1 Este es el comienzo de las buenas nuevas acerca de Jesús, el Ungido. 2 Tal y como se escribió [en el libro del] profeta Isaías: ¡Miren! Estoy enviando mi mensajero delante de tuyo, para prepararte el camino. 3 ¡Escuchen! Alguien que grita en el desierto: “Preparen el camino de [Jehová], ustedes gentes, hagan rectos sus caminos.
4 Juan se encontraba en el desierto y vino bautizando, predicando un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados. 5 Y virtualmente todos aquellos en Judea y de Jerusalén, salieron para ser bautizados por él en el río Jordán, a la vez que confesaban abiertamente sus pecados.
6 Juan vestía ropa hecha con pelo de camello y un ancho cinto de cuero alrededor de su cintura. Su dieta consistía de langostas y miel silvestre. 7 También predicaba: “Alguien más fuerte viene después de mí, cuyas sandalias, yo no soy digno de agacharme y desamarrar. {más precisamente: “Cuyos lazos de sus sandalias.”} 8 Yo los he bautizado con agua, pero él los bautizará don el Aliento [de Dios].”
9 Para ese entonces, Jesús vino de Nazaret de Galilea, donde fue bautizado por Juan, en el Jordán. 10 E inmediatamente después de salir fuera del agua, vio el cielo abierto, y el Aliento [de Dios] bajando sobre él en forma de paloma. 11 Entonces una voz vino del cielo; la cual dijo: “ Tu eres mi amado Hijo. Yo te he aprobado.”
12 Desde entonces, El Aliento [de Dios] inmediatamente lo forzó a ir al desierto. 13 De modo que permaneció cuarenta días en el desierto con animales salvajes, mientras estaba siendo tentado por el Opositor. No obstante, los mensajeros [de Dios] le servían [en lo que necesitaba].
14 Ahora, después de que Juan fue arrestado, Jesús entró en Galilea a predicar las buenas nuevas de Dios, 15 diciendo: “El tiempo se ha cumplido, y el Reino de Dios está cerca. Por lo tanto, arrepiéntanse y crean en las buenas nuevas.”
16 Mientras caminaba a lo largo del Mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, metiendo sus redes en el mar (ellos eran pescadores). 17 Así, Jesús les dijo: “Vengan y síganme, y yo los convertiré en pescadores de hombres.” 18 E inmediatamente, ellos dejaron ir sus redes y le siguieron.
19 Entonces, avanzando un poco más, vio a Santiago el hijo de Zebedeo y su hermano Juan. Ellos se encontraban en su bote remendando sus redes. 20 E inmediatamente los llamó. Por tanto, ellos dejaron a su padre, Zebedeo, en el bote con un empleado y lo siguieron.
21 Entonces ellos entraron en Capernaúm. Y muy pronto, mientras el sábado se acercaba, él fue a la sinagoga y empezó a enseñar. 22 [Todos y cada uno de ellos] se asombraron de la forma en que enseñaba, porque enseñaba con autoridad; no como los escribas.
22 Para aquel tiempo, había un hombre en la sinagoga, que estaba bajo la influencia de un espíritu sucio, de modo que gritó: 24 “¿Qué tratos tenemos contigo, Jesús de Nazaret? ¿Acaso viniste a destruirnos? Yo sé quién tú eres, El Santo de Dios”
25 Pero Jesús lo reprendió, diciendo: “¡Ponte una mordaza, y sal de él!” 26 Entonces el espíritu sucio lo hizo convulsionarse y gritar muy alto, y luego salió [de él].
1 Cuando [Jesús] entró a Capernaúm algunos días después, se corrió la voz de que estaba en casa. 2 Y, tanta gente vino a él, que no había lugar libre alrededor de la puerta. Entonces, empezó a predicarles la palabra.
Mientras tanto, le trajeron un hombre paralítico cargado por cuatro personas. 4 Pero, a causa de la gran muchedumbre, ellos no lo pudieron traer directamente a [Jesús]. Así, removieron parte del techo donde él estaba, y abrieron un hueco para poder bajar la camilla en que estaba el paralítico. 5 Y cuando Jesús vio la fe de ellos, dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados.”
6 Ahora bien, algunos de los escribas que estaban sentados allí, razonaban en sus corazones: 7 “¿Por qué habla este hombre de esta forma? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar pecados, sino solamente uno, Dios?”
8 Pero Jesús (quien inmediatamente se dio cuenta en su espíritu que ellos hablaban de esa manera en su interior) preguntó: “¿Por qué están pensando estas cosas en sus corazones? 9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: ‘Tus pecados te perdonados, o levántate, agarra tu camilla, y camina?’ 10 Pero, [yo dije esto para que] ustedes, hombres, sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad para perdonar pecados en la Tierra.”
Entonces dijo al paralítico: 11 “Te digo: Levántate, recoge tu camilla, y vete a casa.”
12 Y este se levantó, tomó su camilla, y caminó enfrente de todos ellos. Por esta razón, todos estaban simplemente fuera de sí mismos y glorificaban a Dios, diciendo: “¡Nunca habíamos visto algo como esto!”
13 Así, él salió nuevamente hacia la orilla del mar, donde grandes muchedumbres vinieron a él, y les dio instrucción.
15 Mientras iba pasando por la oficina de impuestos, vio sentado allí a Leví, el hijo de Alfeo. Y le dijo: “Sé mi seguidor.” Así, el se levantó y lo siguió.
15 Más tarde [aquella noche], Jesús estaba reclinándose a la mesa en la casa de Leví, y muchos recaudadores de impuestos y pecadores estaban reclinados a la mesa allí con él y sus discípulos; porque algunos de ellos habían empezado a seguirle. 16 Pero, cuando los fariseos escribas se dieron cuenta que estaba comiendo con los pecadores y los recaudadores de impuestos, ellos preguntaron a sus discípulos: “¿Come él con los recaudadores de impuestos y los pecadores?”
17 Habiendo escuchado esto, Jesús les dijo: “Aquellos que están fuertes no necesitan un doctor, pero aquellos que están enfermos sí. No vine a llamar a lo justos, sino solamente a los pecadores.”
18 Ahora bien, los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos practicaban el ayuno. Así es que, ellos vinieron a él, y le preguntaron: “¿Por qué es que los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, pero tus discípulos no?”
19 Y Jesús respondió: “¿Pueden los mejores amigos del novio ayunar mientras el novio se encuentra con ellos? Mientras el novio se encuentre con ellos, ellos no pueden ayunar. 20 Pero, vienen los días en que el novio les será quitado, y entonces ellos ayunarán.
21 “Nadie cose un parche no encogido a ropa vieja; porque si lo hacen, la fuerza del encogimiento de la [tela] nueva jalará la [tela] vieja y la rotura se hará peor. 22 También, nadie pone vino nuevo en odres de piel viejos. Si lo hacen, el vino [nuevo] reventará las pieles y ambos, el vino y las pieles se perderán. Pero la gente pone vino nuevo en odres de piel nuevos.”
23 Un día, [Jesús] se encontraba viajando durante un Sábado, a lo largo de los campos de grano y sus discípulos empezaron a arrancar las cabezas de grano mientras caminaba. 24 Así, los fariseos le preguntaron: “{¡Mira!} Porqué hacen ellos cosas ilegales en el Sábado?”
25 Pero él respondió: “¿No han leído lo que hizo David cuando estaba en necesidad y él y sus hombres sintieron hambre; cómo el entró en la casa de Dios ( en el relato acerca de Abiatar, el Sumo Sacerdote), y comió el pan de la presentación, lo cual es ilegal para cualquiera, excepto para los Sacerdotes... y cómo el también dio un poco a los hombres que estaban con él.?”
27 Entonces [Jesús] dijo esto: “El Sábado vino a existir a favor de los hombres, no hombres por el Sábado. 28 El Hijo del Hombre es también el Señor del Sábado.”
1 Nuevamente, entró en la sinagoga y un hombre con una mano seca estaba allí. 2 Ellos estaban mirando a [Jesús] muy de cerca, para ver si él curaba al hombre en el Sábado; para entonces poder acusarlo de algo. 3 Entonces le dijo al hombre con la mano seca: “Levántate y ven hacia el centro.” 4 Y preguntó: “En el Sábado, ¿ es legal hacer algo bueno o malo, salvar una vida o destruirla?”
Pero ellos permanecieron en silencio.
5 Entonces, después de mirarlos con coraje (porque se sentía triste por la insensibilidad de sus corazones), le dijo al hombre: “Alarga tu mano.” Así, [el hombre] alargó su mano y esta le fue restaurada.
6 Ante esto, los fariseos salieron y fueron inmediatamente a reunirse con los seguidores de Herodes, para discutir formas de destruirlo.
7 Entonces Jesús y sus discípulos caminaron hacia el mar, seguidos por una enorme muchedumbre de Galilea y de Judea. 8 Al oír de las cosas que estaba haciendo, hasta gentes de Jerusalén y e Idumea, al otro lado del Jordán, y de alrededor de Tiro y Sidón (un número muy grande), vinieron a él.
9 Para mantener a las muchedumbres a distancia, Jesús había instruido a sus discípulos, que le siempre mantuvieran una barquilla para él. 10 Esto era porque al haber curado a tanta gente que aquellas gentes con enfermedades terribles estaban virtualmente cayendo sobre él para tocarlo.
10 A verlo, los espíritus sucios se inclinaban abajo ante él y gritaban: “Tú eres el Hijo de Dios.” 12 Pero el los reprendía, diciéndoles que no lo expusieran.
13 [Jesús] estaba escalando la montaña, entonces llamó a aquellos que deseaba y ellos vinieron a él. 14[De esta manera] formó un grupo especial de doce, a quienes llamó “Apóstoles”. Estos habrían de quedarse con él y él habría de enviarlos a predicar, 15 y [también] habrían de tener autoridad para expulsar demonios.
16 Pues bien, los nombres del grupo de los doce que él formó eran: Simón Pedro, 17 Santiago el hijo de Zebedeo y Juan su hermano (él los llamó Boanerges, lo cual significa Hijos del Trueno), 18 Andrés, Felipe, Bartolomé ([Natanael]), Mateo, Tomás, Santiago el hijo de Alfeo, Tadeo ([Judas]), Simón el Cananeo, 19 y Judas Iscariote (quién más tarde los traicionó).
Cuando sea que entraba en una casa, 20 tantos se aparecían, que ni siquiera podían servirse una comida. 21 Y cuando sus parientes oyeron acerca de esto, trataron de llevárselo, porque ellos aseguraban que había perdido el sentido.
22 Los escribas, quienes vinieron de Jerusalén, decían que estaba bajo la influencia de Belcebú y que expulsaba los demonios por medio del gobernante de estos. 23 Así, después de llamar a los escribas hacia él, razonó con ellos usando ilustraciones: “Cómo puede el Opositor expulsar al Opositor? 24 Porque, si un reino se divide contra sí mismo, este reino no podrá mantenerse. 25 Y si una casa se divide contra sí misma, esa casa no podrá mantenerse. 26 Y si el Opositor se encuentra dividido contra sí mismo, él no puede permanecer de pie, sino que, mas bien, está llegando a su fin. 27 Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y robarle, a no ser que primero ate al hombre fuerte primero. Entonces, la casa se puede echar a perder.
28 Yo les digo la verdad, los hijos de los hombres serán perdonados por todo, sin importar qué pecados ellos cometan o qué cosas terribles digan como blasfemias. 29 pero, cualquiera que diga una blasfemia contra el Aliento Santo [de Dios], no será perdonado en aquella era y acarrea pecados a aquella era.” 30 [Jesús les dijo] esto, porque ellos estaban diciendo que el tenía un espíritu inmundo.
31 Ahora, la madre de [Jesús] y sus hermanos vinieron y se encontraban de pie afuera, y ellos le pidieron a alguien que lo llamaran, y estos dijeron: “{¡Mira!} Tu madre y tus hermanos están fuera buscándote.”
33 Pero, él respondió: “¿quiénes son mi madre y mis hermanos?
34 Entonces miró hacia aquellos que estaban sentados a su alrededor en un círculo, y dijo, “¡Miren, mi madre y mis hermanos! 35 Cualquiera que hace lo que Dios quiere, estos son mis hermanos, hermanas, y mi madre.”
1 Nuevamente empezó a enseñar a la orilla del mar. Y tan grande multitud vino a él que entró en un bote y se sentó en el mar, mientras la multitud estaba de pie en la orilla. 2 Así, empezó a enseñarles usando muchas ilustraciones.
Dijo: 3 “Presten atención. {¡Miren!} Un granjero salió a plantar. 4 Y mientras esparcía las semillas, algunas de estas cayeron a un lado del camino, las cuales fueron devoradas por los pájaros que aparecieron. 5 Otras semillas cayeron en las rocas, donde no había mucha tierra blanda. Pero estas nacieron inmediatamente, simplemente porque no tenían suficiente tierra. 6 Sin embargo, cuando el sol salió, fueron chamuscadas. Y porque no tenían raíces, se marchitaron. 7 Otras semillas cayeron entre los espinales, los cuales crecieron y las ahogaron, así, estas no produjeron fruto. 8 Pero otras cayeron en tierra buena donde crecieron y florecieron, llevando fruto de a treinta, sesenta y hasta de a cien por uno.” 9 Entonces el añadió: “Que aquel que tenga oídos escuche.”
10 Sin embargo, aquellos que lo rodeaban, a él y a los doce, preguntaron acerca de las ilustraciones. 11 Y el les dijo: “El misterio del Reino de Dios les ha sido dado a ustedes. Pero aquellos de afuera solamente oyen las ilustraciones. 12 Así, aunque estos pueden mirar, no pueden ver. Y aunque pueden oír, no escuchan y entienden, de manera que nunca pueden cambiar y ser perdonados.”
13 Entonces él preguntó: “Si ustedes no entienden esta ilustración, ¿cómo pueden entender todas las otras ilustraciones?”
14 “Aquel que esparce [semilla] está sembrando la Palabra. 15 Y aquellos para los cuales la Palabra fue sembrada a un lado del camino, tan pronto la escuchan, el Opositor viene y arrebata la Palabra que fue plantada en ellos. 16 Lo mismo es cierto de aquellos que son plantados entre las rocas. Tan pronto escuchan la Palabra, la aceptan con gozo. 17 Sin embargo, debido a que no tienen raíces, solo duran un corto tiempo. Cuando alguna dificultad o persecución viene por causa de la Palabra, ellos son atrapados.”
18 “Aquellos que son plantados entre los espinos, son los que oyen la Palabra, 19 pero las preocupaciones de la vida, y las tentaciones de las riquezas, y el deseo por otras cosas viene y ahoga la Palabra, y esta se vuelve infructífera. 20 Finalmente, aquellos que están plantados en tierra buena son aquellos que escuchan la Palabra, la aceptan, y producen fruto de a treinta, sesenta, y de a ciento por uno.”
21 Entonces el continuó diciéndoles: “Una lámpara no se pone bajo una canasta de medida o bajo una cama , ¿no es verdad? ¿No debería ser puesta en un pedestal? 22 Nada se ha hecho secreto que no deba hacerse saber, y nada se ha escondido que no deba sen mostrado. 23 “Cualquiera que tenga oídos, que oiga.”
24 El continuó: “¡Presten atención a lo que están oyendo! Para que, cualquiera sea la cantidad que merezcan, sea la cantidad que recibirán, y más se añadirá. 25 Porque, aquel que tiene, recibirá aún más. Pero a cualquiera que no tiene, todo le será quitado.”
26 El siguió diciendo: “El Reino de Dios es justamente como un hombre que tiró semillas en el suelo. 27 Se va a dormir en la noche y se levanta en el día para encontrar que las semillas han germinado y crecido. Solo que no sabe cómo. 28 La tierra produce fruto por sí misma; primero el retoño, luego la planta tierna, y finalmente el grano completamente desarrollado. 29 Entonces, tan pronto ha madurado, viene con una hoz, porque es tiempo de cosechar.”
30 Y preguntó: “¿A qué podemos comparar el Reino de Dios, qué ilustración podemos usar para describirlo? 31 Es como un grano de mostaza, el cual, cuando se planta en el suelo, es la más pequeña de las semillas de la tierra. 32 Pero después que es plantada, crece y se hace más grande que todos los otros vegetales, produciendo grandes ramas, para que los pájaros del cielo encuentren lugares donde vivir bajo su sombra.”
33 Esta es la manera en que les enseñó la Palabra, usando muchas ilustraciones, por tanto tiempo como les fuera posible poner atención. 34 De, de hecho, sin el uso de ilustraciones, no les hablaba. Sin embargo, cuando estaban solos, les explicó todo a sus discípulos.
35 Aquella noche les dijo: “Crucemos a la otra orlilla.” 36 Así, después de haber despachado a las muchedumbres, lo llevaron en el mismo bote desde el cual había estado enseñando. También había otros botes con ellos.
37 Ahora, vino un tifón con vientos violentos; y las olas estaban llenando el bote al punto que este estaba a punto de zozobrar. 38 Sin embargo, [Jesús] estaba en la popa, durmiendo en una almohada. Así, ellos lo despertaron y le preguntaron: “Maestro, ¿no te preocupa que estemos a punto de morir?
39 Entonces se levantó y reprendió al viento, y le ordenó al mar: “¡Cálmate! ¡Silencio!” Ante eso, el viento desmayó y sobrevino una gran calma. 40 Entonces les preguntó: ¿Por qué son tan cobardes? ¿Es que no tienen fe todavía?”
41 Esto realmente los atemorizaba y se preguntaban unos a otros: “¿Quién realmente es este, porque hasta el viento y el mar le obedecen?”
1 Pues bien, cuando llegaron al otro lado del mar, al país de los Gadarenos, 2 [Jesús] salió del bote e inmediatamente fue enfrentado por un hombre con un espíritu sucio, quién vino de entre las tumbas. 3 Él vivía allí entre las tumbas y absolutamente nadie había sido capaz de contenerlo, ni con cadenas. 4 De hecho, él había sido atado muchas veces con barras de hierro y con cadenas, pero rompía las cadenas y doblaba las barras de hierro. Nadie tenía suficiente fuerza para sostenerlo. 5 Todo el día y toda la noche, el continuaba gritando alocadamente entre las tumbas y montañas, mientras se golpeaba a sí mismo con rocas.
6 Pero, cuando vio a Jesús a la distancia, corrió y se inclinó abajo ante él. 7 Entonces gritó: “Qué tratos tengo contigo, Jesús, hijo del Dios más Alto? Yo te pongo bajo juramento por dios, que no me atormentes” 8 (porque Jesús le había dicho [al espíritu]: “Sal del hombre, espíritu sucio”). 9 Entonces [Jesús] le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?” Y este respondió: “Mi nombre es Legión, porque somos muchos.” 10 Y le rogó [a Jesús] muchas veces que no expulsara a los espíritus.
11 ahora, había una gran piara de cerdos comiendo en la montaña. 12 De modo que los demonios le rogaron diciendo: “Mándanos a los cerdos, para que podamos entrar en ellos.” 13 y él les dio permiso. Por lo tanto, los espíritus sucios salieron y entraron en los cerdos. Entonces la piara corrió y cayó al mar por un precipicio. Unos dos mil de ellos se ahogaron en el mar.
14 Ante esto, los criadores se fueron y reportaron [a quienes] se encontraban en la ciudad y en los campos. Así, la gente vino a ver qué pasaba. 15 Cuando ellos vinieron a Jesús, notaron que el hombre endemoniado, quién había estado poseído por una legión [de demonios], estaba sentado, vestido, y completamente cuerdo. Y esto los asustó mucho. 16 Aquellos que lo vieron les dijeron lo que había pasado al endemoniado, y acerca de los cerdos. 17 Así, ellos empezaron a rogarle [a Jesús] que se fuera de sus distritos.
18 Ahora, cuando [Jesús] subió al bote, el hombre que había estado endemoniado le rogó que lo dejase acompañarlos. 19 Sin embargo, [Jesús] no lo permitió, pero dijo: “regresa a tu casa y tu familia y cuéntales todas las cosas que [Jehová] ha hecho por ti, y acerca de la misericordia que te ha mostrado.”
20 así, [el hombre] se fue a Decápolis y empezó a decirle a todo mundo acerca de las muchas cosas que Jesús hizo por él, lo cual asombró a la gente.
21 Después que Jesús había cruzado en bote, nuevamente al otro lado, una gran multitud se reunió mientras estaba parado en la orilla. 22 Entonces uno de los principales de la sinagoga (llamado jairo) lo vio y cayó ante sus pies. 23 El continuaba rogándole, diciendo: “Mi pequeña hija está a punto de [expirar]. Ven y pon tus manos en ella para que se recupere y viva.”
24 Ante esto, [Jesús] se fue con él y una gran muchedumbre los siguió, todos arrimados contra él.
25 Ahora, había una mujer que había [soportado] un flujo de sangre por doce años, 26 y había sufrido mucho en manos de los curanderos, gastando todo lo que tenía hasta agotarse. Ella solamente se empeoraba. 27 pues bien, cuando ella oyó acerca de Jesús, vino a [él] en la muchedumbre y tocó sus ropas; 28 porque decía: “Si tan solo pudiera tocarlo, seré salvada [de esta condición]. 29 Inmediatamente, la fuente de su sangre se secó y ella se dio cuenta en su cuerpo, que había sido sanada de esta plaga.
30 Jesús, también, inmediatamente se dio cuenta en sí mismo que poder había salido de él. Así, se volvió a la muchedumbre y preguntó: “¿quién tocó mi ropa?”
31 Pues bien, sus discípulos dijeron: “Tu ves a toda esta gente arremolinada contra ti y preguntas: ¿quién me tocó?” 32 Pero, el continuó mirando alrededor para ver quién lo hizo.
33 Entonces, la mujer, asustada y temblorosa, porque sabía lo que le acababa de ocurrir, vino y cayó enfrente de él , diciendo la verdad acerca de todo el asunto. 34 Y é le dijo: “ Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y que esto sea lo último de esta plaga.”
35 Sin embargo, mientras todavía hablaba, un mensaje vino de la casa del jefe de la sinagoga: “¡Tu hija ha muerto! ¿Para que molestar al Maestro?”
36 Pero cuando Jesús oyó esto, él le dijo al jefe de la sinagoga: “No tengas miedo
Pero cuando Jesús escuchó esto, le dijo al jefe de la sinagoga: “No tengas miedo, solamente ten fe.” 37 Entonces él no dejó que nadie lo siguiera, sino solamente Pedro, Santiago y Juan (el hermano de Santiago).
38 Cuando llegó a la casa del jefe de la sinagoga y vio toda la confusión, el llanto y los lamentos, preguntó: “¿Por qué están creando tanto alboroto y tanto llanto? La pequeña niña no está muerta, está durmiendo.”
40 Entonces ellos empezaron a burlarse de él. Pero después de sacarlos a todos, tomó al padre, la madre, y aquellos con él, y los llevó al cuarto donde se encontraba la niñita. 41 El tomó la mano de ella y dijo: “Talita cumi”, (lo que se traduce como: “ Pequeña niña, Yo te digo, despierta}.” 42 Y la niña de doce años de edad se levantó inmediatamente y comenzó a caminar.
Pues bien, al instante los padres estaban estupefactos. 43 Entonces él les dijo que le dieran a la niña algo de comer, y les ordenó repetidas veces que no contasen a nadie lo ocurrido.
1 El partió de ese lugar y viajó con sus discípulos, al lugar donde había sido criado. Y cuando llegó el Sábado, empezó a enseñar en la sinagoga.
La mayoría de los que le escucharon se asombraron, y preguntaron: “¿De dónde obtuvo él estas cosas?¿Por qué tal sabiduría le ha sido dada a este hombre, y por qué a través de sus manos se ejecutan tantas obras poderosas? 3 Este es el carpintero, el hijo de María y el hermano de Santiago, José, Judas y Simón, ¿no es cierto? Y no están sus hermanas aquí con nosotros?”
Así, ellos estaban tropezados por causa de él. 4 Pero Jesús les dijo: “Un profeta no se va sin honor, excepto en su localidad, entre sus parientes, y en su propia casa.”
5 Así, [Jesús] no pudo realizar ningún hecho poderoso allí, excepto el poner sus manos en unos cuantos que estaban enfermos, y curarlos. 6 Y estaba asombrado por su falta de fe. Desde allí fue enseñando por las aldeas, en un circuito.
7 Entonces llamó a doce y empezó a enviarlos en pares, y les dio poder sobre espíritus sucios. 8 También les ordenó que no llevaran para en el camino, excepto un báculo; ni pan, ni vianda, ni dinero de cobre en sus fajas. 9 [El también les dijo que] se ataran las sandalias y no usaran dos pares de interiores.
10 Entonces dijo: “Donde quiera que entren en una casa, quédense allí hasta que estén listos para irse de aquel lugar. 11 Pero, dondequiera que no los reciban o no los escuchen, al irse, sacudan el polvo de bajo sus pies, como un testimonio para ellos.
12 Así, ellos salieron y predicaron para que la gente se arrepienta. 13 Y expulsaron muchos demonios, y untaron a mucha gente enferma con aceite y los curaron.
Ahora, el Rey Herodes oyó acerca de cómo el nombre de [Jesús] cobraba fama. Y la gente decía: Juan, el que bautizaba, ha sido levantado de entre los muertos. Y debido a esto, grandes poderes están operando a través de él.” 15 Pero otros decían: “Este es Elías, mientras todavía otros decían: “Es un profeta como uno de los viejos profetas [de antaño].”
16 Pero habiendo oído esto, Herodes concluyó: “Juan, aquel que decapité , ha sido levantado.”
17 Y fue Herodes mismo quien hizo arrestar a Juan y mandó encerrarlo en una prisión. Esto se debió a que se casó con Herodías, la esposa de su hermano. 18 Juan de continuo le decía a Herodes: “No es legal para ti tomar la esposa de tu hermano.” 19 Como resultado, Herodías lo odiaba y quería matarlo, pero no podía.
20 Herodes temía a Juan, porque sabía que era un hombre justo y santo. Por esto lo mantenía a salvo. Y después de escucharlo, no sabía que hacer, así que continuó escuchándolo con agrado.
21 Pero, llegó un día que resultó favorable para Herodes, cuando convidó una cena para celebrar su cumpleaños. Había invitado a hombres de alto rango, comandantes militares, y la gente más sobresaliente de Galilea. 22 Entonces, la hija de Herodes con Herodías vino y bailó. Esto complació de tal manera a Herodes y a aquellos que estaban en la mesa, que el rey dijo a la pequeña niña: “Pídeme lo que tu quieras y te lo daré.” 23 Si, el le juró: “Cualquier cosa que me pidas te la daré; ¡hasta la mitad de mi reino!”
24 Pues bien, ella salió y le preguntó a su madre: “¿Qué debo pedir?” y [su madre] respondió: “La cabeza de Juan, el que bautiza.”
25 Entonces, ella corrió de vuelta al rey y dijo: “Yo quiero que me des la cabeza de Juan el bautizante, en un plato, ¡ahora mismo!.
26 A pesar de que esto perturbó profundamente al rey, no quiso ignorarla, debido a los juramentos [que había hecho] y por causa de aquellos que estaban reclinados [con él] a la mesa. 27 De modo que el rey inmediatamente mandó a su guardaespaldas y le dio orden de que le trajese la cabeza [de Juan].
Ante aquello, [el guardia] fue y decapitó a Juan en prisión, trajo la cabeza en un plato, se la dio a la joven, y la joven [a su vez] se la entregó a su madre.
29 Cuando los discípulos [de Juan] oyeron acerca de esto, vinieron, se llevaron el cadáver, y lo colocaron en una tumba.
30 Todos los apóstoles vinieron juntos a reunirse con Jesús, para reportarle acerca de todo lo que ellos habían hecho y enseñado. 31 Y él les dijo: “Quiero que vengan conmigo a un lugar privado donde puedan descansar por un tiempo.” Esto sucedió debido a que había tantos yendo y viniendo, que ellos prácticamente no tenían tiempo libre, ni siquiera para comer. 32 Por tanto, se fueron solos, en el bote, a un lugar remoto.
33 Sin embargo, la gente los vio mientras se iban y muchos otros [también] llegaron a saberlo, y todos ellos corrieron de las ciudades y se les adelantaron. 34 Pues bien, al salir del bote, [Jesús] vio una multitud enorme. Pero él sintió pena por ellos, porque eran como ovejas sin pastor. Y empezó a enseñarles muchas cosas.
35 Para entonces era ya tarde, y sus discípulos vinieron a él y le dijeron: “Este es un lugar desolado, y se está haciendo tarde. 36 Mándalos al campo y las aldeas cercanas para que se puedan comprar algo de comer.”
37 En respuesta [Jesús] dijo: “Ustedes denles algo de comer” 38 Entonces [Jesús] preguntó: “¿Cuántos panes tienen? ¡Vayan y vean!”
Después de chequear, dijeron: “Cinco y dos pescados.”
39 De modo que dijo a toda la gente que se reclinaran en el pasto formando filas. 40 [Por tanto] se echaron al suelo en filas de cincuenta y cien. 41 Entonces [Jesús] tomó los cinco panes y dos pescados, miró hacia el cielo, y dijo una alabanza. Luego partió los panes y dividió los pescados, [mientras] se los daba a los discípulos para que estos a su vez los pusieran enfrente de la gente. 42 Todos comieron y se satisficieron. 43 Y cuando ellos recogieron el sobrante, había doce canastas llenas, ¡a más del pescado! 44 De hecho, fueron cinco mil hombres los que comieron el pan.
45 Pues bien, inmediatamente, [Jesús] instruyó a sus discípulos que subieran al bote y se adelantaran a la orilla opuesta, en dirección a Betzaida, mientras él despedía a la muchedumbre. 46 Entonces, luego de excusarse, se fue a la montaña a orar.
47 Era ya tarde por la noche y el bote estaba ya muy adentrado en el mar, habiendo dejado a [Jesús] solo en tierra. 48 Él podía ver que estos estaban remando con todas sus fuerzas, porque tenían fuertes vientos soplando en contra.
Entonces, mientras todavía estaba oscuro, a la mañana siguiente, vino hacia ellos caminando por el mar. Y empezó a pasarlos a pie.
49 Cuando ellos lo vieron caminando en el mar, ellos pensaron: “¡Es un fantasma!” Y empezaron a gritar de susto. 50 Todos ellos lo vieron y se perturbaron profundamente. Pero inmediatamente, [Jesús] les habló y dijo: “ Sean valientes, ¡soy yo! No se atemoricen.” 51 Después, se subió al bote con ellos y el viento se calmó. Sin embargo, todos estos eventos los dejaron asombrados, 52 porque ellos realmente no entendían el significado del pan, y sus corazones habían sido embotados.
53 Cuando hubieron cruzado a tierra, arribaron a Genesaret y anclaron en las cercanías. 54 Pero, tan pronto desembarcaron, la gente los reconoció. 55 Y vinieron corriendo de toda el área, trayendo en camillas a personas que no se sentían bien, al lugar donde oyeron que él estaba.
56 Y cuando sea que ellos entraban en una aldea, ciudad, o hasta en los campos, [la gente] ponía a los enfermos en los mercados y le rogaban que los dejara tocar los flecos de sus ropas. Y todos los que los tocaron fueron sanados.
1 Ahora, los fariseos y algunos escribas vinieron a Jerusalén y se reunieron a su alrededor. 2 Esto fue porque habían visto a algunos de sus discípulos comiendo sin haberse lavado las manos. 3 Ninguno de entre los fariseos ni ninguno de los judíos comería nada sin antes haberse lavado vigorosamente sus manos, porque ellos siguen las tradiciones de los mayores. 4 Tampoco comen nada que hubiesen traído del mercado, sin antes haberlo enjuagado. Y observan muchas tradiciones que les han sido transmitidas, tal como sumergir en agua las copas, jarras, y potes de cobre.
5 Por tanto, los fariseos y los escribas le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no siguen las tradiciones de los mayores? ¡Ellos comen pan, con sus manos sin lavar!”
6 Pero [Jesús] respondió: “Isaías profetizó muy bien respecto de ustedes, hipócritas, cuando escribió: ‘Este pueblo me honra con sus labios, pero sus corazones están muy lejos de mi. 7 Es un desperdicio para ellos seguir adorándome, porque enseñan mandamientos de hombres como doctrinas.’ 8 Ustedes ignoran los mandamientos de Dios, pero se apegan a las tradiciones de los hombres.”
9 Entonces dijo: “ Ustedes se meten en muchos problemas al poner a un lado los mandamientos de Dios, para poder observar sus [propias] tradiciones. 10 Por ejemplo, Moisés dijo: “Honra a tu padre y madre”, y: “¡Que muera aquel que dice cosas malas de su padre o madre!” 11 Pero, tu dices que si un hombre le dice a su padre o a su madre: “Todo lo que tengo para ayudarlos es un regalo dedicado a Dios”, 12 no está obligado en lo absoluto a [ayudar] a su padre ni a su madre. 13 Así, ustedes invalidan la Palabra de Dios por las tradiciones que promueven. Y ustedes hacen muchas cosas como estas.”
14 Entonces llamó a la muchedumbre nuevamente, y les dijo: “Todos ustedes, escúchenme y asegúrense de entender. 15 No hay nada en el exterior que entre en un hombre que lo pueda volver inmundo. Mas bien, son las cosas que salen de la boca de un hombre las que lo vuelven inmundo” 16—
17 Ahora, después que dejó a la muchedumbre, y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron acerca de la ilustración. 18 De modo que les dijo: “¿No entienden ustedes tampoco? ¿No se dan cuenta de que nada de afuera, que entra en un hombre, puede hacerlo inmundo? 19 Porque no entra en su corazón sino en su panza, y de allí en la cloaca, haciendo limpios todos los comestibles.” 20 Entonces añadió: “Es lo que sale de un hombre lo que lo vuelve inmundo. 21 Es de adentro, de sus corazones, que vienen los malos pensamientos; cosas como la inmoralidad, robos, asesinatos, adulterios, deseos egoístas, acciones malévolas, engaño, falta de control, ojos que son inicuos, blasfemias, arrogancia, falta de raciocinio. 23 Todas estas cosas inicuas salen de adentro y son las que vuelven a un hombre inmundo.”
23 Entonces se levantó y los dejó, viajando hacia el [norte] al área de Tiro y Sidón. Allí entró en una casa, y, a pesar de que no quería que nadie se enterara, no pudo pasar desapercibido.
25 Inmediatamente, una mujer cuya pequeña hija tenía un espíritu inmundo, oyó acerca de él y vino, y se inclinó a sus pies. 26 La mujer era griega, de ascendencia sirio-fenicia. Y persistía en pedirle a Jesús que expulsara al demonio de dentro de su hija. 27 Pero él le dijo: “Los hijos deben satisfacerse primero. No está bien que el pan de los hijos se tire a los cachorritos.
28 Pero, ella respondió: “Si, Señor, pero, ¿no es cierto que los cachorritos comen de las migajas que los niñitos dejan caer?
29 Por tanto él le dijo: “Por cuanto dijiste esto, ¡vete! El demonio ha dejado a tu hija.” 30 De modo que ella regresó a casa y encontró a la niña acostada en la cama, y el demonio se había ido.
31 [Después de esto], dejo el área de Tiro, y viajó a través de Sidón hacia el mar de Galilea, y para arriba a través de la región medianera llamada Decápolis. 32 Allí le trajeron a un hombre que estaba sordo y mudo, y le rogaron que pusiera sus manos sobre él.
33 Entonces [Jesús] lo tomó y lo alejó de la muchedumbre hacia un lugar privado, y puso sus dedos dentro de sus oídos. Y después de escupir, le tocó su lengua. 34 Entonces miró hacia arriba al cielo, gimió y dijo: “Ephaphata”, (lo cual significa: ‘Sé abierto’) 35 Pues bien su sentido del oído fue restaurado y lo que amarraba su lengua fue desatado; y empezó a hablar normalmente.
36 Después de esto ordenó a la [muchedumbre] que no dijeran nada a nadie. Pero, cuanto más el se los ordenaba, mas lo comentaban. 37 Todos y cada uno estaban admirados al punto de no creer, y decían: “Ha hecho todo bien; hasta hace que los sordos oigan y los mudos hablen.”
1 En ese tiempo, hubo otra vez una muchedumbre que no tenía nada que comer. Por tanto, él llamó a sus discípulos y les dijo, 2 “Me siento apenado por la muchedumbre, porque ellos se han quedado ya por tres días aquí conmigo, y no tienen nada que comer. 3 Si los despacho hambrientos, desfallecerán en el camino. Algunos de ellos, de hecho, han venido de muy lejos.
4 Pero, sus discípulos dijeron, “¿Dónde puede alguien encontrar suficientes panes aquí en este lugar aislado, para satisfacer a toda esta gente?
5 Entonces pregunto: “¿Cuántos panes tienen?
Ellos respondieron: “Siete.”
6. Después de eso, mandó a la muchedumbre a recostarse en el suelo. Entonces tomó los siete panes, dio gracias, los partió, y se los dio a sus discípulos para que las sirvieran, y estos [a su vez], se los pasaron a la muchedumbre. 7 También tenían unos cuantos pescaditos. Y, después de ofrecer una oración sobre estos, dijo a [los discípulos] que también los sirvieran. 8 Así, todos quedaron satisfechos. Y cuando recogieron el sobrante, [llenaron] siete canastas de provisiones. 9 De hecho, [ellos alimentaron] aproximadamente cuatro mil hombres. Finalmente, los despachó.
10 Y él inmediatamente se subió a un bote con sus discípulos y viajó a partes de Dalmanuta. 11 Allí, los fariseos se acercaron y empezaron a discutir con él, pidiéndole una señal del cielo, para probarlo. 12 Así, después de suspirar profundamente, les preguntó: “¿Por qué es que esta generación siempre busca una señal? Les digo la verdad, esta generación no recibirá ninguna una señal.” 13 Con esto. Se alejo, regresó al bote, y viajó al lado opuesto de la rivera.
14 Sin embargo, [los apóstoles] olvidaron traer panes [suficientes], y a excepción de un pan, no tenían nada con ellos en el bote. 15 Así, cuando [Jesús] empezó a advertirles diciendo: “Mantengan sus ojos abiertos! Cuídense de la levadura de los fariseos y la levadura de Herodes”, 16 ellos empezaron a discutir entre ellos acerca del hecho de que no tenían ningún pan con ellos.
17 Pues bien, cuando se dio cuenta de esto, les preguntó: “¿Por qué están ustedes discutiendo acerca de no tener pan? ¿Es que no entienden todavía, y no ven el significado? ¿Están sus corazones romos respecto a entender? 18 Ustedes tienen ojos; ¿pueden ver? Y ustedes tienen oídos, ¿es que no pueden oír? ¿No se acuerdan de cuando partí los cinco panes [para alimentar] a cinco mil hombres?, ¿Cuántas canastas llenas de sobrante recogieron?
Ellos respondieron: “Doce.”
20 “Luego cuando partí siete panes para [servir] a cuatro mil hombres; ¿Cuántas canastas de provisiones, llenas de sobrantes, recogieron?”
Y ellos dijeron: “Siete.”
21 Ante eso les dijo: “¿No se dan cuenta todavía del significado?”
22 Después de esto se fue a Betzaida. Allí la gente le trajo un hombre ciego, y le rogaron que lo tocase. 23 Así el tomó al ciego de la mano, lo llevó consigo fuera de la aldea, y escupió en sus ojos. Entonces puso sus manos sobre él y preguntó: “¿Ves algo?”
24 De modo que el hombre alzó la mirada y dijo: Veo hombres. Se ven como pequeños árboles, pero caminan de un lado a otro”
25 Entonces, nuevamente puso sus manos en los ojos del hombre y este empezó a ver. Finalmente [su visión] fue restaurada y empezó a ver todo claramente. 26 Así, [Jesús] lo despachó con la advertencia: “No vayas a la aldea.”
27 Jesús y sus discípulos ahora se fueron a las aldeas de Cesarea de Filipo. En el camino
preguntó a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que yo soy?”
28 Ellos respondieron: “[Algunos dicen que eres] Juan el Bautizante, otros Elías, mientras que otros dicen que uno de los profetas.”
29 Entonces preguntó: “Entonces, ¿ quién dicen ustedes que soy yo?”
y Pedro respondió: “Tu eres ‘El Ungido’”
30 Ante esto, les ordenó que no dijeran a nadie acerca de él.
31 Entonces empezó a enseñarles que el Hijo del hombre tendría que sufrir muchas cosas y ser rechazado por los ancianos, los Sacerdotes Principales, y los escribas, y ser asesinado, y entonces despertado tres días después. 32 El les dijo francamente [lo que iba a ocurrir]. No obstante, Pedro lo llevó aparte y empezó a reprenderlo.
33 Sin embargo, [Jesús] se volvió y miró a sus discípulos, luego reprendió a Pedro diciendo: “Ponte detrás de mi Opositor, porque no estás pensando los pensamientos de Dios, sino de hombres”
34 Entonces llamó a la muchedumbre y a sus discípulos y dijo: “Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, [tendrá que] negar sus propios deseos, tomar su madero de empalamiento, y caminar tras de mí continuamente. 35 Porque, cualquiera que quiera salvar su vida, la perderá. Pero cualquiera que pierda su vida por mi causa, y por [causa de las] buenas nuevas, la salvará.
36 “¿Qué
bien le hace a un hombre el ganar el mundo entero si pierde su vida? 37 ¿Qué es
lo que un hombre dará a cambio de su vida? 38 Cualquiera que se avergüence de
mí y mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre también
se avergonzará de él cuando llegue en la gloria de su Padre con sus santos
mensajeros.”
1. Entonces
pasó a decirles: “Yo les digo la verdad, algunos de ustedes que están aquí
parados, no gustarán la muerte antes de que vean que el Reino de Dios viene en
poder.”
2. Y seis
días después, Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan y los llevó a un
lugar privado en una montaña alta. Allí, el cambió de forma frente a ellos. 3
Sus ropas empezaron a brillar con una blancura mayor de la que ningún
blanqueador de ropa puede lograr.
4 Entonces
Elías y Moisés también se les aparecieron, y estaban hablándole a Jesús. 5
Reaccionando, Pedro dijo a Jesús: “Rabí, es bueno para nosotros estar aquí, así
que, déjame armar tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para
Elías.”
6 Es un
hecho que el no sabía lo que hablaba, por cuanto todos estaban muy asustados.
7.
Luego, una nube los cubrió y una voz
vino de la nube y dijo: “Este es mi amado Hijo, ¡escúchenle! 8. Entonces ellos
vieron a su alrededor y de repente, no vieron a nadie más sino solamente a
Jesús.
9 Mientras
bajaban de la montaña, [Jesús] les ordenó que no contaran a nadie lo que
vieron, sino hasta después que el Hijo del Hombre haya sido resucitado de entre
los muertos.10 Ellos tomaron estas
palabras en su corazón, pero hablaban entre ellos acerca de lo que [había
querido decir con] ‘ser resucitado de entre los muertos’.
11 Ellos
entonces le preguntaron: “¿Por qué dicen los escribas que Elías debe venir
primero?’
12 Y
[Jesús] respondió: “Elías si viene primero y restaura todo. Sin embargo, ¿por
qué creen ustedes que se escribió acerca del Hijo del Hombre; que sería
probado, sufriría mucho, y sería tratado como un malhechor? 13 Yo les digo
esto: Elías de hecho ya ha venido, y ellos hicieron lo que quisieron, tal como
estaba escrito que le sucedería.”
14 Cuando
ellos bajaron a descansar con el resto de los discípulos, notaron una
muchedumbre grande, parada alrededor de ellos y algunos de los Escribas
discutiendo con ellos. 15 Sin embargo, tan pronto como la muchedumbre vio a
[Jesús], ellos se asombraron y corrieron hacia él y empezaron a saludarlo.
16 Entonces
él le preguntó [a los discípulos]: “¿Acerca de qué estaban discutiendo?”
17 Y
alguien en la muchedumbre respondió: “Maestro, Yo te traje a mi hijo porque
tiene un espíritu que no lo deja hablar. 18 Cuando sea este que toma control de
él, lo arroja al suelo, entonces bota espuma [por la boca] y se amola los dientes; y después queda desmayado. Yo pedí a tus discípulos que
lo expulsaran, pero ellos no pudieron.”
19 Pues
bien, Jesús respondió: “OH generación
falta de fe, ¿cuánto más tiempo tengo que estar con ustedes? Tráiganmelo.”
20 Así es
que le trajeron [el niño]. Sin embargo, al ver a [Jesús], el espíritu
inmediatamente convulsionó [al niño].
[El niño] cayó al suelo y empezó a rodar, espumando [por la boca].
21 Entonces, [Jesús] le preguntó al padre: “¿Desde
cuándo le ha estado sucediendo esto?”
El
respondió: “Desde que era un pequeño. 22 Lo ha arrojado al fuego y al agua
repetidas veces, para destruirlo. Si puedes hacer algo [por favor] apiádate de
nosotros y ayúdanos.”
23 Y Jesús
la dijo: “Has dicho ‘¡si puedes!’ Porque, cualquier cosa es posible para aquel
que tiene fe”
24 Entonces
el padre del muchacho inmediatamente gritó: “¡Yo tengo fe! ¡Ayúdame donde
necesito fe!”
25 Ahora,
Jesús vio que la muchedumbre estaba corriendo hacia [ellos], de modo que
reprendió al espíritu sucio diciendo: “Te ordeno que salgas de él, tú, espíritu
sordo y mudo, y no vuelvas mas nunca a él!”
26
Entonces, después de gritar y convulsionarse algunas veces, [el espíritu]
salió, y [el muchacho] quedó como muerto. Entonces, la mayor parte de la
muchedumbre decía: “Está muerto.” 27 Pero, Jesús lo tomó de la mano, lo levantó
y él se incorporó.
28 Después
que [Jesús] hubo entrado en la casa, sus
discípulos vinieron y le preguntaron en privado: “¿Por qué no pudimos
expulsarlo?”
29 Entonces
[Jesús] respondió: “Esta es la clase que sale solamente mediante oración.”
30 Pues
bien, ellos dejaron aquel lugar y viajaron a
través de Galilea. Pero [Jesús] no quiso que nadie supiera [a dónde
iban], 31 porque estaba enseñando a sus discípulos y diciéndoles: “El Hijo del
Hombre va a ser traicionado en las manos de los hombres y estos lo asesinarán.
Entonces, después de estar muerto por tres días, será resucitado.” 32 Sin
embargo, ellos simplemente no entendían
lo que él decía, y tenían miedo de hacerle preguntas.
33 Pues
entonces regresaron a Capernaúm. Y cuando Jesús llegó
a casa, les preguntó: “¿Qué es lo que discutían en el camino?”
34 Ellos no
respondieron, porque, mientras estaban en el camino habían estado discutiendo
acerca de cuál de ellos es el más grande. 35 Así, él se sentó y llamo a los
doce, y les dijo: “Si alguno desea ser el primero, debe ser el último de todos
y el sirviente de todos.”
36 Entonces
él tomó a un niño pequeño y lo hizo pararse en medio de ellos, puso sus manos
alrededor de este y dijo:
37 “Cualquiera que da la bienvenida a alguien como este niñito en
mi nombre, me esta dando la bienvenida a mí. Y cualquiera que me da la
bienvenida, no solamente me da la bienvenida a mí, [sino que también le da la
bienvenida] a Aquel que me envió.”
38 Juan le
dijo: “Maestro, vimos a alguien expulsando demonios en tu nombre y tratamos de
impedírselo porque no era uno de tus seguidores.”
39 Pero
Jesús le dijo: “No se lo impidan, porque nadie que hace una obra poderosa en mi
nombre se apresurará a hablar mal de mí. 40 Cualquiera que no está en contra
nuestra, esta a favor nuestro. 41 Porque, cualquiera que les de una taza con agua para tomar debido a
que ustedes caminan en el nombre del Ungido, yo les digo la verdad, no perderá
su recompensa. 42 Pero cualquiera que entrampa a uno de estos pequeños que
creen, hubiera sido mejor que le hubiesen colgado una piedra de moler, del tipo
que da vuelta el burro, y haber sido tirado al mar.
43 ‘Porque,
si sus manos los entrampan, córtenlas. Es mejor que vayan por la vida impedidos
que tener dos manos e ir al botadero de basura, en el fuego que no se puede
apagar. 44 – 45 Si su pie los entrampa, córtenselo. Es mejor que vayan por la
vida cojos, que tener los dos pies y
terminar en el botadero de basura.
46—
47 “Si su
ojo los entrampa, tírenlo lejos. Porque es mejor que entren el Reino de Dios con un ojo, que tener dos ojos
y ser arrojado al botadero de basura, 48 donde siempre hay gusanos y fuego
nunca se apaga.
49 “Todos
tienen que ser salados con fuego. 50 La sal es buena. Pero si la sal pierde su
sabor salado, ¿qué usarán para sazonar? Tengan sal en ustedes mismos y estén en
paz unos con otros.”
1 Desde
allí, el viajó hacia la frontera de Judea y cruzó el Jordán. Nuevamente, las
muchedumbres vinieron a él, y, como era su costumbre, empezó a enseñarles. 2
Allí, llegaron los fariseos, y, para probarlo, le preguntaron si era legal que
un hombre se divorcie de su esposa. 3 Así [Jesús] preguntó, ‘¿Qué mandamientos
les dio Moisés?
4 Ellos
respondieron: “Moisés nos permitió escribir un certificado de despido y
divorcio a [ella].’
5 Entonces
Jesús dijo: “El escribió este mandamiento para ustedes. Porque ustedes son tan
duros de corazón. 6 Desde los [días] tempranos de la creación, El los hizo
macho y hembra [y dijo]: 7 ‘Por esta razón un hombre dejara a su padre y a su
madre, 8 Porque, los dos llegarán a ser una sola carne. Ya no son más, dos,
sino una carne. 9 Así, lo que Dios ha puesto junto bajo el mismo yugo, ningún
hombre debe separar.’
10 Cuando
regresaron a la casa nuevamente, los discípulos le preguntaron acerca de esto.
11 Y él les dijo: “Cualquiera que se divorcie de su esposa y se case con otra
comete adulterio contara ella. 12 Y si una mujer que se ha divorciado de su
esposo, alguna vez se casa con otro, comete adulterio.’
13 Ahora
bien, la gente empezó a traerle sus niños pequeños para que [Jesús] los tocase,
pero los discípulos se lo impedían. 14 Pues bien, cuando vio esto Jesús, se
irritó y les dijo: “¡Dejen que los niñitos vengan a mí! ¡ No
traten de impedírselo! Porque, el Reino de Dios le pertenece a gente como esta.
15 Yo les digo la verdad, cualquiera que no reciba el Reino de Dios como un
niñito, nunca entrará en este. 16 Entonces tomó a los niños en sus brazos y
empezó a alabarlos, poniendo sus manos sobre estos.
17 Pues
bien, mientras Jesús iba saliendo, alguien corrió y se arrodilló enfrente de
él, y le preguntó: “Buen maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida en
aquella época?”
18 Jesús le
respondió: “No asesines, no cometas adulterio, no robes, no des falso
testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre.”
20 Entonces
el hombre dijo: “Maestro, he hecho todas estas cosas desde joven”
21 Pues
bien, Jesús vio lo que este era por dentro, y sintió amor por él, y dijo:
“Entonces solamente una cosa te falta. Ve y vende todas las cosas que tienes y
dáselas a los pobres, y tu tendrás un tesoro en el cielo. Entonces ven y sé mi
seguidor.” 22 Pero el [hombre joven] se puso muy triste por lo que [Jesús] le
dijo y se fue lamentándose, porque era dueño de muchas cosas.
23 Pues
bien, Jesús miró a su alrededor, y entonces les dijo a sus discípulos: “¡Qué
cosa tan difícil es para aquellos que tienen dinero entrar el Reino de Dios!”
24 Pero,
los discípulos se sorprendieron ante
estas palabras. Así, Jesús añadió: “Hijitos, es difícil entrar en el Reino de
Dios. 25 Porque es más fácil para un camello pasar a través del ojo de una
aguja que el que un hombre rico pueda entrar en el Reino de Dios.”
26 Ante
esto, ellos quedaron aun más atónitos y preguntaron: “Entonces ¿quién se puede
salvar?”
27 Bien,
pues, mirándoles directamente, Jesús dijo: “con los hombres, es imposible. Pero
esto no es cierto con Dios, porque con Dios todas las cosas son posibles.”
28 Entonces
dijo Pedro: {¡Mira!} Hemos dejado todo por seguirte.”
29 Y Jesús
dijo: “Yo les digo la verdad, nadie ha dejado casa o hermanos, o hermanas, o
madre, o padre, o hijos, o campos, por mi causa y por la causa de las buenas
nuevas, 30 que no reciba cien veces ahora, en casas, hermanos, hermanas,
madres, hijos y campos (junto con persecución) Y en la era que viene [ellos
recibirán] vida en aquella época. 31 Sin embargo, algunos que son primeros,
serán últimos y los últimos serán primeros.”
1 Ahora,
cuando estaban ya cerca de Jerusalén, Betfagué y Betania, en el Monte de los Olivos, él envió a dos de sus
discípulos adelante, 2 diciéndoles: “Entren en la aldea frente a ustedes. Y tan
pronto como hayan entrado, encontrarán amarrado un burro joven, en el cual
nadie se ha sentado jamás. Desátenlo y tráiganlo acá. 3 Entonces, si alguien
les pregunta por qué lo hacen, digan: ‘El Señor lo necesita.’ Y ellos inmediatamente
los dejarán traerlo.”
4 Así,
ellos fueron y encontraron el burrito atado frente a una puerta en una calle
secundaria; y ellos lo desataron. 5 Pero, algunos de los que estaban parados
allí preguntaron: “¿Qué están haciendo desatando el burro?
6 Sin embargo,
[los discípulos] hicieron tal como Jesús dijo, y estos los dejaron llevarse [el
burro].
7Así, ellos
le trajeron el burro a Jesús, pusieron una cuerda sobre este, y él se montó. 8
También, muchos [que estaban allí] tendieron sus prendas en la calle, mientras
que otros cortaron ramas de árboles en los campos. 9 Y aquellos que caminaron
frente y detrás de él gritaban: “¡Que Dios lo salve! ¡Alabado sea el que viene
en el nombre de [Jehová]! 10 ¡Alabado sea el Reino de nuestro padre David, el
cual está viniendo! ¡Que Dios en lo más alto, lo salve!”
11 Entonces
entró cabalgando a Jerusalén cabalgando, [luego] entró al templo, y miró a todo
en derredor, pero, porque era tarde, se fue a Betania
con los doce.
12 A la
siguiente mañana, mientras dejaba Betania, sintió
hambre. 13 Y al notar las hojas de un higo a la distancia, se acercó para ver
si podía encontrar algún fruto en él. Pero, cuando se acerco, no encontró nada,
a más de hojas, por cuanto era [algo temprano en el año], para que hubiera
higos. 14 Entonces [Jesús] le dijo [al árbol]: “Que nadie coma fruto de ti por
el resto de esta era.” (Y sus discípulos lo escucharon decir esto).
15 Desde
allí, fueron a Jerusalén. Entonces [Jesús] fue al templo y empezó a expulsar a
los que estaban comprando y vendiendo. El también empujó las mesas de los
cambistas de dinero, y los asientos de aquellos que vendían palomas, 16 y no
dejó que nadie lleve cosas dentro del templo. 17 El continuó enseñando y
diciendo: “¿No está escrito: Mi casa será llamada una casa de oración para
todas las naciones? Sin embargo ustedes la han convertido en una cueva de
ladrones.”
Pues bien,
los sacerdotes principales y los escribas oyeron de aquello y empezaron a ver
la forma de destruirlo. Pero ellos le temían. Porque su enseñanza siempre asombraba
a la multitud.
19 Después
que se hubo hecho tarde, dejaron la ciudad. 20 Pero, mientras viajaban,
temprano en la mañana siguiente, vieron el higo marchito desde las raíces. 21
Así, Pedro recordó y le dijo: “Rabí, mira, el higo que maldijiste se ha
marchitado.’
22 Entonces
Jesús dijo: “Tengan fe en Dios. 23 Yo les digo la verdad, cualquiera que diga a
esta montaña levántate y se echada al mar- si no duda en su corazón, sino que
tiene fe- cualquier cosa que diga que va a suceder, es lo que sucederá. 24 Por
esta razón les digo, tengan fe que recibirán todo por lo cual han orado y pedido,
y lo obtendrán. 25 Y cuando sea que se paren para orar, perdonen
cualquier cosa que tengan contra quien sea, para que su Padre, quien esta en
los cielos, también los perdone [a ustedes] por sus errores. 26—
Pues bien,
ellos regresaron a Jerusalén. Y mientras caminaban por el Templo, los
sacerdotes principales, escribas, y los ancianos vinieron a él 28 y le
preguntaron: ¿Dónde adquiriste tu autoridad para hacer estas cosas? ¿Quién te
dio esta autoridad?
29 Entonces
Jesús respondió: “Les voy a hacer una pregunta. Y si me responden, entonces les
diré dónde obtuve la autoridad para hacer estas cosas: ¿El bautismo de Juan
vino del cielo o de los hombres? ¡Contéstenme!
31 Así,
ellos comenzaron a razonar entre ellos diciendo: “Si decimos que vino del
cielo, él preguntará: ‘Entonces ¿por qué no le creyeron?’ 32 Pero si decimos de
los hombres...”
Lo ven,
ellos tenían miedo de las muchedumbres, porque [la gente] creía que Juan había
sido un profeta. 33 Así es que dijeron a Jesús: ‘No lo sabemos.”
Y Jesús les
dijo: “En tal caso, no les digo de dónde obtuve la autoridad para hacer estas
cosas.”
1 Entonces
empezó a enseñarles mediante ilustraciones: “Un hombre plantó un viñedo. Puso
una cerca alrededor de este, construyó un estanque para la prensa de vino y una
torre [para protegerla], [luego] contrató unos granjeros para cuidarlo.
Entonces viajó al extranjero. 2 Ahora bien, cuando llegó el tiempo de la
[cosecha], mandó un esclavo a los granjeros, para obtener algo del fruto del
viñedo. 3 Pero estos agarraron [al esclavo], lo golpearon, y lo enviaron [de
regreso] sin nada. 4 Nuevamente, les mandó otro esclavo. A este lo golpearon en
la cabeza y lo deshonraron. 5 De modo que envió otro. A este lo mataron. [Del
mismo modo envió] muchos otros, a algunos de los cuales azotaron y a otros
mataron.
6 Pues
bien, [el amo] tenía uno más, a quién podía enviar, un hijo muy amado. Por
último envió [a su hijo], y dijo: ‘Ellos
respetarán a mi hijo.’
7 Pero
aquellos granjeros se dijeron uno al otro: ‘Este es el heredero. Matémoslo y la
herencia será nuestra.’ 8 Así, lo agarraron y lo mataron, después arrojaron [su
cadáver] fuera del viñedo.
9 ¿Qué es
lo que el dueño del viñedo va a hacer? El vendrá y destruirá a los granjeros, y
entonces confiará su viñedo a otros.
10 ¿No
leyeron alguna vez la escritura [que dice]: ‘La piedra que los constructores
rechazaron llegó a ser la piedra angular 11 Jehová hizo que esto suceda y nos
parece excelente.’?”
12 Pues
bien, ellos reconocieron que aquella ilustración les aplicaba, de modo que
empezaron a buscar maneras de atraparlo. Sin embargo, temían a la muchedumbre,
por tanto lo dejaron ir y se fueron.
13 Luego de
esto, enviaron a algunos de los fariseos y seguidores de Herodes para tratar de
hacerlo decir algo [de lo cual poderlo acusar.] 14 Cuando llegaron le dijeron:
“Maestro, sabemos que hablas la verdad y que no te dejas impresionar por nadie.
Tu no ves lo que los hombres son por fuera, sino que verdaderamente
enseñas el camino de Dios. Por tanto, ¿es legal pagar el impuesto principal a
Cesar o no? 15 ¿debemos pagar, o no debemos pagar?”
Notando su
hipocresía, dijo: “¿Por qué me ponen a prueba? Tráiganme una moneda de plata
para verla.”
16 De manera
que le trajeron una, y él preguntó: “¿De quién es la imagen y la inscripción en
esta?”
Ellos
contestaron: “De César.”
17 Entonces
Jesús dijo: “Paguen de vuelta a César las cosas de César, pero a Dios las cosas
de Dios.”. Y [con esto] los dejó perplejos.
18 Ahora
bien, los saduceos (quienes dicen que no existe tal cosa como una resurrección)
vinieron a Jesús y le preguntaron: “Maestro, Moisés nos escribió que si alguien
tiene un hermano que muere y deja a su esposa sin hijo, [este] debe tomar la
esposa [de su hermano] y levantar descendencia para [este]. 20 Pues bien,
digamos que hubo siete hermanos. El primero tomó esposa, pero murió sin dejar
descendencia. 21 Entonces el segundo la tomó, pero el también murió sin
descendencia, [de igual forma] el tercero. 2 Ninguno de los siete dejo descendencia. Finalmente, la mujer
también murió. 23Así, en la resurrección, ¿de quién será esposa esta, dado que
todos la tuvieron como esposa?”
24 Entonces
Jesús respondió: “Esta es la razón por la cual ustedes están extraviados:
¡Ustedes no entienden las escrituras o el poder de Dios! 25 Cuando los muertos sean resucitados, ellos
no se casarán ni se darán en matrimonio, ellos serán como los mensajeros en el
cielo.
26 Respecto
a los muertos que son levantados, no leyeron en el libro de Moisés- en la
historia del arbusto espinoso- cómo Dios le dijo : ‘Yo soy el Dios de Abraham,
Isaac, y Jacob 27 El no es un Dios de muertos, sino de vivos... Si, ustedes
están extraviados.’
28 Ahora,
uno de los escribas (quién se había acercado y escuchado la discusión), sabía
que Jesús había dado una buena respuesta. De modo que preguntó: “¿Cuál es el
mandamiento principal?”
29 Jesús
respondió: “El principal es: ‘Escucha, OH Israel; Jehová nuestro Dios es un solo
Jehová, 30 y tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón, alma y
fuerzas.’ 31 El segundo es este: ‘Debes amar a tu vecino como a ti mismo’
Ningún mandamiento es superior a estos.”
32 El
escriba dijo: “¡Bien! Has dicho la verdad, Maestro, cuando dijiste que El es
Uno y que no hay otro. 33 Y que amarlo con todo tu corazón, entendimiento, y
fuerzas y amar a tus vecinos como a ti mismo vale más que todas las ofrendas y
sacrificios quemados juntos.”
34 Así,
Jesús (reconociendo que él había respondido inteligentemente) le dijo: “No
estás muy lejos del Reino de Dios.”
Entonces,
nadie tuvo el coraje de hacerle más preguntas.
35 En
respuesta a la pregunta que se formuló cuando Jesús había estado enseñando en
el templo, preguntó: “¿Por qué dicen los escribas que el Ungido es hijo de
David? 36 porque, a través del Aliento Santo [de Dios], David dijo esto:
‘Jehová dijo a mi Señor, siéntate a mí diestra hasta que coloque a tus enemigos
bajo tus pies.’ 37 Así, dado que David lo llama Señor, ¿cómo puede él ser su
hijo?”
[Todo este
tiempo], la enorme muchedumbre lo había estado escuchando con mucho placer.
38 Mientras
enseñaba, les advirtió: “Cuídense de los Escribas, quienes disfrutan de caminar
por allí en ropaje [costoso] y quieren ser saludados en los mercados. 39
[Ellos] quieren los asientos de adelante en las sinagogas y las posiciones
principales en las cenas. 40 [Al mismo tiempo], devoran las casas de las viudas
mientras dan un espectáculo al hacer largas oraciones, por esto recibirán un
juicio más severo.’
41 Entonces
se sentó frente al Tesoro Sagrado y se puso a observar a la muchedumbre poner
monedas en las cajas. La gente rica ponía muchas monedas. 42 Sin embargo, una
viuda pobre vino y puso dos pequeñas monedas de cobre que no valían mucho. 43
Ante esto, [Jesús] llamó a sus discípulos y dijo: “Yo les digo la verdad, esta
pobre viuda puso más que todo el resto de los que tiraron dinero en las cajas
del tesoro. 44 Porque, todos ellos tiraron lo que les sobraba, pero [esta
mujer], quien está en necesidad, puso todo lo que tenía, todo su medio de
vida.”
Capitulo 13
1 Mientras
se iba del templo, uno de sus discípulos dijo: “¡Maestro, mira estas piedras y
estos edificios!”
2 Sin
embargo, Jesús le dijo: “¿Ves estos regios edificios? No habrá una piedra que
haya sido puesta sobre otra, que no haya de ser derribada.”
3 Y
mientras se encontraba sentado en un lugar tranquilo, en el Monte de los
Olivos, al frente del Templo, Pedro, Santiago, Juan y Andrés preguntaron: 4
“Dinos, ¿cuándo sucederán estas cosas, y cuál será la señal de que estas cosas
estén a punto de terminar?”
5 De manera
que Jesús respondió: “Tengan cuidado que nadie los haga extraviar. 6 Porque
muchos vendrán en mi nombre diciendo: ‘Yo soy [aquel]’, y de este modo
extraviarán a muchos.
7 Cuando
oigan acerca de guerras y reportes de guerras, no tengan miedo, porque [estas
cosas tienen que suceder; pero eso no es el fin. 8 Porque nación guerreará
contra nación y reino contra reino. Habrá desastres naturales en un lugar tras
otro, y habrá escasez de comida. Estas cosas son las primeras partes de los
dolores de parto.
9 Cuídense,
porque los traicionarán y los llevarán a las cortes locales y serán azotados en
las sinagogas y se les hará comparecer ante reyes y gobernadores por mi causa,
como testigos para ellos. 10 También, las buenas nuevas primero tienen que
predicarse en todas las naciones. 11 Pero, mientras los llevan para ser
acusados, no se preocupen de ante mano acerca de qué decir. Solamente digan lo
que se les conceda en ese mismo momento, porque no serán ustedes los que
hablen, sino el Aliento Santo de Dios.
12 Hermanos
traicionarán a muerte a hermanos... al igual que un padre a su hijo. Y los
hijos se levantarán contra sus padres y harán que sean condenados a muerte. 13
Todo mundo los odiará por causa de mi nombre. Pero, aquel que resista hasta el
final será salvado.
14 Cuando
sea que vean al destructor repugnante de pie donde no debe (que preste atención
el lector), entonces aquellos en Judea deben correr a las montañas. 15 Aquel
que esté parado en su techo, no debe bajar o entrar a traer nada de su casa. 16
Y aquel que esté parado en su campo, no debe regresar por su ropa.
17 ¡Ay de aquellas que estén en cinta o cuidando un bebé
durante aquellos días. 18 Y manténganse orando que esto no suceda en invierno.
19 Porque, en aquellos días habrá un tiempo de dificultad como nunca antes habrá ocurrido [uno] desde
los albores de la creación por Dios hasta ese entonces, y no debe ocurrir de
nuevo. 20 De hecho, si Jehová no acorta aquellos días, lo más probable es que
ninguna carne se salve. Pero a causa de los Elegidos y el Elegido, El ha
acortado los días.
21
Entonces, si alguien les dice, aquí está el Ungido, o Miren, allí está, no lo
crean. 22 Porque, ungidos falsos y falsos profetas se levantarán y darán señales y augurios proféticos para
extraviar...si fuera posible, ¡aún hasta a los Escogidos! 23 Tengan cuidado,
porque les he advertido.24 Pero, en los días después de aquel tiempo de
dificultad, el sol será oscurecido, la luna no brillará, 25 las estrellas
estarán cayendo del cielo, y los poderes de los cielos se sacudirán. 26
Entonces ellos verán al Hijo del Hombre viniendo en las nubes con mucho poder y
gloria. 27 y enviará a los mensajeros para reunir a sus Escogidos desde los
cuatro vientos, desde los extremos de la tierra hasta los extremos del cielo.
28 Ahora
bien, aprendan de la ilustración del árbol de higo; cuando sus ramas se vuelven
tiernas y retoñan hojas nuevas, ustedes saben que el verano está cerca. 29 así,
cuando ustedes vean ocurrir estas cosas, sepan que él está cerca...a las
puertas. 30 Yo les digo la verdad, éste período no pasará sin que sucedan todas
estas cosas. 31 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
32 Nadie
sabe aquel día o aquella hora, ni los ángeles en el cielo o el Hijo, solamente
el Padre. 33 Por tanto, manténganse despiertos y continúe atentos, porque no
saben cuando el tiempo llegará.
34 Es igual
que un hombre, quien, antes de dejar su casa y viajar al extranjero, instruyó a
cada uno de sus esclavos que simplemente continuaran haciendo su trabajo; pero
encargó al amo de llaves que permanezca despierto. 35 Por tanto, manténganse
despiertos, porque ustedes no saben cuando el Amo de la casa llega, 36 de
manera que cuando llegue de improviso, no los encuentre dormidos. 37 Lo que
digo, se lo digo a todos: ¡Manténganse despiertos!”
Capitulo 14
1 Ahora
bien, faltaban solo dos días para la Pascua y el festival de No Levadura. Y los
sacerdotes principales los escribas estaban tratando de encontrar formas
malévolas de atrapar a [Jesús] y asesinarlo. 2 Pero dijeron: “¡No durante el
festival! No en ningún momento en que se pueda formar un alboroto.”
3 Mientras
él estaba reclinado para comer en la casa de Simón el leproso (en Betania), una mujer vino con una caja de alabastro muy
costosa la cual tenía dentro de ella aceite perfumado... nardo genuino.
Entonces, rompiendo el alabastro, lo vertió sobre su cabeza. 4 Pero algunos
empezaron a murmurar entre ellos: “¿Por qué este desperdicio de aceite
perfumado? 5 ¡Este ungüento pudo haber
sido vendido por trescientas monedas de plata y dado a los pobres!” Por esto
estaban disgustados con ella.
6 Pero
Jesús dijo: ¡Déjenla en paz! ¿Por qué quieren de causarle problemas? Ella me
hizo algo bueno. 7 Ustedes siempre tienen a los pobres con ustedes, y cuando
sea que ustedes lo quieran, podrán siempre hacerles cosas buenas. Pero no
siempre me tendrán a mi. 8 Ella hizo lo que pudo. Ella
puso el ungüento perfumado en mi cuerpo adelantándose a mi entierro. 9 Yo les
digo la verdad, donde sea que las Buenas Nuevas sean predicadas en el mundo
entero, lo que esta mujer hizo será relatado en su memoria.”
[Mientras
tanto], Judas Iscariote (uno de los doce) fue al Jefe
de los Sacerdotes [con el propósito de] traicionarlo. 11 Y cuando ellos escucharon
[su oferta], les encantó y prometieron pagarle en plata. De modo que él empezó
a buscar una oportunidad para traicionar [a Jesús].
12 Ahora bien, en el primer día de No Levadura (cuando
se ofrece el sacrificio de la Pascua), los discípulos [de Jesús] le
preguntaron: “¿Dónde deseas que te preparemos la Pascua para que comas?
13 Por
tanto, él envió a dos de sus discípulos, con la instrucción: “Vayan a la ciudad
y encontrarán a un hombre cargando una vasija de barro llena de agua. Síganlo, 14
y dondequiera que entre, díganle al amo de la casa, el Maestro manda a
preguntar: “¿Cuál es el cuarto de huéspedes
donde puedo comer la Pascua con mis discípulos? 15 Y él les mostrará un
cuarto grande, arriba, el cual ya está listo. Preparen la comida para nosotros
allí.”
16 Así, los
discípulos se fueron y entraron a la ciudad. Allí encontraron todo, justamente
como él lo había dicho, y prepararon la Pascua.
17 Aquella
noche, [Jesús] vino con los doce. 18 Y mientras se reclinaban y comían a la
mesa, Jesús dijo: “Yo les digo la verdad, uno de ustedes que come conmigo, me
traicionará.”
19 Ante
esto, todos se entristecieron mucho y
preguntaron: “¿No soy yo, [verdad]?
20 Entonces
respondió: “Es uno de los doce que remoja el pan en el plato conmigo. 21 Es un hecho , el hijo del hombre va a ser raptado, tal como fue
escrito acerca de él. Pero ¡ay de aquel que traiciona al Hijo del Hombre! ¡Le
hubiera sido mejor nunca haber nacido!
22 Y
mientras comían, [Jesús] tomó un pan, luego oró y lo partió. Se los repartió
mientras decía: “Tómenlo. Este es mi cuerpo.”
23 Entonces
tomó la copa, dio gracias, se las dio a ellos, y todos bebieron de ella. 24 Y
les dijo: “Esta es mi sangre del Pacto Sagrado, la cual es derramada por
muchos. 25 Yo les digo la verdad; definitivamente no beberé del producto de la
vid, sino hasta el día cuando lo beba en el Reino de Dios.”
26Finalmente,
después de cantar alabanzas, partieron hacia el Monte de los Olivos.
27 Entonces
Jesús les dijo: “Todos ustedes tropezarán, porque está escrito: ‘Golpearé al
pastor y las ovejas serán esparcidas.’ 28
Pero, después que sea levantado, me adelantaré a ustedes a Galilea.”
29 No
obstante, Pedro le dijo: “Aún si los otros tropiezan, yo no”
30 Y Jesús
le dijo: “Yo te digo la verdad; hoy...esta noche...antes que el gallo cante, tu
negarás conocerme en tres ocasiones.”
31 Pero
[Pedro] seguía hablando: “Aún si tengo que morir contigo, definitivamente no te
negaré.” Y todos los demás decían lo mismo.
32 Así,
cuando llegó a un lugar llamado Getsemaní, él dijo a
sus discípulos: “Siéntense aquí mientras oro.” 33 Entonces tomó consigo a
Pedro, a Santiago y a Juan, y estos se perturbaron muchísimo. 34 Por tanto, les
dijo: “Mi vida completa se ha entristecido al punto de la muerte. Esperen aquí
y manténganse despiertos.”
35 Ante
esto, el se alejó un poco y cayó al
piso, orando que si fuera posible, se lo librase de aquella hora. 36 Y él dijo:
¡Papá, Padre! ¡Todo te es posible! ¡Remueve de mí esta copa! Sin embargo, no se
haga lo que yo quiero, sino lo que Tú quieres.”
37
Entonces, regresó y los encontró dormidos. Y dijo a Pedro: “¿Estás durmiendo?
¿No tuvieron suficiente fuerza para mantenerse despiertos por solamente una
hora? 38 Manténganse despiertos y continúen orando que nos se los ponga a
prueba. De hecho, el espíritu está listo, pero la carne es débil.” 39 Entonces
se fue y oró nuevamente, diciendo las mismas cosas [que antes].
40 Regresó,
y otra vez los encontró durmiendo, por cuanto sus ojos estaban pesados; y
ellos, simplemente, no sabían qué decirle. 41 Entonces regresó por tercera vez
y les dijo: “Aquí están ustedes, descansando y durmiendo. ¡Ya es suficiente!
¡El tiempo ha llegado! ¡Miren! ¡El hijo del Hombre es traicionado en las manos
de pecadores! 42 ¡Levántense y vamos! ¡Miren! ¡Aquel que me traiciona está
cerca!”
43 E
inmediatamente (mientras todavía hablaba), Judas (uno de los doce) se apareció
con una turba, la cual incluía a los sacerdotes principales, Escribas, y
ancianos, los cuales llevaban espadas y palos.
44 Ahora,
el traidor dio [a la turba] una señal que habían previamente acordado, al
decir: “Aquel que yo bese, ese es. Agárrenlo y sáquenlo con seguridad.” 45 Así,
se acercó [a Jesús] inmediatamente y dijo: “¡Rabí!” y entonces lo besó
tiernamente.
46 Ante
esto, pusieron sus manos sobre él y lo agarraron. 47 Sin embargo, uno de
aquellos, parado allí, sacó su espada y atacó al esclavo del Sumo Sacerdote,
cortándole la oreja.
48 Entonces
Jesús dijo [a la turba]: “¿Vinieron a mi con espadas y palos para arrestarme
como a un ladrón? 49 Estuve con ustedes en el Templo, donde les enseñé por
días, pero no me atraparon entonces. Sin embargo, esto sucede así para que se
cumplan las Escrituras.”
50 Entonces
[los apóstoles], todos, lo abandonaron y corrieron. 51 Pero cierto hombre
joven, quien había puesto un atuendo de noche sobre su cuerpo desnudo, empezó a
seguirlos de cerca. Sin embargo, [la turba] intentó atraparlo, 52 de modo que
escapó desnudo, dejando atrás su atuendo.
53 Entonces
llevaron a Jesús al Sumo Sacerdote, donde todos los sacerdotes principales,
ancianos y escribas estaban reunidos. 54 Pero Pedro (quién lo había seguido a
la distancia), entró al patio del Sumo Sacerdote, y se sentó con los
supervisores del edificio, calentándose mientras le daba la cara al fuego.
55
[Adentro], los sacerdotes principales y la entera corte religiosa judía estaban
tratando de encontrar testigos contra Jesús, para poder matarlo, pero no podían
encontrar ninguno. 56 Muchos vinieron a dar falso testimonio en su contra, pero
sus historias no concordaban. 57 Entonces, algunos se levantaron y perjuraron
con las palabras: “Lo oímos decir: ‘Voy a destruir este Templo hecho con manos,
y voy a construir otro que no es hecho de manos, en tres días.’” 59 pero estos
testigos no concordaban.
60
Finalmente, el Sumo Sacerdote se puso de pie en medio e interrogó a Jesús: “ ¿No tienes una respuesta? ¿De qué te están acusando?
61 Pero
[Jesús] permaneció en silencio, sin responder nada.
Nuevamente,
el Sumo Sacerdote empezó a interrogarlo: “¿Eres el Ungido, el Hijo del
Alabado?”
62 Entonces
Jesús dijo: “¡Yo soy! Y tu verás al Hijo del Hombre sentado a la mano derecha
del Poder y viniendo en las nubes del cielo.”
63 Ante
esto, el Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras y dijo: “¿Para qué necesitamos más
testigos? 64 ¡Ustedes han escuchado la blasfemia! ¿Qué opinan?”
Pues bien,
todos ellos lo condenaron a ser detenido para ser ejecutado. 65 Y algunos
empezaron a escupirle y a cubrirle la cara, entonces lo golpeaban con sus
puños, mientras decían: “¡Profetiza!”
Entonces los
supervisores del edificio, después de cachetearlo, se lo llevaron preso.
66 Ahora
bien, mientras Pedro estaba en el patio
abajo, una de las sirvientas del Sumo Sacerdote 67 lo vio calentándose. Lo miró
con dureza, y le dijo: “¡Tu estabas con este Jesús, el Nazareno!”
68 Pero él lo negó, diciendo: “¡Yo no lo conozco y no
se de qué hablas!”
Entonces se
fue afuera, por la entrada del patio. Allí la [misma] sirvienta, cuando lo vio
de nuevo, dijo a los que estaban con ella: “Este es uno de ellos.” 70 Y el lo
negó otra vez.
Entonces
nuevamente, aquellos que estaban parados a su alrededor dijeron a Pedro:
“¡Seguro que eres uno de ellos, porque también eres galileo!”
71 Pero él
empezó a insultar y juró: “No conozco al hombre del que hablas.” 72 E
inmediatamente un gallo cantó. Entonces Pedro recordó lo que Jesús le había
dicho: “Antes que un gallo cante, tú me negaras tres veces.” De modo que
prorrumpió en llanto.
1 Al
amanecer [del siguiente día], los sacerdotes principales se sentaron con los
ancianos y los escribas para consultar con la corte judía en pleno, y allí,
ataron a Jesús y lo tomaron para entregarlo a Pilatos. 2 Así, Pilatos preguntó:
“Eres tú el rey de los judíos.”
El
respondió: “Tú mismo lo has dicho.”
3 Pero, los
sacerdotes principales fueron allá para acusarlo de muchas otras cosas.
4 Pues
bien, Pilatos lo interrogó nuevamente diciendo: “¿No tienes qué responder? Mira
todos los cargos que están presentando en contra tuya.
5 Pero
Jesús no respondió más, lo cual causo
admiración a Pilatos.
6 Era la
costumbre [de Pilatos] liberar cualquier prisionero que ellos pidiesen, [al
tiempo] de los festivales. 7 Y en ese tiempo, un tal Barrabás se encontraba en
la cárcel, quien había estado con un grupo de rebeldes que habían cometido
asesinato durante una rebelión. 8 Por lo tanto, la muchedumbre vino [a Pilatos]
para pedirle que lo liberase, de acuerdo con la costumbre. 9 Y Pilatos
respondió: “¿Quieren que les libere al Rey de los Judíos? “
10 El sabía
que los sacerdotes principales se lo habían entregado, solamente por estar
celosos de él. 11 Pero los sacerdotes incitaron a la muchedumbre para que
pidiesen [a Pilatos] que liberara a Barrabás [en lugar de Jesús].
12 Por lo
tanto, Pilatos preguntó: “Entonces, ¿qué debo hacer con este, a quien ustedes
llaman el Rey de los Judíos?”
13
Nuevamente, ellos gritaron: “¡Cuélgalo en el poste!”
14 Pero
Pilatos preguntó: ¿Por qué? ¿Qué cosa mala hizo?
Sin
embargo, ellos gritaban cada vez más fuerte: “¡Ponlo en el madero!
15 Por
tanto, para satisfacer a la muchedumbre, Pilatos les entregó a Barrabás.
Entonces, después de haberlo hecho azotar, se los entregó para ser empalado.
16 A
continuación, los soldados lo sacaron al patio (del palacio del gobernador) y
reunieron las tropas. 17 Allí lo cubrieron con un [vestido] púrpura y tejieron
una corona de espinas y se la pusieron. 18 Entonces empezaron a saludarlo
diciendo: “¡Regocíjate, OH rey de los judíos!” 19 Y lo golpeaban en la cabeza
con una vara y escupían sobre él. Entonces, arrodillándose, se inclinaban ante él.
20
Finalmente, después de haberse divertido, le quitaron la [vestidura] púrpura,
lo vistieron de nuevo con su ropa, y se lo llevaron afuera para colgarlo en el
poste. 21 Luego, trajeron a un hombre
llamado Simón, de Cierne, quien llegaba del campo 9el padre de Alejandro Rufo),
para que cargue el poste.
22 Por
tanto, lo llevaron al lugar del Gólgota (que se traduce lugar del Cráneo) Allí
trataron de darle vino mezclado con mirra, pero él rehusó tomarlo. 24 Entonces
lo colgaron en el poste y jugaron un dado para determinar quién se quedaría con
sus vestiduras.
25 Era la
tercera hora cuando lo colgaron en el poste. 26 Y había un letrero sobre él que
mostraba el cargo en su contra: “El rey de los judíos.”
27 Había
también dos ladrones colgando en postes junto a él, uno a su derecha y otro a
su izquierda. 28—29 [La gente al pasar le decía cosas terribles, meneando sus
cabezas, y gritando: “¡Bah! El que iba a demoler el
templo y reconstruirlo en tres días; 30 ¡Sálvate a ti mismo! ¡Baja del madero!”
31 Esta era
la misma manera en que los principales sacerdotes se burlaban de él, diciendo:
“Ha salvado a otros, ¡pero no puede salvarse a sí mismo! 32 ¡Que el Ungido,
quien es el Rey de Israel baje del poste, para que lo veamos y creamos!”
Hasta
aquellos que colgaban con él, se burlaban de él.
33
Entonces, una oscuridad vino sobre todo el lugar, desde la sexta hasta la hora
novena. 34 Y a la novena hora, Jesús gritó en alta voz: “¡Elí,
Elí, lama sabachtaní! (que
se traduce: “Mi Dios, mi Dios, ¿por qué me has desamparado?)”
35 Y cuando
algunos de los que estaban parados allí lo escucharon, dijeron: “¡Miren! ¡Está
llamando a Elías!”
36 así
pues, alguien corrió y llenó una esponja con vino agrio y lo puso en una vara y
le dio algo de beber, y [otros] dijeron: “¡Déjenlo en solo! Veamos si Elías
viene a bajarlo.”
37 Pero,
Jesús dio un fuerte grito y murió.
38
Entonces, la cortina del templo [al compartimiento más sagrado] se rasgó.
1 Después
del Sábado, María de Magdala, María la madre de Santiago,
y Salomé, compraron ungüentos con especias, para engrasar el cuerpo; 2 y se
dirigieron a la tumba temprano por la mañana, después de la salida del sol. 3
Entonces se preguntaron entre ellas: “¿Quién
hará rodar la piedra de la entrada de la tumba por nosotras? 4 Pero
cuando alzaron a ver, se dieron cuenta que la inmensa piedra ya había sido
movida.
5 Por
tanto, entraron a la tumba y vieron a un hombre joven, vestido de ropa blanca,
sentado a la derecha; y se sorprendieron
[mucho]. 6 Pero él les dijo: “No se asombren; ustedes están buscando a Jesús el
Nazareno, quien fue empalado. El se despertó. El no está aquí. Miren, este es
el lugar donde lo pusieron. 7 Vayan y digan a sus discípulos y a Pedro que se
les ha adelantado a Galilea. Lo verán allá., tal como se los dijo.”
De modo
que, cuando salieron, se alejaron corriendo, porque se estremecían de emoción.
Pero no dijeron nada a nadie, porque tenían miedo.
NOTA: Las conclusiones alternativas a Marcos no se han incluido, porque
su autenticidad es cuestionable.