito, El asignará a
sus mensajeros para que estén junto a ti, y ellos te alzarán en sus manos para
que tu pie no se de con una piedra.”
7 Pero Jesús le dijo: “Otra vez, está escrito, ‘Tu no
debes poner a prueba a Jehová tu Dios.’”
8 Nuevamente,
el Calumniador lo llevó a una montaña inusualmente alta y le mostró todos los
reinos del mundo y su gloria. 9 Entonces le dijo: “Te daré todo esto si
solamente te inclinas y me muestras tu respeto.”
10 Pero Jesús dijo: “Vete Calumniador, porque está escrito:
‘Es a Jehová tu Dios a quien tienes que adorar, y Él es el único a quien debes
servir.’”
11 Entonces el Calumniador lo dejó, y miren, los
mensajeros [de Dios] vinieron y empezaron a servir [a Jesús] en lo que
necesitaba.
12 Después de oír que Juan había sido arrestado, Jesús
regresó a Galilea. 13 Se mudó de Nazaret y empezó a residir en Capernaúm (que
queda junto al mar en los distritos de Zabulón y Neftalí). 14 Esto se hizo así
para que la profecía que fue hablada a través del profeta Isaías pudiera
cumplirse. 15 Esta dice: “OH tierras de Zabulón y Neftalí en el camino junto al
mar al otro lado del Jordán, Galilea de las naciones, 16 la gente que estaba
sentada en oscuridad ha visto una gran luz; y la luz ascendió en aquellos que
estaban sentados en la región de la sombra de la muerte.”
17 Desde
ese momento, Jesús empezó a predicar diciendo: “Arrepiéntanse, porque el Reino
de los Cielos se ha acercado.”
18 Fue después de estar caminando un rato a lo largo
del Mar de Galilea, que vio a dos hermanos, Simón (a quien llaman Pedro) y su
hermano Andrés; pescadores que estaban echando sus redes al mar. 19 Y él les
dijo: “Síganme y yo los convertiré en pescadores de hombres.”
20 Inmediatamente ellos soltaron sus redes y le
siguieron.
21 Viajando de allí, él vio dos hermanos más, Santiago
el hijo de Zebedeo, y su hermano, Juan. Ambos estaban en el bote con Zebedeo,
su padre, reparando las redes, cuando él los llamó, 22 y ellos inmediatamente
dejaron el bote y a su padre, y lo siguieron.
23 Entonces Jesús viajó por toda Galilea, enseñando en
sus sinagogas, predicando las buenas nuevas del Reino, y curando todas las
enfermedades y dolencias que padecía la gente. 24 Porque hasta habían oído de
él por toda la tierra de Siria. Y esta gente también le trajo sus enfermos-
aquellos con varios tipos de enfermedades y dolencias, los poseídos por
demonios, así como también los epilépticos y paralíticos- y las curó a todas.
25Como resultado de esto, grandes muchedumbres siguieron a Jesús; de Galilea,
Decápolis, Jerusalén, (y el resto de Judea), y del otro lado del Jordán.
Capitulo 5
1 Cuando Jesús vio las muchedumbres, se subió a una
montaña y se sentó, y sus discípulos vinieron a él. 2 Entonces empezó a
enseñarles, diciendo, 3 “Los pobres espiritualmente son benditos, porque el
Reino de los Cielos les pertenece. 4 Los tristes son benditos, porque ellos
serán confortados 5 Los sumisos son benditos, porque ellos heredarán la tierra
6 Aquellos que tienen hambre y sed de justicia son benditos, porque ellos serán
satisfechos. 7 Los misericordiosos son benditos, porque a ellos se les mostrará
misericordia. 8 Aquellos con corazón puro son benditos, porque ellos verán a
Dios. 9 Los que hacen la paz son benditos, porque a ellos se les llamará Hijos
de Dios, 10 Aquellos que son perseguidos por hacer lo que es correcto son
benditos, porque el Reino de los Cielos les pertenece.
11 ‘Ustedes son benditos, cuando sea que la gente
hable cosas malas acerca de ustedes, los persigan, y mientan sobre ustedes, o,
por mi causa, digan cosas inicuas acerca de ustedes. 12 Griten de felicidad y
salten de gozo, porque ustedes tienen una gran recompensa en los cielos, porque
esta es la misma manera en que trataron a los profetas que vinieron antes de
ustedes.
13 Ustedes son la sal de la tierra, pero si la sal
pierde su fuerza, ¿en qué sabrá salada esta? No será fuerte en nada, y será
arrojada afuera para ser pisoteada.
14 Ustedes
son la luz del mundo. Una ciudad no puede ser escondida en la cima de una
montaña, 15 tampoco la gente enciende una lámpara y luego la pone bajo una
canasta. En vez de eso, la ponen en un pedestal donde pueda brillar para todos
en la casa. 16 Así es como ustedes deben dejar que su luz brille ante los
hombres, para que estos puedan ver sus buenas obras y entonces den gloria a su
Padre en el Cielo.
17 No piensen que vine a destruir la Ley o la palabra
de los profetas. Yo no vine a destruir sino a cumplir. 18 Yo les digo la
verdad; es más probable que el cielo y la tierra se acaben que una iota o hasta
una parte de una de las letras de la ley de la ley pasen, sin que antes todas
estas cosas sucedan. 19 Por esta razón cualquiera que rompa el menor de los
mandamientos y enseñe a otros a hacer lo mismo será llamado el menor en el
Reino de los Cielos. Pero cualquiera que enseñe y también siga la ley, será
llamado grande en el Reino de los Cielos.
20 Yo les digo esto; si no son más justos que los
escribas y fariseos, no tendrán oportunidad de entrar en el Reino de los
Cielos.
21 Ustedes han oído lo que fue dicho hace mucho
tiempo, que no deben asesinar; porque un asesino tiene que responder ante las
cortes. 22 Sin embargo, yo les digo que cualquiera que continua enojado con su
hermano, tendrá que responder ante el consejo supremo. Y cualquiera que llama a
su hermano un estúpido, será sentenciado a botadero ardiente.
23 Si ustedes traen una ofrenda al altar de Dios,
pero, mientras están en camino se acuerdan que su hermano tiene algo contra
ustedes, 24 dejen su ofrenda ante el altar y váyanse. Primero, hagan las paces
con su hermano; y luego regresen a ofrecer su ofrenda.
25 Si alguien tiene un caso legal en su contra,
lleguen a un acuerdo rápidamente antes de que vaya a corte. De esta manera, no
haya oportunidad de que caigan en las manos de un juez, y del juez al alguacil,
de modo que terminen siendo echados en prisión. 26 Les digo esto como un hecho:
si esto pasa, ustedes no saldrán sino cuando hayan pagado hasta el último
centavo.
27 Ustedes han oído que se dijo que no deben cometer
adulterio. 28 Pero yo les digo que todo aquel que continúa mirando a una mujer
y desarrolla un deseo por ella, ya ha cometido adulterio en su corazón.
29 Si su ojo derecho es una trampa para ustedes,
arránquenlo y bótenlo. Porque es mucho mejor perder una parte del cuerpo a que
todo su cuerpo sea arrojado en el botadero ardiente. 30 También, si su mano
derecha es una trampa para ustedes, córtenla y bótenla, porque es mucho mejor
perder una parte del cuerpo, a que todo su cuerpo sea tirado al botadero de
basura.
31 También se dijo: ‘Cualquiera que se divorcie de su
esposa debe darle un certificado de divorcio.’ 32 Sin embargo, yo les digo que
cualquiera que se divorcie de su esposa por otras razones que no sean
inmoralidad sexual, la expone al adulterio. Y cualquiera que se case con una
mujer divorciada, comete adulterio.
33 Nuevamente, oyeron que fue dicho hace mucho tiempo:
‘no deben jurar falsamente’. Ustedes deben cumplir cualquier cosa que juren
delante de Jehová. 34 Sin embargo, Yo digo: ‘No juren por nada. No juren por el
cielo, porque es el trono de Dios, 35 o por la tierra, porque es el banquillo
para sus pies, tampoco por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey. 36 No
juren por su cabeza, porque no pueden cambiar ni un solo cabello a blanco o
negro. 37 Que solamente su si signifique si y su no signifique no, porque
cualquier cosa más allá de esto, proviene del inicuo.’
38 Ustedes oyeron que fue dicho, ojo por ojo y diente
por diente. 39 Sin embargo, yo digo: No peleen con una persona inicua. Si
alguien les pega en su mejilla derecha, vuelvan la otra mejilla hacia él
también. 40 Y si una persona quiere llevarlos a corte para quitarles su ropa
interior, dejen que se lleve también el resto de su ropa. 41 Y si alguien los
obliga a una milla de servicio, caminen con él dos millas. 42 Den liberalmente
a los que piden cosas, y no se nieguen ante aquellos que quieren pedirles
prestado.
43 Ustedes oyeron que se dijo, ustedes deben amar a su
vecino y repudiar a su enemigo. 44 Sin embargo, yo digo: Amen a sus enemigos y
oren por aquellos que los persigan. 45 Por hacer esto ustedes probarán que son
hijos de su Padre que está en los cielos, porque El permite que el sol salga
sobre los malos y los buenos, y El hace llover sobre los justos y los injustos.
46 ¿Si ustedes solamente aman a aquellos que los aman,
dónde está su recompensa? ¿No hacen lo mismo los recaudadores de impuestos? 47
Y si ustedes solamente saludan a sus hermanos, ¿qué es lo inusual en cuanto a
esto? ¿No hace lo mismo la gente de las naciones? 48 Sean perfectos tal como su
Padre es perfecto.”
Capitulo 6
1 “Tengan cuidado de no hacer cosas justas delante de
los hombres, con el propósito de que ellos vean lo que ustedes están haciendo,
porque no recibirán recompensa de su Padre que está en los cielos. 2 Y cuando
den regalos a los necesitados, no toquen trompeta delante de ustedes en las
sinagogas y en las calles, tal como lo hacen los hipócritas, para que los
hombres puedan alabarlos. Yo les digo la verdad; ellos ya están recibiendo su
recompensa completa. 3 Pero cuando den sus regalos a los necesitados, no dejen
que su mano izquierda sepa lo que su mano derecha está haciendo, 4 para que sus
regalos a los necesitados puedan ser dados secretamente. Entonces su Padre que
está mirando secretamente se los pagará.
5 También, cuando oren, no sean como los hipócritas. A
ellos les gusta orar parados en las sinagogas y en las esquinas de las calles
principales, para que los otros hombres los noten. Yo les digo la verdad; ellos
ya están recibiendo su recompensa completa. 6 Sin embargo, cuando oren, vayan a
su cuarto privado, y, después de cerrar la puerta, oren a su Padre en secreto.
Entonces su Padre que mira secretamente se los pagará.
7 Cuando estén orando, no balbuceen las mismas
expresiones repetidamente, tal como lo hacen las gentes de las naciones, porque
ellos piensan que por repetirlas serán escuchados. 8 No actúen como ellos,
porque su Dios y Padre sabe las cosas que ustedes necesitan antes de que
siquiera se las pidan.
9 Oren de esta manera: Nuestro Pare en el cielo, que
tu nombre sea Santo; 10 que tu Reino venga; que todo lo que te complace suceda
en la tierra tal como en el cielo. 11 Que recibamos el pan que necesitamos hoy,
12 y perdónanos por las cosas que debemos, tal como nosotros hemos perdonado a
aquellos que nos deben. 13 También, no permitas que seamos tentados, pero
rescátanos del Inicuo. 14 Porque, si ustedes pasan por alto los errores de
otros hombres, entonces su Padre Celestial también pasará por alto sus errores.
15 Pero si ustedes no pasan por alto los errores de ellos, su Padre no pasará
por alto los de ustedes.
16 Cuando ayunen, no muestren una cara triste tal como
lo hacen los hipócritas, porque ellos deforman sus caras para mostrar a otros
hombres que están ayunando. Yo les digo la verdad; ellos ya están recibiendo su
recompensa completa. 17 Pero cuando ayunen, pónganse grasa en su cabeza y
lávense la cara, 18 para que otros hombres no vean que están ayunando, sino
solamente su Padre que mira secretamente. Entonces, su Padre, que está mirando
secretamente, se los pagará.
19 Dejen de guardar tesoros en la tierra, los cuales
pueden ser devorados por el moho y el óxido, y donde los ladrones pueden
irrumpir y robárselos.21 Porque, donde están tus tesoros, allí estará tu
corazón.
22 La lámpara del cuerpo es el ojo, y si tu ojo es sencillo,
todo tu cuerpo brillará. 23 Pero si tu ojo es inicuo, tu cuerpo entero estará
en oscuridad. Y si la única luz en ti es oscuridad, cuán grande oscuridad es
esta.
24 Nadie puede ser un esclavo de dos amos; porque no
le importará uno de ellos y amará al otro, o se quedará con uno y abandonará al
otro. No pueden servir como esclavos a Dios y a la riqueza 25 Esta es la razón
por la cual les estoy diciendo que no se preocupen por sus vidas respecto a qué
comerán o qué beberán... o respecto a sus cuerpos en cuanto a qué vestirán. ¿No
es la vida de ustedes más importante que la comida y sus cuerpos más
importantes que la ropa?
26 Presten cuidadosa atención a los pájaros en el
cielo, ellos no plantan semillas, o cosechan, o almacenan en graneros; no
obstante su Padre Celestial los alimenta. ¿No son ustedes más importantes que
ellos? 27 ¿Quien de ustedes por preocuparse puede añadir una pizca a la
duración de su vida?
28 También, en lo referente a la ropa, ¿Por qué se
preocupan? Aprendan de los lirios en el campo y de la forma en que crecen.
Estos no trabajan, ni tampoco fabrican ropa. 29 Pero les digo, ni siquiera
Salomón en toda su gloria fue vestido tan bien como ellos [se visten]. 30 Así
es que si Dios viste a las plantas en el campo tan bien (las cuales están aquí
hoy y mañana se echan al horno), ¿no los vestirá mejor a ustedes, hombres de
poca fe?
31 Así es que, nunca se preocupen ni pregunten, ¿qué
comeremos? O, ¿qué vestiremos? 32 Estas son las cosas que las naciones
persiguen. Su Padre celestial ya sabe que ustedes necesitan estas cosas.
33 Si ustedes ponen en primer lugar el Reino y la
justicia, entonces todas estas otras cosas les serán dadas. 34 De modo que,
nunca se preocupen por el mañana, porque el mañana tendrá sus propias
preocupaciones. Cada día tiene suficiente de su propia maldad.”
Capitulo 7
1 “No juzguen [a otros], para que ustedes no sean
juzgados. 2 Porque las leyes que ustedes usan para juzgar a otros son las
mismas que serán usadas para juzgarlos a ustedes, y los criterios que ustedes
impongan, son los mismos criterios que se les impondrán a ustedes.
3 ¿Por qué buscan paja en el ojo de su hermano cuando
no pueden ver la viga en su propio ojo? 4 ¿Cómo pueden
decirle a su hermano, déjame remover esta paja de tu ojo, cuando ¡miren!
¿Ustedes tienen una viga en el suyo? 5 ¡Hipócritas! Primero remuevan la viga de
su propio ojo, y entonces podrán ver claramente la paja en el ojo de su
hermano.
6. No den las cosas santas a los perros, ni tiren las
perlas a los cerdos. Porque las pisotearan y virándose los embestirán.
7 Sigan pidiendo y les será dado. Sigan buscando y
hallarán. Sigan tocando y se les abrirá. 8 Porque, todo aquel que sigue
pidiendo recibirá, y todo aquel que sigue buscando hallará, y la puerta se
abrirá para quien siga tocando. 9 Después de todo, ¿de qué hombre no es cierto
esto?... cuando su hijo le pide pan, no le dará una piedra, ¿verdad? 10 O si le
pide un pescado, el no le dará una serpiente, ¿verdad? 11 Por lo tanto, si
ustedes, en su maldad, saben cómo dar buenos regalos a sus hijos, ¿cuánto más
dará su Padre en el cielo cosas buenas a quienes continúan pidiéndole?
12 Lo que sea que ustedes deseen que los hombres hagan
por ustedes es lo que deben hacer por ellos. Es un hecho que esto es lo que
significan la Ley y los Profetas.
13 Entren por la puerta angosta, porque el camino que
conduce a la destrucción es muy ancho y por allí es donde va la mayoría. 14
Pero la puerta que lleva a la vida es estrecha y angosta, y no muchos la
encuentran.
15 Cuídense de los falsos profetas, quienes vienen
vestidos como ovejas, porque en su interior son lobos hambrientos. 16 Ustedes
los reconocerán por su fruto: La gente no recoge uvas de espinos o higos de
cardos, ¿verdad? 17 Todos los árboles buenos producen buen fruto; pero aquellos
que están podridos producen fruto malo. 20 Realmente entonces, ustedes los
reconocerán por su fruto.
21 No todo aquel que me dice Señor, Señor, entrará en
el Reino de los Cielos; [sino] solamente aquellos que hacen la voluntad de mi
Padre en el cielo. 22 En aquel día, muchos me dirán, Señor, Señor, no
profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, e hicimos
grandes obras en tu nombre? 23 Entonces admitiré ante
ellos: ¡Nunca los conocí! Apártense de mi infractores de la ley’.
24 Todo aquel que escucha las cosas que estoy diciendo
y las hace se parece al hombre sabio que construyó su casa sobre un fundamento
de roca sólida. 25 La lluvia cayó y las inundaciones vinieron, y el viento
sopló y golpeó contra esa casa, pero esta no cayó, porque estaba construida
sobre roca. 26 Sin embargo, todo aquel que oye las cosas que estoy diciendo y
no las hace, es como el tonto que construyó su casa sobre la arena. 27 La
lluvia cayó y las inundaciones vinieron, y el viento sopló y golpeó contra
aquella casa, hasta que esta cayó en un gran colapso.”
28 Ahora bien, para cuando Jesús hubo terminado de
decir estas cosas, las multitudes quedaron asombradas por su forma de enseñar,
29 porque, al contrario de sus escribas, él enseñaba con autoridad.
Capitulo 8
1 Cuando bajó de la montaña, grandes muchedumbres lo
siguieron. 2 Entonces, {¡miren!} un hombre con lepra vino, y se prosternó
diciendo: “Señor, si solamente lo quieres, puedes limpiarme.”
3 Y alargando su mano, él lo tocó diciendo: “Yo
quiero. Se limpio” Inmediatamente [el hombre] fue limpiado y quedó libre de su
lepra.
4 Entonces Jesús le dijo: “No le cuentes a nadie
[acerca de esto], pero anda, muéstrate ante los sacerdotes, y presenta la
ofrenda que Moisés especificó, para que ellos puedan dar testimonio de lo que
ha sucedido.”
5 Cuando él entró en Capernaúm, un centurión [romano]
vino a él rogándole, y dijo: “Señor, mi siervo está tan paralizado que no puede
dejar la casa, 6 y se encuentra con mucho dolor”
7 Está bien, dijo (Jesús): “Lo curaré cuando llegue
allí”
8 Sin embargo, el centurión dijo: “Señor, no soy digno
de que entres en mi casa. Solamente di la palabra y yo sé que mi siervo se
curará. 9 Mira que yo también soy un hombre a quien se le ha dado autoridad,
porque tengo soldados bajo mi mando. I si yo le digo a este, ponte en camino,
él se pone en camino; o a otro, ven, él viene; o a mi esclavo, haz esto, él lo
hace”
10 Pues bien, Jesús estaba asombrado, y dijo a
aquellos que lo seguían: “Yo les digo la verdad; no he encontrado a nadie en
Israel con una fe tan grande. 11 Por tanto les digo que muchos del sol naciente
y del poniente vendrán y se reclinarán [a la mesa] con Abraham, Isaac y Jacob
en el Reino de los Cielos. 12 Sin embargo, los Hijos del Reino serán arrojados
en la oscuridad de afuera; allí es dónde ellos llorarán y se amolarán los
dientes”
13 Entonces Jesús le dijo al centurión: “¡Anda! Y que
sea exactamente como lo has creído.” Y el sirviente fue sanado en esa misma
hora.
14 Cuando llegó a la casa de Pedro, Jesús vio que la
suegra [de este] estaba acostada, ardiendo en fiebre. 15 De manera que le tocó
la mano y la fiebre la dejó. Entonces ella se levantó y empezó a servirle.
16 Aquella noche, la gente le trajo a muchos que
estaban poseídos por demonios. De modo que expulsó a los espíritus con una
palabra, y así curó a todos aquellos que tenían mala salud, 17 para que las
palabras dichas a través del profeta Isaías pudiesen cumplirse: “El tomó
nuestras enfermedades y cargó con nuestras plagas él mismo.”
18 Cuando Jesús vio que la gente empezó a amontonarse
a su alrededor, dio órdenes de partir al otro lado [del mar de Galilea]. 19
Pero entonces un escriba vino y dijo: “Maestro, yo te seguiré donde quiera que
vayas.”
20 Sin embargo, Jesús le dijo, “Los zorros tienen sus
cuevas y las aves del cielo tienen nidos, pero el hijo del hombre no tiene un
lugar para recostar su cabeza.”
21 Entonces otro discípulo le dijo: “Señor, primero
déjame ir y enterrar a mi padre.”
22 Pero Jesús le dijo: “Continúa siguiéndome y deja
que los muertos entierren a sus propios muertos.”
23 Entonces él se subió a un bote y sus discípulos lo
siguieron. 24 Sin embargo, {miren!} el mar empezó a
sacudirse y las olas comenzaron a golpear el bote fuertemente. Para entonces,
(Jesús) estaba durmiendo. 25 Por tanto (los discípulos) vinieron, lo
despertaron y dijeron: “¡Señor, sálvanos, porque estamos a punto de ser
destruidos!”
26 Pero Jesús preguntó: “¿Porqué están tan asustados,
ustedes con tan poquita fe?”
Entonces se levantó y reprendió a los vientos y al
mar, y se estableció una gran calma. 27 De manera que los [discípulos]
empezaron a asombrarse y preguntar: “¿Qué clase de persona es esta? Porque
hasta el viento y el mar le obedecen.”
28 Cuando ellos llegaron al otro lado [del mar] al
país de los gadarenos, lo encontraron dos hombres poseídos por demonios que
salían de entre las tumbas. Ellos eran tan inusualmente feroces, que nadie más
había tenido el coraje de pasar por este camino. 29 Y {¡miren!} ellos gritaron:
“¿Qué es lo que quieres con nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido antes del tiempo
determinado para atormentarnos?”
30 Pues bien, lejos de allí estaba [pastando] una gran
piara de cerdos. 31 Así es que los demonios le rogaron: “Si nos expulsas,
mándanos dentro de esa piara de cerdos.”
32 Así, [Jesús] les dijo: ¡Vayan!
Entonces salieron y se metieron en los cerdos. Y
{¡miren!} toda la manada corrió por un barranco muy inclinado y cayó al mar, y
se ahogaron. 33 Entonces, aquellos que estaban cuidando los cerdos en el
pastizal huyeron. Y cuando llegaron a la ciudad, lo contaron todo, incluyendo
la historia de los hombres poseídos por los demonios. 34 Entonces {¡miren!}
Todos los que estaban en la ciudad vinieron para encontrarse con Jesús. Y
cuando lo vieron, le rogaron que regresara a la otra orilla, lejos de sus
distritos.
Capitulo 9
1 Así, subiendo al bote, cruzó [el mar] y viajó al
pueblo donde se hospedaba. 2 Allí, {¡miren!} le trajeron a un hombre
paralizado, acostado en una camilla. Al ver tal clase de fe, Jesús le dijo al
paralítico: “Sé valiente hijo, tus pecados son perdonados”
3 Sin embargo, {¡miren!}, algunos escribas (quienes
habían escuchado esto) estaban pensando dentro de sí: “¡Está blasfemando!”
4 Pero Jesús, que conocía lo que estaban pensando,
dijo: “¿Por qué tienen estos pensamientos inicuos en su corazón? 5 ¿Es más fácil
decir, tus pecados son perdonados, o simplemente levántate y camina? 6 Quiero
que sepan que el Hijo del Hombre tiene el poder de perdonar pecados aquí en la
tierra”
Entonces dijo al paralítico: “Levántate, recoge tu
camilla, y vete a casa.” 7 Y con eso, él se levantó y se fue a su casa.
8 Cuando las muchedumbres vieron esto, se asustaron y
alabaron a Dios quien da tal clase de poder a los hombres.
9 Mientras continuaban viajando desde allí, Jesús vio
un hombre llamado Mateo, sentado en la oficina de los impuestos, y le dijo: “Sé
mi seguidor.” Inmediatamente, [Mateo] se levantó y lo siguió.
10 Más tarde, mientras [Jesús] estaba reclinado a la
mesa en la casa de Mateo, {¡miren!} muchos cobradores de impuestos y pecadores
vinieron y se reclinaron junto con él y sus discípulos. 11 Al ver esto, los
fariseos preguntaron a sus discípulos: “¿Por qué el maestro de ustedes come con
cobradores de impuestos y pecadores?”
12 Habiendo escuchado esto, [Jesús respondió]: “La
gente sana no necesita doctor, pero los enfermos sí. 13 Así es que, vayan y
aprendan el significado de las palabras: ‘Quiero misericordia y no sacrificio.’
Yo no vine a llamar a justos, solo a los pecadores.”
14 Entonces algunos de los discípulos de Juan vinieron
a Jesús y preguntaron: “ ¿Por qué es que, aunque los
fariseos y nosotros ayunamos regularmente, tus discípulos no ayunan”?
15 Jesús respondió, “Los amigos del novio no tienen
ninguna razón para estar tristes mientras el novio esté con ellos, ¿no es
cierto? Pero, vendrá un día, cuando el novio les será quitado... entonces si
ayunarán. 16 Nadie cose un parche que no ha encogido todavía, en ropa vieja,
porque, la fuerza [del parche al encogerse] jalaría la ropa y empeoraría la
rotura. Tampoco nadie pone vino nuevo en odres de piel viejos. Si lo hacen, las
pieles se reventarán y se derramará el vino, de modo que estas se arruinarán.
Sin embargo, la gente pone vino nuevo en odres nuevos, así, ambos se conservan”
18 Y él les decía: “{¡Miren!}, cierto gobernante vino
y se prosternó diciendo: “Para este momento mi hija ya debe estar muerta. Ven y
pon tus manos en ella y volverá a vivir”
19 Entonces Jesús se levantó y siguió al hombre, y así
mismo hicieron sus discípulos.
20 Y {¡Miren!}, [estando en camino], una mujer que
había sufrido de un flujo de sangre por algo así como doce años, vino por
detrás y tocó el flequillo de la ropa de Jesús. 21 [Ella hizo esto] porque se
decía a sí misma: “Si solamente logro tocar su ropa, esto me librará [de esta
condición].”
21 Pues bien, Jesús se dio la vuelta, la vio y le
dijo: “Sé valiente hija, tu fe te ha salvado” Y desde aquella hora la mujer se
puso bien.
23 Cuando entró en la casa del gobernante y vio a los
flautistas y una muchedumbre que se lamentaba, 24 Jesús dijo: “¡Váyanse! La
niñita no murió, ella solamente está durmiendo”
Ante esto, todos ellos empezaron a reírse y burlarse
de él. 25 Pero después que la muchedumbre hubo sido enviada afuera, Jesús
entró, tomó [a la niña] de la mano, y [esta] se despertó. 26 Así pues, la
noticia de este hecho se esparció por toda aquella área.
27 Mientras Jesús se iba de aquel lugar, dos hombres
ciegos empezaron a seguirlo, gritando fuertemente: “Ten piedad de nosotros,
Hijo de David”
28 Y cuando entró en la casa, estos hombres ciegos lo
siguieron adentro. De modo que Jesús preguntó: “¿Ustedes realmente creen que
puedo hacer esto?”
Y ellos respondieron: “Sí, Señor”
29 Entonces les tocó los ojos mientras decía: “Así
como han creído, que así les suceda.” 30 Y los ojos de ellos fueron abiertos.
Entonces Jesús les advirtió con firmeza: “Asegúrense que nadie oiga acerca de
esto” 31 Pero una vez afuera, ellos esparcieron la noticia de lo que había
hecho por toda aquella área.
32 Ahora, mientras se iban, {¡miren!} la gente le
trajo a un hombre que no podía hablar, porque estaba poseído por un demonio. 33
Sin embargo, después que el demonio hubo sido expulsado, el hombre pudo hablar.
Pues bien, las muchedumbres estaban asombradas y decían: “Nada parecido se ha
visto alguna vez en Israel.”34 Pero los fariseos decían: “El expulsa demonios
por medio del gobernante de los demonios.”
35 Entonces Jesús viajó por todas las ciudades y
aldeas, enseñando en sus sinagogas, predicando las buenas nuevas del Reino, y
curando toda clase de dolencia y enfermedad.
36 Al ver las muchedumbres, se sintió triste por
ellos, por cuanto estaban desolladas y golpeadas como ovejas sin pastor. 37
Entonces dijo a sus discípulos: “De hecho hay una cosecha enorme, pero muy
pocos trabajadores. 38 Por lo tanto, rueguen al Señor de la cosecha que envíe
más obreros para hacer Su trabajo.”
Capitulo 10
1 Entonces llamó a sus doce discípulos y les dio el
poder de dominar y expulsar espíritus sucios, y poder para curar toda clase de
dolencia y enfermedad.
2 Estos son los nombres de los doce apóstoles: Primero
Simón (a quien laman Pedro), y Andrés su hermano. Y Santiago [el hijo] de
Zebedeo y Juan, su hermano. 3 Felipe, Bartolomé (Natanael), Tomás, Mateo el
cobrador de impuestos, Santiago [el hijo] de Alfeo, Tadeo (Judas), 4 Simón el
cananeo y Judas Iscariote (quien más tarde lo traicionó).
5 Jesús
envió estos doce, dándoles órdenes: “No vayan a las naciones y no vayan a las
ciudades samaritanas. 6 Solamente vayan a las ovejas perdidas de la casa de
Israel. 7 Al ir por su propio camino, prediquen: ‘El Reino de los Cielos está
cerca.’ 8 Curen a la gente enferma, levanten muertos, limpien a los leprosos, y
expulsen demonios. Recibieron gratis, den gratis. 9 No reciban oro, plata, o
cobre para llevar en sus bolsas de cintura, tampoco lleven tarrina de comida
para el viaje, o dos pares de interiores, o sandalias o un bastón, porque el
obrero se merece su alimento.
11 Dondequiera que entren en una ciudad o aldea,
busquen a aquellos que valen la pena, y hospédense donde ellos hasta que se
vayan. 12 Cuando entren en una casa, ofrezcan a ese hogar un saludo de paz. 13
y si la casa se lo merece, dejen que la paz entre en ella. Pero si no se lo
merece, dejen que la paz regrese a ustedes.
14 Cuando sea que alguien no preste atención o escuche
sus palabras, al dejar la casa o la ciudad, sacúdanse el polvo de sus pies. 15
Yo les digo, en el Día de Juicio, será más soportable la tierra de Sodoma y
Gomorra que aquella ciudad.
16 Miren, los estoy enviando como ovejas en medio de
lobos. Por lo tanto, demuestren ser cautelosos como serpientes pero inocentes
como palomas. 17 Cuídense de los hombres, porque los llevarán a las cortes
locales y los azotarán en sus sinagogas.
18 Porque ustedes serán llevados ante gobernadores y
reyes por mi causa, como testimonio para ellos y las naciones. 19 Sin embargo,
cuando estos los lleven a juicio, no se preocupen en cuanto a lo que dirán y
cómo lo dirán, porque lo que deberán decir, les será dado entonces. 20 Ustedes
no serán los únicos que hablen; el Aliento de su Padre hablará a través de
ustedes.
21 Hermanos traicionarán a muerte a hermanos, y así
también padres a sus hijos. Los hijos se levantarán contra sus padres y harán
que se les dé muerte. 22 Todos los odiarán por causa de mi nombre. Pero
quienquiera que llegue hasta el final será salvado.
23 Cuando ellos los persigan en una ciudad, corran a
otra. Porque, yo les digo la verdad, no visitaran todas las ciudades de Israel
antes que llegue el Hijo del Hombre.
24 Un discípulo no es mayor que su maestro, ni tampoco
el esclavo que su amo. 25 Debería ser suficiente para un discípulo llegar a ser
igual que su maestro y al esclavo ser igual a su amo. Si la gente ha llamado
Belcebú al maestro de la casa, ¡cuánto más hablaran de los demás en su casa! 26
Así es que, no los teman.
No hay nada encubierto que no haya de ser descubierto,
y no hay ningún secreto que no haya de llegar a conocerse. 27 Lo que les digo
en la oscuridad, ¡[ustedes deben] decirlo en la luz! Y lo que se les murmura al
oído, ¡debe ser predicado en las azoteas de las casas!
28 No teman a aquellos que matan el cuerpo, pero que
no pueden matar a la persona. Más bien, teman a Aquel que puede destruir a
ambos, la persona y el cuerpo en el botadero de basura.
29 ¿No se venden gorriones por muy poco? Sin embargo
ni uno de ellos cae a la tierra sin que su Padre [se entere]. 30 Porque los
cabellos de sus cabezas están todos contados, 31 por tanto, no se atemoricen;
porque ustedes valen más que muchos gorriones.
32 Yo admitiré ante mi padre estar con todos aquellos que
admiten estar conmigo. 33 Pero negaré ante mi Padre en los cielos, a cualquiera
que niegue conocerme ante los hombres.
34 No piensen que vine a traer paz a la tierra. No
vine a traer paz, sino espada.
35 Vine a dividir, y a poner al hombre contra su padre,
a la hija contra su madre, y a la novia contra su suegra. 36 Es un hecho que
los enemigos del hombre será gente en su propia casa. 37 Pero aquellos que amen
más a su padre o madre que a mí, no son dignos de mí. 38 I cualquiera que no
tome su madero de empalamiento y me siga siempre, no es digno de mí. 39
Aquellos que encuentren sus vidas las perderán, pero aquellos que pierdan sus
vidas por mi causa, las hallarán.
40 Aquellos que los inviten a entrar, también me están
invitando a entrar a mí. Y aquellos que me invitan a entrar, invitan a Aquel
que me envió. 41 Aquellos que invitan a pasar a un profeta porque ser un
profeta, recibirán un galardón de profeta. Y aquellos que inviten a pasar a un
hombre justo por ser justo, recibirán la recompensa del hombre justo. 42 Y
cualquiera que dé a uno de estos pequeños tan solo una taza de agua fría para
tomar, porque ser este mi discípulo, no perderá su recompensa... yo lo
prometo.”
Capitulo 11
1 Ahora, cuando Jesús hubo terminado de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, salió a predicar y enseñar en las ciudades de ellos. 2 Pero Juan [el bautizante], quien estaba en la cárcel oyó acerca de las cosas que el Ungido estaba haciendo, de modo que mandó a sus discípulos a preguntar: “¿Eres tú el que habría de venir, o debemos esperar a alguien más?”
4 En respuesta, Jesús les dijo: “Regresen y reporten a Juan lo que han visto y oído. 5 Los ciegos ven, los lisiados caminan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, y se predican las buenas nuevas a los pobres. 6 Aquel que no tropieza por mi causa es bendecido.”
7 Entonces, una vez que [los discípulos de Juan] se hubieron ido, Jesús preguntó a la muchedumbre acerca de Juan: “¿Qué fueron a ver al desierto, cañas volando en el viento? 8 ¿Qué fueron a ver: un hombre vestido con ropa suave? Aquellos que visten ropa suave viven en castillos. 9 Entonces, ¿a qué fueron? ¿A ver a un profeta? ¡Sí! Y yo les digo, ¡mucho más que un profeta!10 Este es aquel de quien se escribió: ‘{¡Miren!} ¡Estoy mandando a mi mensajero delante de ti para preparar el camino delante de ti!’
11 Les digo la verdad, de aquellos que han nacido de mujer, nunca ha [salido] uno mayor que Juan el Bautizante. Pero, el menor en el Reino de los Cielos es más grande que él. 12 Desde el tiempo en que Juan (empezó) a bautizar, hasta ahora, el Reino de los Cielos es la meta que los hombres han estado tratando de lograr... y aquellos que sigan tratando de alcanzarla, lo lograrán. 13 Todos los profetas y la Ley profetizaron acerca de Juan. 14 Y aunque ustedes no lo crean, él es Elías, de quien [se profetizó] que vendría. 15 Dejen que aquel que tiene oídos, escuche.
16 ¿A quién compararé esta generación? Ustedes son como niños pequeños que se sientan en los mercados y gritan a sus compañeros de juego: 17 ‘Nosotros tocamos la flauta para ustedes, pero ustedes no bailaron. Nos lamentamos, pero ustedes no se golpearon [por la pena].’
18 Cuando Juan vino, el no comió comidas suculentas ni tomó [vino], por eso la gente dice que está endemoniado. 19 Por otra parte, el Hijo del Hombre come buena comida y bebe [vino], y ahora la gente dice: {¡Miren!} Es un glotón y un alcohólico... amigo de cobradores de impuestos y pecadores. Así, la sabiduría se prueba justa, por sus obras.”
20 Entonces empezó a reprender a las ciudades donde había hecho la mayor parte de sus obras poderosas, porque estas no se habían arrepentido. 21 “¡Ay de ti Corazín y ay de ti Betzaida! Porque si los hechos poderosos que han sucedido entre ustedes hubiesen ocurrido en Tiro y Sidón, estos se hubiesen arrepentido hace mucho tiempo, vistiendo saco y ceniza. 22 Por eso les digo, que el Día de Juicio le será más soportable a Tiro y Sidón que a ustedes.”
23 Y tu Capernaúm, ¿serás elevada al cielo? Irás a tu tumba; porque si los hechos poderosos que ocurrieron en ti hubiesen ocurrido en Sodoma, esta todavía estaría aquí ahora. 24 Por esto yo les digo, el Día de Juicio le será más soportable a la tierra de Sodoma en que a ti.”
25 Fue respecto a esto que Jesús oró: “Te alabo públicamente Padre, Señor del Cielo y la Tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios e inteligentes, y se las has revelado a los que son como niños. 26 Si, padre, esta es la forma como Tu aprobaste.”
27 “Mi Padre me lo ha dado todo... y nadie realmente conoce al Hijo como su Padre, ni tampoco nadie realmente conoce al Padre sino el Hijo (y cualquiera a quien el Hijo desea mostrárselo).
28 Todos ustedes, que trabajan [tan] duro y están sobrecargados, vengan a mí y yo les daré descanso. 29 Pónganse mi yugo y aprendan de mí, porque soy moderado, tengo un corazón gentil, y ustedes encontraran alivio para sus vidas, 30 porque mi yugo es suave y mi carga liviana.”
Capitulo 12
1 Durante ese tiempo, un sábado, Jesús estaba
transitando a través de los trigales, y en el camino, los discípulos sintieron
hambre y empezaron a recoger grano y comerlo. 2 Pues bien, cuando los fariseos
vieron esto, ellos decían: “¡Mira! Tus discípulos están haciendo lo que no es
legal en Sábado.”
3 Y Jesús les respondió: “¿No
han leído lo que David hizo cuando él y sus hombres sintieron hambre; de cómo
ellos entraron en la casa de Dios y comieron el pan de la demostración, algo
que no era legal que comiese, ya que este [estaba reservado para] los
sacerdotes 5 O, ¿No han leído en la Ley que los sacerdotes en el templo pueden
violar el Sábado, y sin embargo no ser culpables? 6 Yo les digo que algo mayor
que el Templo está aquí. 7 Si ustedes entendieran lo que las palabras: ‘Yo
quiero misericordia y no sacrificio’, ustedes probablemente no estarían
condenando a estos inocentes, 8 porque el Hijo del Hombre es el Señor del
Sábado.”
9 Después de dejar ese lugar, él entró en la sinagoga.
10 {¡Miren!} Allí encontró a un hombre con una mano seca. Entonces, [los
fariseos] preguntaron [a Jesús]: “¿Está permitido curar en Sábado?”
(Ellos dijeron esto para tratar de encontrar algo de
que acusarlo)
11 Pero, él respondió: “¿Quién de ustedes tiene una
oveja, y si esta cae en una zanja en Sábado, no va y la rescata? 12 ¡Cuánto más
valioso es un hombre en comparación con una oveja! Por tanto es legal hacer
cosas buenas en Sábado.”
13 Entonces le dijo al hombre: “Extiende tu mano” De
modo que él extendió la mano, y esta se sanó, quedando igual que la otra.
14 Sin embargo, los fariseos salieron, llamaron a una
junta y conspiraron para destruirlo.
15 Pero Jesús lo sabía, así es que dejó aquel sitio.
Muchos lo siguieron y los curó a todos. 16 Sin embargo
les advirtió fuertemente que no lo expusieran, 17 para que las palabras
habladas a través del profeta Isaías pudieran cumplirse, que decían: 18
“{¡Miren!} Mi hijo escogido... Mi amado, el cual es aprobado por mi vida entera! Yo pondré mi aliento en él y él reportará mis juicios a
las naciones. 19 El no discutirá o gritará, ni tampoco nadie oirá su voz en las
calles principales. 20 El no triturará la caña lastimada, ni sacará afuera una
mecha humeante hasta que haga que el juicio triunfe. 21 Naciones pondrán su
esperanza en su nombre.”
22 Entonces ellos le trajeron un hombre endemoniado,
ciego y mudo, y lo curó de tal manera que podía hacer ambas cosas, hablar y
ver. 23 Pues bien, todas las muchedumbres estaban asombradas y empezaron a
preguntar: “¿No es este el Hijo de David?”
24 Al oír, esto los fariseos dijeron: “El está
expulsando demonios por [el poder de] Belcebú, el gobernante de los demonios”
25 Porque sabía lo que estaban pensando, [Jesús] les
dijo: “Todos los gobiernos que están divididos caen, y las ciudades o casas que
están divididas no permanecen en pie, 26 por tanto si el Opositor expulsa al
opositor, el está peleando contra sí mismo, y ¿cómo puede su reino permanecer
en pie? 27 Porque, si yo uso a Belcebú para expulsar demonios, entonces, ¿qué
método usan sus hijos para expulsarlos? Por esta razón estos los condenarán a
ustedes. 28 Sin embargo, si yo expulso demonios por el poder del Aliento de
Dios, entonces el Reino de Dios los ha sobrepasado.
29 ¿Cómo puede alguien irrumpir en la casa de un
hombre fuerte y robar sus cosas sin antes atar al hombre fuerte? Entonces él
puede saquear la casa. 30 aquellos que no están conmigo, están en mi contra, y
todos aquellos que no están de mi lado están esparcidos.
31 Así es que, yo les digo que los hombres pueden ser
perdonados por todo tipo de pecado y blasfemia, excepto la blasfemia en contra
del Aliento [de Dios]... esto no será perdonado. 32 Si alguien habla en contra
del Hijo del Hombre, esto será perdonado. Pero si alguien habla en contra de
Aliento Santo de Dios, este no será perdonado... no, no en esta era ni en la
que viene. 33 Así es que, llaman al árbol y su fruto buenos, declaren tanto al
árbol como a su fruto podridos, porque a los árboles se los reconoce por la
clase de fruto [que producen].
34 Hijos de serpientes, ¿cómo pueden ustedes hablar
cosas buenas cuando son tan inicuos? Porque sus bocas hablan acerca de las
cosas que llenan sus corazones. 35 Un hombre bueno, que tiene un buen tesoro
[en su corazón], habla cosas buenas. Pero un hombre malo habla cosas malas
debido a la maldad [en su corazón]. 36 Les digo que la gente tendrá que
responder en el Día de Juicio, por todo lo dicen para extraviar a otros. 37
Porque, o serás encontrado justo o serás condenado por las cosas que digas.”
38 Entonces algunos de los escribas y fariseos le dijeron:
“Maestro, queremos ver una señal de parte tuya.”
39 En respuesta Jesús dijo: “Una generación inicua y
adúltera busca una señal. Pero ellos no recibirán ninguna, salvo la señal del
profeta Jonás. 40 Porque, así mismo como Jonás estuvo en la barriga de la
enorme criatura marina por tres días y tres noches, así mismo, el Hijo del
Hombre permanecerá en el corazón de la tierra por tres días y tres noches.
41 En el Día de Juicio, junto con esta generación, los
hombres de Nínive serán resucitados, y la condenarán, porque ellos se
arrepintieron ante los que Jonás predicó. Pero miren, algo más que Jonás está
aquí.
42 La Reina del sur será resucitada en el Juicio junto
con esta generación y la condenará, porque ella vino desde los confines de la
tierra para escuchar la Sabiduría de Salomón. Pero, miren, algo más que Salomón
está aquí.
43 Cuando un espíritu sucio deja a un hombre, este
viaja a través de lugares secos, buscando un lugar de descanso, y no encuentra
ninguno. 44 Entonces dice, volveré a la casa de donde me mudé. Y cuando llega
allá, encuentra [la casa] vacía, barrida, y decorada. 45 Por tanto, se muda, y
junto con él [vienen otros] siete espíritus, que son todavía más malos. Y,
después de entrar, ellos viven allí. Así es que, al final, el hombre queda en
peor condición que al comienzo. Así sucederá con esta generación inicua.”
46 Mientras él estaba todavía hablando a las
muchedumbres, {¡miren!} su madre y sus hermanos estaban afuera, esperando para
hablarle. 47 De modo que, alguien le dijo [a Jesús]: “Mira, tu madre y tus
hermanos están afuera parados, esperándote. Ellos quieren hablarte.”
48 Pero él preguntó a esa persona: “¿Quién realmente
es mi madre y quienes son mis hermanos?” 49 Entonces extendió su mano hacia sus
discípulos y dijo: “Miren...mi madre y mis hermanos, 50 porque, cualquiera que
hace todo lo que mi Padre en los cielos desea es mi hermano, hermana, y madre.”
1 En ese día, Jesús estaba sentado afuera, cerca del
mar 2 y enormes muchedumbres se reunieron a su alrededor. Así es que se subió a
un bote y se sentó, mientras la muchedumbre permanecía parada en la playa. 3
Entonces empezó a hablarles con ilustraciones, diciendo: “{¡Miren!} Un
granjero, salió a sembrar. 4 Mientras estaba sembrando, algunas [semillas]
cayeron junto al camino y los pájaros vinieron y se las comieron. 5 Otras
cayeron en las rocas, donde no había mucha tierra fértil, pero crecieron
rápidamente debido a la falta de profundidad de la tierra. 6 Sin embargo, cuando
el sol salió las quemó, y porque no tenían raíz, se marchitaron.7 Otras cayeron
entre espinos, los cuales crecieron y las ahogaron. 8 Pero otras más cayeron en
terreno bueno, y comenzaron a producir fruto, esta sesenta, la otra treinta. 9
Que el que tenga oídos, que escuche.”
10 Pues bien entonces los discípulos vinieron y
preguntaron: “¿Por qué les estás hablando por ilustraciones?”
11 Él respondió: “A ustedes se les ha permitido
entender los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. 12 Cualquiera
que tiene algo, más le será dado, y este tendrá más que suficiente. Pero hasta
las cosas que poseen, les serán quitadas a aquellos que no tienen. 13 Es por
esto que yo les habló en ilustraciones, porque cuando ellos miran, no ven, y
cuando oyen , no escuchan ni entienden el significado.
14 La profecía de Isaías se está cumpliendo en ellos, la cual dice: ‘ Al escuchar ustedes oirán, pero no entenderán, y al mirar
mirarán, pero no verán.’
15 Los corazones de esta gente se han enfermado, sus
oídos oyen pesadamente, y sus ojos están tan cerrados que nunca verán con sus
ojos, ni oirán con sus oídos, tampoco entenderán con sus corazones, para que
puedan volverse y yo pueda sanarlos. 16 Sin embargo, los ojos de ustedes son
benditos, porque pueden ver, así mismo sus oídos, porque pueden oír. 17 Les
digo la verdad, muchos de los profetas y hombres justos quisieron ver las cosas
que ustedes están viendo, y no las vieron; y quisieron también oír las cosas
que ustedes están oyendo, y no las oyeron.
18 Así es que ahora, escuchen con atención [el significado
de la ] ilustración
20 Mientras que aquel que fue plantado entre las
rocas, este es el que oye la palabra e inmediatamente la acepta con gozo. 21
Pero debido a que no tiene raíz, permanece aquí solamente por un corto tiempo.
Cuando debido a la Palabra, vienen tiempos difíciles o persecución, este es
inmediatamente atrapado.
22 En cuanto al que fue plantado entre los espinos,
este oye la palabra, pero las preocupaciones de esta vida y lo engañoso de las
riquezas ahogan la palabra, y este no produce fruto. 23 Pero, en cuanto al que
fue plantados en buen terreno, este oye la palabra, la entiende, y realmente
comienza a producir fruto... este de a ciento, aquel de a sesenta, y el otro de
a treinta.”
24 Él les dio otra ilustración, diciendo: “El Reino de
los cielos se parece a un hombre que tiene buenas semillas plantadas en un
campo. 25 Pero mientras sus hombres dormían, un enemigo vino y tiró [semillas
de] hierba sobre el trigo y se fue. 26 Y cuando los tallos empezaron a brotar,
la hierba apareció.
27 Entonces, los esclavos principales vinieron a él y
le preguntaron: ‘Señor, ¿no fue buena semilla [la que tu nos diste] para
plantarla en tu campo? Entonces, ¿por qué hay tanta hierba?’
28 El respondió: ‘Un enemigo hizo esto.’
Entonces ellos preguntaron: ‘Entonces, ¿quieres que vayamos y arranquemos [la hierba]?’
29 Y él respondió: ‘No, porque al arrancar la hierba,
puede ser que desarraiguen el trigo. 30 Dejen que ambos crezcan juntos hasta la
cosecha. Y cuando sea el tiempo de cosechar, Yo diré a los cosechadotes que
primero recojan la hierba en bandos y las quemen, para que luego recojan el
trigo en mi granero.’”
31 Él les dijo otra ilustración, diciendo: “El Reino de los
Cielos se parece a la semilla de mostaza que un hombre plantó en su campo, 32
De hecho, [esta semilla] es la más pequeña de todas las semillas. Pero cuando crece, se convierte en uno de los vegetales más grandes
y de hecho, se convierte en un árbol, de modo que los pájaros
33 Él les dio otra ilustración: “El Reino de los
Cielos se parece a la levadura que una mujer escondió en tres grandes botes de
harina, hasta que [toda la harina creció] y se llenó de levadura.”
34 Jesús dijo todas estas cosas a las muchedumbres en
ilustraciones. Es un hecho que si no estaba usando ilustraciones, no les estaba
hablando a ellos. 35 Esto se realizó para que se cumpla lo que fue hablado
mediante el profeta, quien dijo: “Abriré mi boca con ilustraciones. Hablaré
acerca de cosas escondidas desde la fundación [del mundo].”
36 Entonces, después de despedir a las muchedumbres,
entró a la casa. Allí sus discípulos vinieron a él y dijeron: “Explícanos la
ilustración de la hierba en el campo.”
37 Así es que [Jesús] dijo: “Aquel que planto las
buenas semillas es el Hijo del Hombre, 38 y el campo es el mundo. En cuanto a
las buenas semillas, estos son los hijos del Reino, pero la hierba son los
hijos del inicuo, 39 y el enemigo que las planto es el Calumniador. La cosecha
es el fin de la era, y los cosechadotes son los mensajeros [de Dios].
40 De la misma manera que la hierba es recogida y
quemada en un fuego, así es como será en el fin de la era. 41 El Hijo del
Hombre enviará sus mensajeros a recoger todos los tramposos y toda la gente sin
ley y echarlos fuera de su Reino, 42 y ellos serán tirados en el horno
llameante. Allí es donde estos llorarán y amolaran sus dientes. 43 Entonces los
justos brillarán tan brillantemente como el sol, en el Reino de su Padre. 9
(Dejen que el que tenga oídos escuche)”
44 “El reino de los Cielos se parece a un tesoro que
un hombre encontró y escondía en un campo; y para [conseguir el tesoro], va y
vende todo lo que tenía para poder comprar el campo.”
45 “Nuevamente, el Reino de los Cielos se parece a un
mercader viajero que estaba buscando buenas perlas, 46 y cuando encontró una
perla muy valiosa, fue y rápidamente vendió todo lo que tenía y la compró.”
47 “Nuevamente, el Reino de los Cielos se parece a red que
se lanzó al mar para recoger toda clase de [criaturas marinas]; 48 entonces,
cuando estuvo llena, la llevaron a la playa y se sentaron a recoger los buenos
en contenedores y a desechar los malos. 49 Así es
51[El peguntó]: “¿Entendieron todas estas cosas?”
y ellos respondieron:
“Si.”
52 Entonces él dijo: “Así es como cada instructor
(mientras sirve como discípulo del Reino de los Cielos) es como un hombre, un
amo de su casa, quien saca ambas, cosas viejas y cosas nuevas de su tesoro.”
53 Ahora bien, cuando Jesús hubo terminado de explicar
estas ilustraciones, dejó el área. 54 Y yendo al lugar donde fue criado, empezó
a enseñar en su sinagoga. Sin embargo, ellos estaban confundidos y preguntaron:
“¿De dónde sacó este hombre tanta sabiduría y poderes? 55 ¿No es este el hijo
del carpintero? ¿No se llama su madre María, y no son sus hermanos Santiago,
José, Simón y Judas? 56 Y sus hermanas... ¿no están todas ellas con nosotros?
¿De donde consiguió él todas estas cosas?”
57 De esta manera, ellos quedaron atrapados por él.
Pero Jesús dijo: “Un profeta no se deja de ser honrado, excepto en el área
donde fue criado y en su propia casa.” 58 Y él no realizó muchas obras
poderosas allí, debido a su falta de fe.
1 Fue alrededor de este tiempo cuando el gobernante
del distrito, Herodes, oyó acerca de Jesús. 2 Y le dijo a sus muchachos: “Este
es Juan el Bautizante. Fue levantado de entre los muertos, y es por eso que
puede hacer tantas cosas poderosas.”
3 Herodes había hecho arrestar y poner en prisión a
Juan, por causa de la esposa de su hermano Felipe. 4 Porque Juan continuaba
diciéndole: “Es contra la Ley que la poseas.”
5 A pesar de que [Herodes] quería matar a [Juan],
temía a las masas, porque estas creían que Juan era un profeta. 6 Pero durante
la fiesta de cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías bailó, lo cual
complació mucho a Herodes, tanto 7 que prometió en juramento darle a ella cualquier
cosa que pidiera. 8 Así es que (aconsejada por su madre), ella dijo: “Dame la
cabeza de Juan el Bautizante en un plato.”
9 El rey se puso muy triste por esto, pero porque
había dado su palabra (y debido a aquellos que estaban comiendo en la mesa con
él), dio la orden 10 de que se decapitara a Juan en la prisión. 11 Cuando
trajeron su cabeza en un plato, esta le fue dada a la joven, y ella la tomó y
se la llevó a su madre.
12 Más tarde, los discípulos [de Juan] vinieron y se
llevaron el cuerpo y lo enterraron. Luego de esto, volvieron a Jesús y se lo
reportaron.
13 Después de oír esto, Jesús tomó un bote y se retiró
a un lugar calmado donde pudiera estar a solas. Pero cuando las muchedumbres
oyeron [adonde iba Jesús]; lo siguieron a pie desde las ciudades. 14 Pues bien,
cuando llegó a aquel lugar, vio una muchedumbre enorme. Y sintiéndose apenado
por causa de ellos, les curó a sus enfermos.
15 Aquella noche sus discípulos vinieron a él y
dijeron: ‘Este es un sitio remoto y es realmente tarde. Despacha a las
muchedumbres para que puedan ir a sus aldeas y comprar algo de comer.’
16 Pero Jesús respondió: “Ellos no tienen que ir;
ustedes denles algo de comer.”
17 Sin embargo, [los discípulos] dijeron: “Todo lo que
tenemos son cinco hogazas de [de pan] y dos pescados.”
18 Entonces dijo: “Tráiganmelas”
19 Después de eso, hizo que la gente se recostara en
el pasto. Entonces tomó las cinco hogazas de pan y los dos pescados, y mirando
al cielo, dijo una alabanza. Y partió el pan, y se lo dio a sus discípulos, y los
discípulos se lo pasaron a la muchedumbre. 20 De manera que todos comieron
hasta llenarse. Y cuando recogieron los pedazos, había doce canastas llenas. 21
De hecho, casi cinco mil hombres comieron, sin contar a las mujeres y a los
niños.
22 Entonces [Jesús] inmediatamente despachó a las
muchedumbres, e hizo que sus discípulos tomaran el bote y fueran al otro lado
[del mar] delante de él.
23 Una vez que las muchedumbres se hubieron marchado,
subió a un lugar privado en la montaña para orar. Y a pesar de que estaba
oscureciendo, permaneció solo allí.
24 Pero entonces, el bote ya estaba muy alejado de la
ribera y estaba luchando con las olas, porque [un fuerte] viento soplaba contra
este. 25 Sin embargo, [algún tiempo antes del amanecer, Jesús] vino a ellos,
caminando en el mar. 26 Y cuando los discípulos lo vieron caminando en el mar,
se aterrorizaron y dijeron: “¡Es un fantasma!” Y ellos gritaron aterrorizados.
27 Pero, inmediatamente, Jesús les dijo: “¡Sean
valientes! ¡No se atemoricen! ¡Soy yo!”
28 En respuesta dijo Pedro: “Señor, si eres tu, ordena
que vaya a ti sobre el agua.”
29 Así es que [Jesús] dijo: “¡Ven!”.
Entonces Pedro salió del bote y camino a través del
agua hacia Jesús. 30 Pero se distrajo por la tempestad y se atemorizó, y
entonces empezó a hundirse y gritar: “¡Señor sálvame!”
31 Inmediatamente, Jesús lo alcanzo con la mano y lo
agarró, para entonces decir: “¡Tu y tu poca fe! ¿Por qué empezaste a dudar?”
32 Y después que subieron al bote, la tormenta paró.
33 Entonces los demás en el bote se inclinaron abajo ante él diciendo: “Tu eres
realmente el Hijo de Dios.”
34 Finalmente, ellos terminaron de cruzar y llegaron a
la tierra de Genesaret. 35 Allí unos hombres lo reconocieron y lo anunciaron
por toda la comarca, y la gente le trajo quienquiera que no se sentía bien. 36
Todos rogaban solamente poder tocar los flecos de su ropa. Y cualquiera que los
tocaba se sanaba completamente.
Entonces algunos escribas y fariseos vinieron a Jesús
procedentes de Jerusalén, a preguntar: 2 “¿Por qué es que tus discípulos pasan
por alto la tradición de los ancianos? Por ejemplo, ellos no se lavan las manos
antes de comer pan.”
3 Pero [Jesús] preguntó: “¿Por qué es que ustedes, con
sus tradiciones, ponen a un lado los mandamientos de Dios? 4 Dios les mandó
honrar a su padre y madre, y ejecutar a aquellos que hablen malamente de sus
padres. 5 Pero ustedes dicen que está bien decir a su padre y madre que
cualquier cosa que ustedes tienen para ayudarlos ya ha sido dedicado [a Dios].
6 Así es que, [lo que realmente están diciendo] es que del todo, ellos no
deberían honrar a sus padres. Y cuando ustedes hacen esto, están anulando la
Palabra de Dios con sus tradiciones. 7 ¡Ustedes son unos hipócritas! Cuán
adecuadamente profetizó Isaías acerca de ustedes cuando dijo: ‘Esta gente me
honra con sus labios, pero sus corazones están muy lejos de mí. 9 Es un
desperdicio para ellos que sigan adorándome, porque predican las enseñanzas de
hombres como mandamientos.’”
10 Con esto, el hizo que se acerquen las muchedumbres
y les dijo: “Escuchen y entiendan: 11 No son las cosas que entran en la boca
del hombre lo que lo ensucian, son las cosas que salen de su boca las que lo
corrompen.”
12 Entonces los discípulos vinieron y le preguntaron:
“¿Te diste cuenta que los fariseos estaban tropezados por lo que dijiste?”
13 Pero él respondió: “Cada planta que mi Padre no
sembró, será arrancada. 14 ¡Déjenlos ir! ¡Son guías ciegos! Y si un hombre
ciego guía a un hombre ciego, ambos caerán en un hoyo.”
15 Entonces Pedro dijo: “Explícanos esta ilustración.”
16 Y Jesús preguntó: “¿No entienden el punto? 17 ¿No
se dan cuenta de que cualquier cosa que ustedes ponen en su boca va a la
barriga y de allí a la cloaca? 18 Pero las cosas que salen de la boca vienen
del corazón... estas son las cosas que ensucian al hombre. 19 Porque del
corazón provienen pensamientos inicuos, asesinato, adulterio, inmoralidad
sexual, robos, falso testimonio, y blasfemia. 20 Estas son las cosas que
corrompen al hombre. Pero comer con las manos sin lavar no ensucia al hombre.”
21 Al dejar aquel lugar, Jesús viajó a las áreas de
Tiro y Sidón. 22 Y {miren} una mujer fenicia vino y empezó a gritar: “Ten
misericordia de mi Señor, Hijo de David. Mi hija está muy endemoniada” 23 Sin
embargo, [Jesús] no le respondía.
Entonces sus discípulos le pidieron que [hiciera algo
por ella], porque ‘ella continúa siguiéndonos y gritándonos.’
24 Y él contestó: “No fui enviado a [ayudar] a nadie
más, sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”
25 Pero, cuando la mujer vino más cerca, ella se
inclinó ante [Jesús] y le rogó: “Señor, ¡ayúdame!”
26 Así es que él le dijo a ella: “No es correcto tomar
el pan de los hijos y tirárselo a los perritos.”
27 Pero ella dijo: “Si, señor, pero ¿no se les permite
a los perritos comer las migajas que caen de la mesa de sus amos?”
28 Entonces Jesús respondió: “OH mujer, tu tienes
mucha fe. Que sea como deseas.” Y su hija fue sanada desde aquella hora en
adelante.
29 Yendo desde allí, a través del país, Jesús viajó
cerca del mar de Galilea. Allí subió a la montaña y se sentó. 30 Entonces
grandes multitudes vinieron a él, trayéndole gente minusválida, herida, ciega,
y muda, junto con otros. Ellos prácticamente se los tiraron a sus pies, y él
los curó. 31 Así, las muchedumbres quedaron asombradas cuando vieron a los
mudos hablar, a los cojos caminar, a los ciegos ver, y alabaron al Dios de
Israel.
32 Finalmente, Jesús llamó a sus discípulos hacia él y
dijo: “Me dan pena las muchedumbres, porque ellos se han quedado conmigo por
tres días y no tienen nada que comer. Yo, ciertamente no quiero despacharlos
con hambre, porque ellos probablemente van a desfallecer en el camino.”
33 Sin embargo, los discípulos preguntaron: “¿De dónde
vamos a conseguir suficiente pan para satisfacer a esta multitud tan grande, y en
un lugar tan remoto?”
34 Entonces Jesús preguntó: “¿Cuántas hogazas de pan
tienen consigo?”
Ellos dijeron: “Siete, y cinco pescaditos pequeños.”
35 De manera que hizo que la muchedumbre se recostará
en el suelo. 36 Entonces, tomó las siete hogazas de pan y los pescados, y
después de dar las gracias, los partió, y se los dio a los discípulos, y los
discípulos en su turno, se los dieron a la muchedumbre, 37 y todos comieron
hasta quedar satisfechos. Y [luego] ellos recogieron siete canastas de
provisiones llenas de pedazos sobrantes. 38 De hecho, fueron cuatro mil
hombres, más mujeres y niños, los que comieron.
39 Finalmente, después de despachar a la muchedumbre,
se subió en un bote y viajó al área de Magadán.
1 Aquí los fariseos y los saduceos vinieron a [Jesús]
y trataron de tentarlo al pedirle una señal del cielo. 2 Pero él les dijo: “En
la noche puede que ustedes digan, habrá buen clima, porque el cielo esta
rojo encendido. 3 Y en la mañana, El clima va a estar frío y lluvioso
hoy, porque el cielo está rojo encendido, pero oscuro... Ustedes saben cómo
leer la apariencia del cielo, pero no pueden leer las señales de los tiempos. 4
Ustedes son una generación adúltera e inicua, en busca de una señal, pero no se
les dará ninguna señal, excepto la señal de Jonás.” Y él simplemente se fue
caminando y los dejó allí.
5 Cuando los discípulos llegaron al otro lado [del
mar] ellos [se dieron cuenta que] se habían olvidado de traer pan. 6 así es
que, cuando Jesús les dijo: “Mantengan sus ojos abiertos y cuídense de la
levadura de los fariseos y los caduceos.” 7 Ellos se dijeron el uno al otro,
¿por qué? ¡No hemos traído ningún pan con nosotros!
8 Sabiendo esto, Jesús dijo: “Ustedes con su poca fe,
¿por qué están hablando de no tener pan? 9 ¿Es que no entienden el punto? ¿No
recuerdan cómo [alimentamos] a cinco mil [con solamente] cinco hogazas de pan,
y cuantas canastas recogieron? 10 O no recuerdan cómo alimentamos cuatro mil
con otras siete hogazas, y ¿cuántas canastas de provisiones recogieron? 11 Así
es que, ¿por qué no pueden reconocer que no estoy hablando acerca de pan? [Yo
les estoy diciendo] que tengan cuidado de la levadura de los fariseos y los
saduceos.”
12 Pues bien, con esto, ellos [finalmente se dieron
cuenta que el no estaba diciéndoles que se cuidaran de la levadura en el pan,
pero de las enseñanzas de los fariseos y los saduceos.
13 Ahora, cuando él viajó a Cesarea de Filipo, Jesús
les preguntó a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?’
14 Ellos respondieron: “Algunos dicen que eres tú,
otros que es Juan el bautizante, otros Elías, y hasta otros dicen que Jeremías
o uno de los profetas.”
15 Entonces preguntó: “¿Pero quién dicen ustedes que
soy yo?”
16 Simón Pedro respondió: “Tu eres el Ungido, el Hijo
del Dios vivo.”
17 Entonces Jesús le dijo a él: “Eres bendito, Simón
hijo de Juan, porque esto no te fue revelado por carne y sangre, sino por mi
Padre que esta en los cielos.”
18 “Yo también te digo esto, Tú eres Pedro, y yo
construiré mi congregación en esta piedra de fundamento para que las puertas de
la tumba no la subyuguen. 19 Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos, y,
cualquier cosa que tú ates en la tierra, será atado en los cielos. Y cualquier
cosa que liberes en la tierra, será liberada en los cielos.”
20 Entonces advirtió fuertemente a los discípulos que
no le digan a nadie que él es el Ungido.
21 Fue entonces que Jesús, el Ungido, empezó a mostrar
a sus discípulos que él tendría que ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas en
[las manos] de los ancianos, Sacerdotes principales, y Escribas. Entonces sería
asesinado, pero [sería] levantado [de entre los muertos] al tercer día.
22 Ante esto, Pedro lo apartó consigo a un lado y
empezó a regañarlo diciendo: “Se bueno contigo mismo Señor, ¡esto no te va a
ocurrir a ti!”
23 Pero [Jesús] se volvió a Pedro, y le dijo: “¡Ponte
detrás de mi Opositor! Tu me eres una trampa, porque no estás pensando los
pensamientos de Dios, sino los pensamientos de los hombres.”
24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: “Si alguien
quiere seguirme, que niegue sus propias necesidades, cargue su poste de
empalamiento, y camine detrás de mí. 25 Quienquiera que quiera salvar su vida
la perderá, pero cualquiera que pierda su vida por mi causa, la hallará. 26
Porque, ¿qué bien hace un hombre que gana el mundo entero si pierde su vida? O,
¿ qué dará un hombre para [salvar] su vida?”
27 “El Hijo del Hombre está a punto de entrar en la
gloria de su Padre y sus mensajeros. Entonces pagará a cada uno por las cosas
que hicieron. 28 Les digo la verdad, algunos de ustedes que están aquí parados
no gustarán la muerte hasta que vean al Hijo del Hombre viniendo en su Reino.”
1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, Santiago, y
Juan (el hermano de Santiago), y los llevó a un lugar privado en una montaña
alta. 2 Entonces él cambió de forma enfrente de ellos; su cara se tornó tan
brillante como el sol y su ropa era tan blanca como la luz. 3 Y {¡miren!}
Vieron a Moisés y Elías hablando con [Jesús].
4 En reacción, Pedro dijo a Jesús: “Señor, es bueno
para nosotros estar aquí. Si tu quieres, yo puedo armar tres tiendas de
campaña, una para ti, una para Moisés, y otra para Elías.”
5 Pero mientras hablaba, {¡miren!}, una nube brillante
los cubrió por completo y {¡miren!} una voz salió de la nube diciendo: ‘Este
es mi amado Hijo, a quien Yo apruebo. ¡Escúchenle!’
6 Al oír esto, los discípulos se asustaron y
cayeron sobre sus rostros. 7 Entonces Jesús se acercó a ellos y los tocó,
diciendo: “Levántense; no tengan miedo.” 8 Y cuando ellos alzaron a ver, vieron
solamente a Jesús.
9 Mientras caminaban montaña abajo, Jesús se acercó a
ellos y les advirtió: “No cuenten a nadie lo que acaban de ver, sino hasta que
el Hijo del Hombre haya sido levantado de entre los muertos.”
10 Entonces estos discípulos le preguntaron: “¿Por qué
dicen los escribas que Elías tiene que venir primero?”
11 En respuesta, él dijo: “Elías por cierto sí viene,
y él restaura todas las cosas. 12 sin embargo, yo les digo que Elías ya ha venido
y ellos no lo reconocieron, por eso le hicieron cuanto quisieron. Esta es la
misma manera en que el Hijo del Hombre pronto sufrirá en las manos de ellos.”
13 Entonces los discípulos se dieron cuenta de que hablaba de Juan el
Bautizante.
14 Cuando se acercaron a una muchedumbre, un hombre se
le acercó, se arrodilló, y dijo: 15 “Señor, ten misericordia de mi hijo. Tiene
epilepsia y a menudo cae en el fuego o en el agua. 16 Lo traje a tus
discípulos, pero no pudieron curarlo.”
17 Entonces Jesús dijo: “OH generación sin fe y
torcida, ¿por cuánto más [tiempo] debo estar con ustedes? ¿Cuánto [tiempo] más
debo aguantarlos? Tráiganmelo aquí a mí.” 18 Así, Jesús reprendió al demonio y
este salió, y el joven quedó curado desde aquella hora en adelante.
19 Más tarde, los discípulos vinieron a Jesús mientras
él estaba solo y preguntaron: “¿Por qué no pudimos expulsarlo?”
20 Él respondió: “Por su falta de fe. Yo les digo la
verdad, si la fe de ustedes fuera del tamaño de una semilla de mostaza, ustedes
podrían decir a esta montaña, muévete de aquí hacia allá, y esta iría. Nada
sería imposible para ustedes.”
21 –22 Fue mientras todos ellos estaban juntos
reunidos en Galilea que Jesús les dijo: “El Hijo del Hombre está a punto de ser
traicionado, y entregado en las manos de hombres que lo asesinarán... pero él
será levantado en el tercer día.” Esto los entristeció muchísimo a todos.
24 Después que hubieron llegado a Capernaúm, los
hombres que cobraban el impuesto doble-plata, vinieron a Pedro y le
preguntaron: “¿No paga tu maestro [el impuesto] doble plata?”
25 Él respondió: “Sí”
Sin embargo, cuando el entró a la casa, Jesús ya estaba allí delante de él y preguntó: “¿Qué piensas, Simón? ¿De quienes obtienen los reyes de la tierra sus impuestos o tributos individuales, de sus h