
1 Dado que
muchos otros se han dado ya el trabajo de redactar los hechos acerca de las
cosas que creemos, 2 tal como nos las fueron dadas por aquellos que fueron testigos
oculares desde los [tiempos] más tempranos y por los portadores del mensaje, 3
tuve a bien investigar todo de forma prolija, desde el comienzo, y entonces,
escribirla para ti en el orden en que ocurrió, poderoso Teófilo, 4 para que te
sientas confiado en cuanto a las cosas que se te han enseñado oralmente.
5 En los
días del rey Herodes de Judea, había un sacerdote de nombre Zacarías, quien era
de la división de Abías. El tenía una esposa llamada Elisabet, quien era descendiente de Aarón.
8 Ahora,
sucedió que mientras estaba asignado como Sacerdote ante Dios en su división de
sacerdotes 9 (siguiendo la costumbre de la orden sacerdotal) [Zacarías fue
escogido mediante suertes para ofrecer incienso al entrar al Lugar Santo de
Jehová.] 10 [En aquel tiempo], había una gran multitud orando afuera, durante
la hora en que el incienso se estaba ofreciendo; 11¡y fue un mensajero de
Jehová quien se le apareció!, a la derecha del altar de incienso.
12 Pues
bien, Zacarías se perturbó y asustó mucho por causa de lo que vio. 13 Sin
embargo, el mensajero le dijo: “No te atemorices, Zacarías, porque las cosas
que has pedido en oración han sido escuchadas favorablemente. Tu esposa Elisabet te dará a luz un hijo y deberás llamarlo Juan. 14
Estarás feliz y danzarás de júbilo…de hecho, mucha gente se alegrará por su
nacimiento; 15 porque él va a ser grande a los ojos de Jehová. El no tomará
vino ni ningún licor en lo absoluto, y estará lleno de Aliento Santo de Dios,
aún estando todavía en la matriz de su madre. 16 El volverá hacia Jehová su
Dios a muchos de los hijos de Israel. 17 El irá delante de Él con el poder del
espíritu de Elías. Y el preparará gente para Jehová, volviendo los corazones de
padres de Nuevo hacia sus hijos, y los [corazones] de aquellos que no obedecen
a un sentido bueno y justo.”
18 Pero Zacarías preguntó al mensajero: “¿Cómo puedo estar seguro de esto? Después de todo, soy viejo y mi esposa está bien entrada en años.”
Entonces el
mensajero respondió: “Yo soy Gabriel, aquel que se sienta frente a Dios. Yo fui
enviado para traerte estas buenas noticias. 20 Pero debido a que no creíste
estas palabras, las cuales se realizarán justo a tiempo; (¡mira!) estarás en
silencio y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas.”
21 Mientras
tanto, la gente [afuera] estaba esperando por Zacarías y empezaron a
preguntarse por qué se demoraba tanto en el Lugar Santo. 22 Mas cuando salió no
podía hablar, y ellos se dieron cuenta que acababa de ver algo inusual. El les
hizo señas, pero no podía hablar. 23 Entonces, después del período asignado para
su servicio en el [Templo], regresó a casa.
24 Después
de esto, Elisabet su esposa, quedó en cinta, y ella
se escondió por cinco meses, [porque] decía, 25 “Esta es la voluntad de Jehová,
[no quiero] que la gente se ría de mi.”
26 Fue
durante su sexto mes que el Mensajero Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad
en Galilea llamada Nazaret, 27 a una virgen que
estaba comprometida para casarse con José (de la casa del [Rey] David). El
nombre de esta virgen era María. 28 Cuando él vino a ella, dijo: “Regocíjate
tú, persona favorecida, porque Jehová está contigo.”
29 Estas
palabras realmente la perturbaron, porque se preguntaba qué clase de saludo era
este.
30 Entonces
el mensajero le dijo: “No temas, María, porque has hallado favor con Dios.
31{¡Mira!}Concebirás en tu matriz y darás a luz un hijo, a quién llamarás
Jesús. 32 El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y Jehová Dios le
dará el trono de David su antepasado. 33 El gobernará sobre la casa de Jacob a
través de las edades y su Reino no tendrá fin.”
34 Entonces
María preguntó al mensajero: “¿Cómo puede esto ser posible, dado que yo no he
tenido sexo con un hombre? “
35 Y el
mensajero respondió: “El Aliento Santo de Dios vendrá sobre ti y el poder del
Altísimo será una sombra sobre ti, y así, lo que nacerá será llamado Santo…Hijo
de Dios. 36 {¡Miren!} Tu parienta Elisabet también
está encinta de un hijo a su avanzada edad. Y este es el sexto mes de esta
llamada “mujer estéril”, 37 porque nada es imposible a no ser que Dios así lo
diga.”
38 Entonces
María dijo: “{¡Mira!} ¡Yo soy la esclava de Jehová! ¡Que lo que has dicho me
ocurra!” Ante esto, el mensajero la dejó.
39 Así,
María se levantó rápidamente y viajó a una ciudad de Judá
en la parte montañosa del país, y entró en la casa de Zacarías, y saludó a Elisabet.
41 Pues
bien, justo cuando Elisabet escuchó el saludo de
María, el bebé en su matriz saltó. Entonces, Elisabet
fue llenada [con el] Aliento Santo [de Dios], 42 y proclamó en voz alta: “¡Tu
eres una mujer bendita y bendito es el fruto de tu matriz! 43 Así, ¿cómo es que
la madre de mi Señor viene a mí? 44 Miren, cuando escuché el sonido de tu
saludo, el bebé en mi matriz saltó de gozo. 45 La mujer que cree es bendita,
porque todas las cosas dichas por Jehová se realizarán.”
46 Entonces
dijo María: “Yo glorifico a Jehová con mi vida, 47 y sobre Dios mi Salvador, mi
cuerpo llora de gozo, 48 porque El miró hacia abajo a Su humilde esclava.
{¡Mira!} Porque de hoy en adelante, seré llamada bendita, por todas las
generaciones por venir, 49 porque el Poderoso ha hecho grandes cosas por mí, y
Su Nombre es Santísimo. 50 Por generaciones El ha mostrado misericordia a los
que le temen, 51 pero con su brazo poderoso esparcirá a los que en su corazón
se creen superiores. 52 El ha removido emperadores de sus tronos, y ha puesto
en su lugar a los humildes. 53 El ha llenado a los hambrientos de cosas buenas,
y ha despedido a los ricos sin nada. 54 El vino en auxilio de Su siervo Israel,
para recordarle que necesita misericordia, 55 mientras [se lo] explicaba nuestros
padres, a Abraham y a su semilla, durante esta [misma] era.”
56 De modo
que María se quedó con Elisabet por aproximadamente
tres meses y entonces regresó a casa.
57 Pronto
llegó el tiempo en que Elisabet habría de dar a luz,
y tuvo un hijo. 58 Así, cuando sus vecinos y parientes escucharon cómo Jehová
le había mostrado gran misericordia, ellos también se alegraron.
59 Pues
bien, cuando fueron a circuncidar al niño (en el octavo día), lo iban a llamar
igual que su padre, Zacarías. 60 Pero su madre dijo: “¡Absolutamente no! El
será llamado Juan.”
61 Sin
embargo, [los vecinos] dijeron: “Este no es el nombre de ninguno de nuestros
parientes.” Y se dirigieron al papá, preguntando cómo él quería llamarlo.
63 Él
entonces pidió una tabla y escribió: “Su nombre es Juan.” Y esto los admiró
mucho. 64 Entonces, de un momento a otro, Él le abrió la boca, se desató su
lengua, y empezó a hablar, glorificando a Dios.
65 Esto
atemorizó a todos en el vecindario. Y de estas cosas se habló por todas las
Colinas de Judea. 66 Quienquiera que escuchaba de esto, decía en su corazón,
preguntándose: “¿Qué es lo que este niño llegará a ser cuando crezca? Porque la
mano de Jehová está con él.
67Entonces
Zacarías, el padre [del niño], fue llenado con el Aliento Santo [de Dios] y profetizó:
68 “Alabado sea Jehová el Dios de Israel, porque él vio hacia abajo y liberó a
su pueblo. 69 Él levantó un cuerno de salvación para nosotros, en la casa de
David su siervo, 70 tal y como lo dijo a través de la boca de sus Santos, en la
era de los Profetas, 71 para salvarnos de todos nuestros enemigos, y de la mano
de todos aquellos que nos odian. 72 Ha sido bueno con nuestros padres, y ha
recordado el Santo Pacto [que implementó], 73 mediante el juramento que le hizo
a Abraham, nuestro padre, [esto es], que sin temor, iba a salvarnos de las
manos de nuestros enemigos, y a conducirnos a servirle de una forma santa, 75
al plantarnos frente a Él en lealtad y justicia, por todo [el resto] de
nuestros días.
76 Pero en
cuanto a ti, niñito, tú serás llamado profeta del Altísimo. Tu irás frente a
Jehová, para preparar Sus caminos, 77 para dejar que su pueblo conozca cómo
[pueden] ser salvados, mediante el perdón de sus pecados, 78 a través de la
misericordia de Dios, quién nos cuidará desde lo alto, como si se tratara de la
alborada de un Nuevo Día, 79 el cual brillará sobre aquellos que se encuentran
en la oscuridad, y aquellos que están sentados en la sombra de la muerte, y
para enderezar nuestros pies en los caminos de la paz.”
80 Pues
bien, el niñito creció y continuó haciéndose fuerte con el Aliento [de Dios], y
vivió en el desierto hasta el día en que se mostró a Israel.
1 En
aquellos días, Tiberio César decretó que todos en la tierra fuesen registrados,
2 y esta primera registración, se llevó a cabo cuando
Quirino era gobernador de Siria. 3 De modo que, cada persona tuvo que retornar
a su lugar de origen para ser registrada. 4 Como resultado, José tuvo que
viajar de Nazaret de Galilea a la ciudad de David,
Belén de Judea (porque era de la familia de David) 5 para ser registrado con
María, con quién se había casado según su promesa y quién [para entonces ya]
estaba encinta 6 Y sucedió que mientras ellos estaban allí, que llegó el tiempo
para que ella diera a luz. 7 Por tanto, ella dio a luz su primer hijo y lo
envolvió apretadamente en un manto; entonces lo acostó en un comedero [para
ganado], (porque no habían cuartos disponibles para ellos en la posada).
8 En
aquellos días, habían algunos pastores cuidando sus ovejas, por la noche, en los
campos aledaños. 9 Entonces, el mensajero de Jehová apareció, parado encima de
ellos brillando en [su] gloria, alrededor de ellos, (lo cual los asustó). 10
Pero el mensajero les dijo: “No se aterroricen. ¡Miren! Les traigo buenas
nuevas alegres para todos. 11 Porque, un Salvador- el Señor Elegido- les ha
nacido en la ciudad de David. 12 Y esta es la señal para que ustedes busquen:
“Encontrarán un infante envuelto apretadamente en un manto y acostado en un
comedero [para ganado].
13
Entonces, de repente, un gran ejército celestial apareció junto al mensajero,
alabando a Dios y diciendo: 14 “Gloria a Dios en las alturas, y paz a los
hombres en la tierra, [aquellos] que han probado ser buenos.”
15 Así, después de que los mensajeros hubieron
regresado al cielo, los pastores dijeron entre sí: “Vayamos a Belén y veamos
estas cosas que Jehová nos ha revelado.” 16 Y con esto, fueron rápidamente y
encontraron a María y a José, y al infante acostado en el comedero [para
ganado]. 17 Entonces, cuando vieron esto, explicaron las cosas que se les había
dicho acerca del niñito.
18 Pues
bien, todos aquellos que oyeron de esto se asombraban por lo que los pastores
les contaron, 19 y María empezó a guardar todas estas palabras, sacando
conclusiones en su corazón. 20 A continuación, los pastores se fueron,
glorificando y alabando a Dios, por todas las cosas que habían visto y oído, [y
relatando las cosas] justamente como se les había dicho a ellos.
21 Ahora
bien, después de ocho días, llegó el tiempo para circuncidarlo. Fue entonces
cuando se le dio el nombre Jesús, el nombre que el mensajero {de Dios] dijo que
debían ponerle, aún antes que hubiese sido concebido en el vientre [de María].
22 Al final
de los cuarenta días de purificación requeridos por la ley de Moisés, ellos lo
llevaron a Jerusalén para presentarlo a Jehová, 23 exactamente como fue escrito
en la Ley de Jehová: “Cada varón que abre matriz, debe ser llamado santo para
Jehová.” 24 Entonces ellos ofrecieron el sacrificio que estaba especificado en
la ley de Jehová: “un par de tórtolas o dos pichones.”
25
{¡Miren!} Había un hombre en Jerusalén llamado Simeón, una persona justa y
devota, que había estado esperando el Consolador de Israel; y el Aliento Santo
[de Dios] estaba con él. 26 Le había sido mostrado divinamente mediante el
Aliento Santo que no moriría sin antes haber visto al Ungido de Jehová. 27 Y
fue debido a que el Aliento [de Dios] lo dirigía, que entró en el templo.
Mientras
los padres traían al niño Jesús para hacer lo que la Ley requería por
costumbre, 28 [Simeón] lo tomó en sus brazos y alabo a Dios al decir: 29
“Ahora, Oh Soberano Señor, ya puedes liberar a tu
esclavo en paz, tal como lo dijiste, 30 ya que mis ojos han visto al que salva,
31 aquel que Tu proveíste para que toda la gente vea; 32 una luz que revelar a
las naciones, y una gloria para Israel, Tu gente.’
33 Pues
bien, el padre y la madre de [Jesús] se admiraban de las cosas que de él se
decían.
34 Simeón
también los alabó, pero le dijo a su madre María: “¡Mira! Este va hacia una
caída. Y se levantará por los muchos en Israel, una señal para ser calumniado.
35 Tu vida será apuñaleada por una espada larga, para revelar las cosas que
muchos piensan en sus corazones.”
36 Había
también una profetisa, Ana, una hija de la tribu de Aser.
Esta mujer estaba ya muy entrada en años y solamente había estado casada por
siete años desde su virginidad. 37 Era ya una viuda de ochenta y cuatro años
quien siempre estaba en el Templo, adorando día y noche, ayunando y orando. 38
Y a la misma hora, ella se levantó y dio gracias a Dios, y habló acerca del
[niño] a todos los que estaban esperando la liberación por rescate en
Jerusalén. 39 Entonces, después de haber hecho todo cuanto requería [la ley de
Jehová], se dirigieron de regreso a su hogar en Nazaret
de Galilea. 40 Así, el pequeño creció y se hizo fuerte, y estaba lleno de
sabiduría, y Dios le mostraba favor de continuo.
41 Cada año
sus padres iban a Jerusalén al festival de la Pascua. 42 Y cuando tenía doce
años de edad, ellos otra vez fueron al festival, según se acostumbraba. 43
Entonces, después que los días de fiesta hubieron terminado, y ellos estaban
regresando a casa, el niño Jesús se quedó rezagado en Jerusalén, pero sus
padres no se dieron cuenta. 44 Así, asumieron que estaba en algún lado en la
compañía de la gente que viajaba junta. Estaban ya a un día de camino, cuando
finalmente empezaron a buscarlo entre sus parientes y amigos, 45 pero cuando no
pudieron encontrarlo, retornaron a Jerusalén para buscarlo.
46 Pues
bien, después de tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de
los maestros, escuchando y haciéndoles preguntas. 47 Su entendimiento y
respuestas asombraban a cualquiera que lo escuchaba.
48 Ahora,
cuando [José y María] lo vieron, se indignaron. Y su madre le preguntó: “Hijo,
¿por qué nos trataste de esta manera? Aquí tu padre y yo hemos estado muertos
de preocupación buscándote.”
49 Pero él
les respondió: “¿Por qué tienen que buscarme? ¿No saben ustedes que tenía que
estar en la casa de mi padre? 50 Sin embargo, ellos realmente no entendían lo
que les decía.
51 Entonces
regreso a casa en Nazaret, junto con ellos, y él
siempre les obedecía; y mientras tanto su madre guardaba con cuidado todos
estos dichos en su corazón. 52 Así, Jesús continuó progresando en sabiduría,
desarrollo físico, y favor, tanto de parte de Dios como de los hombres.
1 En el
quinceavo año del reinado de Tiberio César, cuando Poncio
Pilatos era gobernador de Judea y Herodes era el gobernante del distrito de
Galilea (pero Felipe su hermano era gobernante de distrito de la zona de Idumea
y Traconites), y Lisanias
era el gobernante del distrito de Abilene; 2 en los
días de los sumo sacerdotes Anas y Caifás, las
palabras de Dios vinieron a Juan, el hijo de Zacarías, [mientras este se
encontraba] en el desierto.
3 Así, él
viajo por toda la comarca alrededor del Jordán predicando un bautismo de
arrepentimiento para perdón de pecados, 4 justamente como estaba escrito acerca
de él en el libro del profeta Isaías: “Preparen el camino para Jehová. Hagan
sus caminos rectos. 5 Rellenen cada bache, y nivelen cada montaña y colina.
Enderecen las curvas, suavicen las partes ásperas, 6 para que toda carne
entonces vea, lo que Dios ha provisto para salvarlos.”
7 Mientras
veía que las muchedumbres venían para ser bautizadas por él, dijo: “hijos de
víboras, ¿quién los ha metido miedo para que escapen de la ira que viene? 8
Produzcan la clase de fruto que muestre que están listos para el
arrepentimiento. Y no digan para ustedes mismos: “Abraham es nuestro padre,
porque, yo les digo, que Dios tiene el poder, para levantar hijos de Abraham de
estas piedras. 9 Porque, el hacha se encuentra ahora tendida sobre las raíces
de los árboles, y cada árbol que no produce buenos frutos, será cortado y
arrojado en el fuego.”
10Así, las
muchedumbres le preguntaron: “¿qué debemos hacer?
11 Y él
respondió: “Un hombre que tiene dos pares de interiores, debe compartir con
aquel que no tiene ninguno; y aquellos que tienen algo de comer, deben hacer lo
mismo. “
12 Porque,
hasta los recaudadores de impuestos vienen para ser bautizados. Y ellos le
preguntaban: “Maestro, ¿que debemos hacer?
13 El
respondió: “Solo recauden un impuesto justo.”
14 Y cuando
los que estaban en el servicio militar le preguntaban: “¿qué debemos hacer?”
El dijo:
“No acosen ni acusen falsamente a nadie. Solamente estén satisfechos con sus
provisiones.”
15 Y porque
la gente estaba buscando [al Mesías], todo mundo se preguntaba en sus
corazones, acerca de Juan: “¿podría ser este ‘el Ungido’?
16 Pero
Juan les respondió a todos diciendo: “Mi parte es bautizarlos con agua. Sin
embargo, uno que es mayor que yo viene, y no soy digno de desatar sus
sandalias. El los bautizará con “el Aliento Santo” y con fuego. 17 Su pala está
en su mano [y está listo], para limpiar completamente su era, y para traer el
trigo a sus silos. Pero él quemará toda la paja, con un fuego que no se puede
apagar.”
18 Si, él
dijo muchas cosas esperanzadoras mientras predicaba las buenas nuevas a la
gente.
19 Herodes (el
gobernante del distrito) había sido reprendido [por Juan], debido a Herodías (la esposa de su hermano), y por todas las otras
cosas malas que había hecho. 20 Entonces, Herodes hizo más grande su maldad al
encerrar a Juan en prisión.
21
Entonces, fue después de toda la otra gente, que Jesús también fue bautizado. Y
mientras oraba, los cielos se abrieron 22 y el Aliento Santo de Dios bajó a él
en la forma de una paloma. Entonces una voz vino del cielo [y dijo]: ‘Tu eres
mi Hijo amado, yo te apruebo.”
23 Jesús
tenía aproximadamente treinta años cuando vino en poder, siendo el hijo de
José(según se opinaba) , de Elí, 24 de Matat, de Leví, de Melquí, de Janaí, de José, 25 de
Matatías, de Amós, de Nahúm, de Esli,
de Nagai, 26 de Maat, de
Matatías, de Simeí, de Josec,
de Joda,27 de Joanán, de Resa,
de Zorobabel, de Sealtiel,
de Nerí, 28 de Melquí, de Adí, de Cosán, de Elmadán, de Er, 29 de Jesús, de
Eliezer, de Joram, de Matat,
de Leví, 30 de Simeón, de Judas, de José, de Joanán, de Eliaquim, 31 de melea, de Mena, de Matatá, de Natán, de David, de
Jesé, de Obed, de Obed, de Boaz, de Salmón, de Nasón, 33 de Aminadab, de Arni, de Hezrón, de Pérez, de Judá, de Jacob, de Isaac, de Abraham, de Taré, de Nacor, 35 de Serug, de Reu, de Peleg, de Eber, de Selá, 36 de Cainan, de Arpaksad, de Sem, de Noé, de Lamec, 37 de
Matusalén, de Enoc, de Jared,
de Mahalalel, de Cainán, 38
de Enós, de Set, de Adán,
de Dios.
1 Pues
bien, Jesús fue llenado con el aliento Santo de Dios, por tanto dejó el Jordán,
y el Aliento [de Dios] lo condujo al desierto, 2 donde fue tentado por el
Calumniador por cuarenta días. Y no comió nada durante todo ese período, así es
que al final estaba muy hambriento. 3 Entonces el Calumniador le dijo: “Si tu
eres el Hijo de Dios, di a estas piedras que se conviertan en panes.”
4 Pero
Jesús respondió: “Está escrito: ‘Pan no es la única cosa que necesita el hombre
para sobrevivir’”
5 De manera
que el Calumniador lo llevo alto y le mostró todos los reinos de la tierra en
un instante de tiempo, 6 y dijo: “Te daré poder sobre todas estas cosas y la
gloria de ellas, porque estas me han sido dadas y yo puedo darlas a quien yo
desee. 7 Todas serán tuyas si tu solamente te inclinas ante mí.”
8 Pero
Jesús le respondió: “Está escrito, debes adorar a Jehová tu Dios. El es el
único a quien debes adorar.”
9 Entonces
[el Calumniador] lo condujo a Jerusalén y lo puso sobre una torre alta de
batalla, en el templo. Y dijo, “si tu eres un hijo de Dios, salta abajo desde
aquí, 10 porque está escrito: “El ordenará a sus mensajeros que te protejan, 11
y ellos te alzarán en sus manos, para que tu pie no tropiece en una piedra.”
12 Pero
Jesús respondió: “Está dicho: ‘no debes poner a prueba a Jehová tu Dios.’” 13
Así, después que el Calumniador hubo terminado de tentarlo, él se retiró hasta
un tiempo designado.
14 Entonces
el poder del Aliento [de Dios] hizo que Jesús regresara a Galilea, y su fama se
esparció por toda aquella zona. 15 El también empezó a enseñar en las
sinagogas, donde todos lo honraban.
16 Cuando
llegó a Nazaret (donde había sido criado), tal como
era su costumbre en Sábado, el fue a la sinagoga, se puso de pie y leyó. 17
Allí se le dio el rollo del profeta Isaías. Por tanto, lo abrió y encontró el
lugar en que decía: “El Aliento de Jehová está sobre mí, porque El me escogió
para declarar buenas nuevas a los pobres. El me envió para predicar libertad a
los prisioneros, el recobro de la vista a los ciegos, para remover todas las
presiones de la gente, 19 y a predicar acerca del año que Jehová ha escogido.”
20 Entonces,
el enrollo el rollo, se lo devolvió al asistente, y se sentó-mientras todo
mundo en la sinagoga lo miraba. 21 y dijo: “Hoy, esta escritura que acaban de
escuchar, se ha cumplido.”
22
Entonces, todos empezaron a decir cosas buenas acerca de él y a maravillarse de
las palabras llenas de gracia que salían de su boca. Y preguntaban: “¿No es
este el hijo de José?”
23 Así, el
dijo: “Ustedes, indudablemente quisieran aplicar estas palabras a mí: ’Doctor,
cúrate a ti mismo'. Haz todas las cosas que hemos escuchado que hiciste en Capernaúm cuando estuviste allí, aquí mismo, en tu
pueblo.’” 25 entonces dijo “Yo les digo la verdad, ningún profeta es aceptado
en su propio pueblo.25 ahora, es un hecho que habían muchas viudas en Israel,
allá en los días de Elías, cuando los cielos fueron cerrados por tres años y
medio, causando una terrible hambruna en el país. 26 Pero Elías no fue enviado
a ninguna de ellas, solamente a una viuda en el país de Sidón.
27 Y habían también muchos leprosos en Israel en el tiempo del profeta Eliseo,
pero el único que fue limpiado fue Naamán, un Sirio.”
28 Ahora
bien, todos los que lo escucharon decir esto en la sinagoga se pusieron
furiosos, 29 de modo que se levantaron y lo empujaron hacia fuera de la ciudad
hasta el filo de una montaña, donde se asentaba la ciudad, para arrojarlo
cabeza abajo. 30 Pero él simplemente camino por en medio de ellos y continuó su
camino.”
31 Después
de eso, fue a Capernaúm, una ciudad en Galilea. Allí
también enseñó en el Sábado, 32 y la [gente] se asombraba
por su forma de enseñar, porque hablaba con autoridad.
33 Ahora,
había un hombre en la sinagoga [quien estaba poseído por] un demonio sucio. Y
[el hombre] gritó, 34 “¡Ah! ¿Qué negocio tenemos contigo, Jesús, Nazareno? ¿Has
venido a destruirnos? Yo sé exactamente quién eres: “tu eres el Santo de Dios.”
35 Pero
Jesús lo reprendió diciendo: “Cállate y sal de él,” Así, el demonio lo arrojó
en medio de ellos, y entonces salió sin hacerle daño.
36 Ante
eso, todos estaban asombrados y empezaron a hablar entre ellos y a preguntar:
“¿Qué clase de habla es esta? Este da órdenes a los espíritus sucios con
autoridad y poder, ¡y estos salen!” 37 Así, las noticias acerca de él se
propagaron por todos lados, por toda aquella región...
38 Después
de dejar aquella sinagoga, fue a casa de Simón. Allí, la suegra de Simón se
encontraba enferma y le pidieron que la ayudase. 39 Por tanto. Se acercó a
ella, reprendió a la fiebre, y esta la dejó. Entonces ella se levantó
inmediatamente, y empezó a servirle.
40 Pues
bien, al atardecer, todos aquellos que tenían gente enferma con varias
enfermedades, los trajeron a él. Así, él puso sus manos en cada uno [de ellos]
y los curó. 41 Los demonios también salían de muchos de ellos, gritando: “Tu
eres el Hijo de Dios” Pero (porque ellos sabían que él era el Ungido), los
reprendió y no dejó que dijeran nada.
42
Entonces, al siguiente día, salió y caminó hacia un lugar solitario. Pero las
muchedumbres empezaron a buscarlo y finalmente llegaron a donde se hallaba y
trataron de impedirle que se marchara. 43 Pero les dijo: “Tengo que predicar
las buenas nuevas del Reino de Dios a otras ciudades, porque, para esto fui
enviado.”
44 Así,
predicó en las sinagogas de Judea.
1 Hubo una
ocasión cuando la gente se amontonaban junto a [Jesús] mientras ellos
escuchaban la Palabra de Dios, mientras estaba parado junto al lago de Genesaret. 2 De modo que notó que dos botes estaban
anclados junto al lago, donde habían llegado los pescadores, quienes estaban
lavando sus redes. 3 Pues bien, [Jesús] entró en uno de los botes (el cual
pertenecía a Simón) y le pidió a este que se alejara un poco de la orilla.
Entonces, se sentó y empezó a enseñar a las muchedumbres desde el bote. 4 Y
cuando hubo terminado de hablar, le dijo a Simón, “Sal a lo hondo y tira las
redes para que captures.”
5 Pero
Simón respondió: “Instructor, hemos trabajado toda la noche y no capturamos
nada. Sin embargo, ya que tú lo pides, voy a bajar las redes.”
6 Pues, lo
hicieron, atraparon una gran cantidad de peces. De hecho, las redes empezaron a
romperse. 7 [Por esta razón] llamaron a sus socios en otro bote para que
viniesen a ayudarles. Y cuando llegaron, llenaron ambos botes hasta el punto
que estaban a punto de hundirse.
8 Al ver
esto, Simón Pedro cayó a las rodillas ante Jesús y dijo: “Vete de mí, porque
soy un hombre pecador, Señor.” 9 [Él dijo esto] porque, cuando atraparon tantos
pescados, Simón y aquellos que estaban con él, quedaron asombrados y
abrumados...10 al igual que sus socios Santiago y Juan (los hijos de Zebedeo).
Pero Jesús
le dijo a Simón: “Deja de tener miedo. Porque de ahora en adelante estarás
atrapando hombres vivos.” 11 De manera que trajeron sus botes de regreso a
tierra y lo dejaron todo atrás para seguirlo.
12 En otra
ocasión, mientras él estaba en una de las ciudades, (¡miren!) había un hombre
lleno de lepra. Cuando este vio a Jesús, cayó sobre su cara y le rogó: “Señor,
si tu solo lo quieres, puedes limpiarme.”
13
Entonces, [Jesús] extendió su mano, lo tocó, y dijo: “Yo quiero. Se limpio.” E
inmediatamente la lepra lo dejó. 14 Entonces le ordenó que no contase a nadie,
diciendo: “Anda y muéstrate a los sacerdotes y entrégales una ofrenda por tu
limpieza, tal como lo mandó Moisés, como un testimonio para ellos.”
15 No
obstante, la palabra acerca de él continuaba esparciéndose, y grandes
muchedumbres se reunían para escuchar y ser sanadas de sus enfermedades. 16
Así, él se retiró a los desiertos para orar.
17 Mientras
enseñaba (algunos días después), algunos fariseos y maestros de la ley estaban
[sentados entre la muchedumbre]. Ahora bien, la gente había venido desde cada
aldea de Galilea y de Judea, así como de Jerusalén. Y [Jesús] estaba curando
con el poder de Jehová. 18 Entonces {¡Miren!} algunos hombres le trajeron un
hombre paralizado, tendido en una camilla. Y buscaban la forma de llevárselo.
19 Pero, al no poder encontrar manera de abrirse paso entre la muchedumbre,
subieron al techo, y bajaron la camilla por entre las tejas, [y lo pusieron]
frente a Jesús. 20 Cuando él vio su fe, dijo: “Hombre, tus pecados te son
perdonados.”
21 Ante
esto, los escribas y fariseos empezaron a preguntarse entre ellos: “¿Quién es
este que tanto blasfema?” ¿Quién sino Dios puede perdonar pecados?
22 Pero
Jesús reconoció lo que pensaban y preguntó: “¿A qué conclusiones están llegando
ustedes en sus corazones? 23 ¿Qué es más fácil decir, tus pecados te son
perdonados o levántate y anda?
24 Pero,
solo para que sepan que se ha dado al Hijo del Hombre el poder de perdonar
pecados en la tierra..., él entonces dijo al paralítico: “Yo te digo,
Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.”
Entonces el
hombre, inmediatamente se levantó, frente a todos ellos, tomó la [camilla]
donde había estado tendido, y regresó a su casa glorificando a Dios. 26 Pues
bien, todos estaban encantados y glorificaban a Dios. Pero también tenían
miedo, y decían: “¡Hemos visto cosas extrañas hoy!”
27 Después
de esto, [Jesús] salió y vio a un recaudador de impuestos llamado Leví, sentado en la oficina de impuestos, y le dijo: “Ven,
sé mi seguidor.” 28 Pues bien, [Leví] se levantó,
dejó todo atrás, y empezó a seguirlo.
29 Entonces
Leví dio una gran fiesta de recibimiento a [Jesús],
en su casa, y había una gran multitud de recaudadores de impuestos y otros que
se reclinaban con ellos para la comida. 30 Ante esto, los fariseos y sus
escribas empezaron a quejarse a los discípulos, diciendo: “¿Por qué comen y
beben con recaudadores de impuestos y pecadores?”
31 Jesús
respondió: “Aquellos que están sanos no necesitan médico, solamente los
enfermos lo necesitan. 32 Yo vine a llamar a los pecadores a arrepentimiento,
no a la gente justa.”
33Más
tarde, ellos dijeron: “Los discípulos de Juan y aquellos que pertenecen a los
fariseos ayunan frecuentemente para pedir cosas [a Dios]. Pero tus [discípulos]
solo andan comiendo y bebiendo.”
34 Y Jesús
respondió: “No se puede esperar que los amigos del novio ayunen mientras este
está con ellos, [no es verdad}? 35 Pero de seguro vendrán días, cuando el novio
sea apartado de ellos. En esos días ayunarán.”
36 Entonces
les dio una ilustración “Nadie corta un parche de una prenda nueva y lo cose a
una prenda vieja, porque si lo hace, el parche nuevo se romperá...y, de todas
maneras, el parche de la prenda vieja no va a igualarse con la vieja. 37
Tampoco nadie pone vino nuevo en pieles viejas. Si lo hacen, el vino nuevo
romperá las pieles. 39 Cualquiera que ha probado el vino viejo no quiere el
nuevo, de todas maneras, porque dicen, ‘el viejo es bueno.’
1 Ahora
bien, sucede que mientras Jesús atravesaba un campo de granos un Sábado, sus
discípulos recogían grano en sus manos, sus discípulos lo sobaban y se lo
comían. 2 Pues bien, algunos de los fariseos preguntaron: ‘¿Por qué están
haciendo algo ilegal en Sábado?”
3 Pero
Jesús dijo: “¿No han leído que David hizo la misma cosa cuando él y sus hombres
llegaron a estar hambrientos… 4 como él entró al templo de Dios y comió el pan
de la presentación, y lo compartió con algunos de sus hombres…algo que no es
legal para nadie, salvo para los sacerdotes? 5 Entonces añadió: “¡El Hijo del
hombre es el Señor del Sábado!
6 En el
siguiente Sábado, nuevamente entró en la sinagoga y
empezó a enseñar. Pues bien, un hombre que allí se encontraba [tenía] mano
derecha tullida, 7 y los escribas y fariseos lo observaban de cerca para ver si
lo curaría en Sábado, con el propósito de encontrar algo de que acusarlo.
8 No obsatante, [Jesús] sabía lo que estaban pensando, por tanto
dijo al hombre con la mano tullida: “Levántate y párate en el centro.” Así es
que el [hombre] se paró. 9 Entonces, Jesús dijo: “¿Déjame preguntarte algo; es
legal hacer lo bueno o lo malo, salvar o destruir una vida durante el Sábado?”
10
Finalmente, después de mirar a todos en derredor, dijo al hombre: “Extiende tu
mano (lo cual hizo), y su mano fue curada. 11 Pues bien, [los escribas y
fariseos] se pusieron furiosos y empezaron a hablar entre ellos acerca de qué
cosa podían hacerle a Jesús.
12 Fue por
ese mismo tiempo que subió a una montaña a orar, de modo que pasó toda la noche
en oración a Dios. 13 Entonces, al siguiente día, llamó a sus discípulos y
escogió de entre ellos a doce, a los cuales empezó a llamar apóstoles. Esos
fueron 14 Simón (a quién también llamó Pedro), Andrés su hermano, Santiago,
Juan, Felipe, Bartolomé (Natanael), 15 Mateo, Tomás,
Santiago [el hijo] de Alfeo, Simón (quien es llamado
el celoso), 16 Judas [el hijo] de Santiago ([Tadeo]), y Judas Iscariote (quien se volvió traidor).
17 Después
haber bajado de la [montaña], encontró un lugar plano donde un grupo grande de
sus discípulos y una muchedumbre muy enorme procedente de Judea, Jerusalén y de
las inmediaciones de la playa de Tiro y Sidón,
vinieron a escucharle y a ser curados de sus enfermedades. 18 Allí, gentes que
habían estado siendo molestadas por espíritus sucios fueron curadas; 19 y toda
la muchedumbre trataba de tocarlo (mientras poder emanaba de él), de modo que
los curó a todos.
20 Entonces
miró a sus discípulos y dijo: “[Ustedes] los pobres son benditos, porque el
Reino de Dios es de ustedes. 21 [Ustedes] los que tienen hambre son benditos,
porque serán saciados. [Ustedes] los que están llorando son benditos, porque
pronto reirán.
22 Ustedes
son benditos cuando sea que los hombres los odien, y no quieran más estar con
ustedes; o cuando ellos dicen cosas malas acerca de ustedes, y los llaman inicuos,
por causa del Hijos del Hombre. 23 Cuando llegue Aquel día, alégrense y salten
de gozo, porque {¡Miren!} ustedes tienen una gran recompensa en los cielos.
Porque, estas son las mismas cosas que sus padres solían hacerles a los
profetas.”
24 “Pero,
infortunios para ustedes los que son ricos, porque ya tienen todo lo que
quieren. 25 Infortunio para ustedes los que tienen [estómagos] llenos, porque
llegarán a tener hambre. Infortunio para ustedes los que se están riendo,
porque llorarán y se lamentarán. 26 E infortunios para ustedes cuando todos
dicen cosas bonitas acerca de ustedes, porque esto es lo que sus padres
hicieron a los profetas falsos.”
27 ‘Yo les
digo a todos ustedes los que están escuchando, amen a todos sus enemigos, y
hagan el bien a aquellos que los odian. 28 Oren por todos los que los maldicen,
y oren por aquellos que los insultan. 29 Si alguien los golpea en una mejilla,
ofrézcanle la otra también. Y si alguien les quita la ropa, ofrézcanle también
su ropa interior.”
30 “Den a
todo el que pide, y no pidan de vuelta al que recibió.
31 “Si aman
solamente a quienes los aman a ustedes, ¿qué clase de favor están haciendo? Los
pecadores también aman a quienes los aman. 33 Y si solamente hacen cosas buenas
por quienes también les hacen cosas buenas a ustedes, ¿qué clase de favor es
este? Porque hasta los pecadores hacen la misma cosa. 34 Y si prestan sin
interés a aquellos que esperan que les paguen, ¿qué clase de favor es este?
Hasta los pecadores prestan sin interés cuando esperan que se les pague.
Por tanto,
amen a sus enemigos, y hagan cosas buenas; den prestado sin esperar que se les
devuelva, y recibirán un galardón enorme…serán hijos del Mas Alto. Porque, Él
es bueno hasta con los malagradecidos y los inicuos, 36 por tanto sean misericordiosos
así como su Padre es misericordioso.
37 “No
juzguen [a otros], y ustedes no serán juzgados. No condenen [a otros], y
ustedes no serán condenados. Liberen [a otros] y ustedes serán liberados. 38
Den, y la gente les dará. Ellos les darán una porción generosa, apretada y
rebosante. La cantidad que ustedes miden [para otros], es la que ellos medirán
para ustedes.”
39 Entonces
les dio algunas ilustraciones: “¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿Ambos
caerán en un pozo, verdad?
40 “Un
discípulo no está por encima de su maestro, pero todo aquel que aprende bien
será como su maestro.”
41 “¿Por
qué buscan una paja en el ojo de su hermano, cuando no son capaces de ver la
viga en el suyo propio? 42 ¿Cómo pueden decirle a su hermano: ’Déjame sacarte
esa [basurita] de tu ojo, cuando ustedes no pueden ver la viga en el suyo
propio? ¡Hipócrita! Primero remueve la viga de tu propio ojo, y entonces verás
claramente, cómo remover la basurita del ojo de tu hermano.
43 “Un
árbol bueno no produce fruto podrido, y un árbol podrido no produce fruto
bueno. 44 Todos los árboles son conocidos por su fruto. La gente no recoge
higos de cardos, y no corta uvas de arbustos espinosos. 45 Un hombre bueno trae
cosas buenas de las cosas buenas que ha atesorado en su corazón, pero un hombre
malo, trae cosas malas de su maldad. Esto es porque su boca habla de las cosas
que llenan su corazón.
46 “Así
pues, ¿porque me llaman diciendo: “Señor, Señor, cuando no hacen lo que les
digo? 47 Así de esa manera es aquel que viene a mí: escucha lo que digo y lo
hace. 48 Es como un hombre que estaba construyendo una casa, y cavó hondo para
poner su fundamento sobre la roca. Así, cuando una inundación vino, y el río
dio contra la casa, esta resultó inamovible, porque estaba bien construida. 49
Pero aquel que oye pero no hace [lo que yo digo], es como un hombre que
construye su casa en el terreno sin fundamento. El río dio contra esta e
inmediatamente [la] derribó, causando un enorme daño.
1 Cuando
hubo terminado de decir estas cosas hasta donde lo podían escuchar, entró en Capernaúm. 2 Y [en esa ciudad] se encontraba un centurión
quien tenía un sirviente muy apreciado que estaba enfermo y cerca de morir.3
Así, cuando escuchó acerca de Jesús, envió algunos ancianos de Judea a pedirle
que viniese y salvase la vida de su esclavo. 4 Entonces ellos rápidamente fuero
a Jesús y le rogaron diciendo: “[El centurión] merece que tú hagas esto por él,
5 porque el ama a nuestra nación y construyó una sinagoga para nosotros.”
6 De modo
que Jesús se fue con ellos, pero no estaba ya muy lejos de la casa cuando el
centurión envió sus amigos a decirle: “Señor, no te molestes [en venir], porque
no soy digno de tenerte bajo mi techo. 7 Es por no considerarme a mi mismo
merecedor que no fui a ti yo mismo. Solamente di la palabra y haz que mi siervo
sea sanado. 8 Mira, yo soy un hombre con poder, [porque tengo] soldados bajo mi
mando. Si yo digo a este: “ponte en camino”, se pone en camino; y a otro:
“Ven”, viene; y a mi esclavo: “Haz esto.”, él lo hace.”
Pues bien,
al oír esto Jesús se asombró. Por tanto se volvió hacia la muchedumbre que lo
seguía y dijo: “Yo les digo, no he encontrado fe tan grande en Israel.”
10
Entonces, al retornar a la casa, [los ancianos] que habían sido enviados
encontraron al esclavo en buena salud.
11 poco
después de eso, él viajó con sus discípulos y una gran muchedumbre a una ciudad
llamada Naín. 12 Y mientras se acercaba al portón de
la ciudad, {¡Miren!} estaban sacando a un muerto. Era el único hijo que había
tenido su madre, y ella era una viuda. Una gran muchedumbre de la ciudad
también estaba con ella. 13 así, cuando el Señor la vio, se conmovió y sintió
piedad y dijo: “Deja de llorar.” 14 Entonces subió y toco el cofre, y los
cargadores pararon. Y dijo: “Joven, yo te digo, ¡levántate!”
15 Pues
ante esto, el hombre muerto se sentó recto y empezó a hablar. Entonces, [Jesús]
se lo entregó a su madre. 16 No obstante, todos estaban atemorizados y
empezaron a glorificar a Dios diciendo: “Un gran profeta se ha sido levantado
entre nosotros.” y “Dios ha empezado a prestar atención a su pueblo.”
Y estas
noticias acerca de él se esparcieron a lo largo de toda Judea y los campos
aledaños.
18 Ahora,
los discípulos de Juan estaban reportándole todo lo que había ocurrido. 19 Así,
Juan llamó a dos de sus discípulos y los envió al Señor para preguntarle:
“¿Eres tu el que había de venir, o debemos esperar otro? 20 Y cuando llegaron a
Jesús, los hombres dijeron: “Juan el Bautista nos envió a preguntarte si eres
el Ungido, o si debemos esperar a alguien más.”
21 Pues,
durante esa hora el curo a muchos que estaban enfermos, plagados y que tenían
espíritus inicuos, y concedió el don de la vista a mucha gente ciega. 22
Entonces respondió; “Vayan por su camino y den un reporte a Juan de lo que
vieron y escucharon. [Díganle que] los ciegos están viendo, los cojos están
caminando, los leprosos están siendo curados, los sordos están escuchando, los
muertos están siendo levantados, y los pobres están siendo instruidos con las
buenas nuevas. 23 Aquel que no tropieza por mi causa es bendecido.” 24 Después
que los mensajeros de Juan su hubieron retirado, preguntó a la muchedumbre
acerca de Juan: “¿Qué fueron a ver al desierto, cañas soplando en el viento? 25
Pues, ¿qué fueron a ver, un hombre vestido en ropa suave? Porque, aquellos que
se visten bien y se miman a sí mismos, son los que viven en palacios. 26 Pues
¿qué fueron a ver alla afuera…un Profeta? Si, y yo
les digo, ¡mucho más que un profeta! 27 Este es aquel acerca de quien se
escribió: {¡Miren!} Estoy enviando adelante mi mensajero, quien preparará el
camino delante de ti.” 28 Yo les digo; de aquellos nacidos de mujer, ninguno es
mayor que Juan, pero una persona que es la menor en el Reino de Dios, será
mayor que él.
29 Pues
bien, cuando la gente común y los recaudadores de impuestos escucharon esto,
hablaron de la justicia de Dios, porque ellos habían sido bautizados en el
bautismo de Juan. 30 Pero los fariseos y aquellos que habían sido entrenados en
la Ley no tomaron en cuenta este consejo de parte de Dios, porque [Juan] no los
había bautizado.
31 [De modo
que Jesús dijo]: “a quién debo comparar a los hombres de esta generación…a
quién se parecen? 32 Ellos son como niñitos que se
sientan en el mercado, y se gritan entre ellos diciendo: “Tocamos la flauta, pero
ustedes no bailaron. Gemimos, pero ustedes no lloraron. Porque, cuando el
Bautista vino, el no festejó o tomó vino, asi es que
ustedes dijeron que tenía demonio. 34 Pero el Hijo del hombre vino comiendo y
bebiendo, y por eso ustedes dicen: {¡Mira! Este es un glotón y tom mucho vino…y se relaciona con recaudadores de impuestos
y pecadores! 35 Sin embargo, la sabiduría es probada
justa por sus resultados.”
36 Uno de
los fariseos [llamado Simón] continuó pidiendo a Jesús que cenase con él. Asi es que fue a la casa del fariseo y se reclinó a la
mesa. 37 Y {¡miren!} una mujer de la ciudad, una conocida pecadora, supo que el
estaba reclinándose para una comida en la casa del fariseo, así es que trajo
una caja de alabastro con ungüento perfumado. 38 entonces, sentándose detrás de
él, a sus pies, lloró y mojó sus pies con sus lágrimas, entonces los secó don
su cabello. Ella también le beso tiernamente los pies y los untó con el
ungüento perfumado.
39 Pues,
cuando el fariseo que lo había invitado vio esto, pensó para sí mismo: “Si este
hombre fuera profeta sabría quién, y qué clase de mujer es la que lo está
tocando. ¡Ella es una pecadora!”
40 Entonces
Jesús dijo: “Simón, tengo algo que decirte.”
Y [Simón]
respondió: “¡Adelante, dímelo Maestro!
41 “dos
hombres debían dinero a un cierto prestamista; uno estaba endeudado con
quinientas monedas de plata y el otro con cincuenta. 42 Cuando no tuvieron nada
para pagarle, este liberalmente los perdonó a los dos. Así, ¿cuál lo amará
más?”
43 Entonces
Simón respondió: Ceo que aquel a quien más le perdonó.” Ante esto Jesús dijo:
“Juzgaste correctamente.”
44 Así,
volviéndose hacia la mujer preguntó a Simón: ¿Ves a esta mujer? Cuando vine a
tu casa, no me diste agua para mis pies, pero esta mujer mojo mis pies con sus
lágrimas y los secó con su pelo. 45 Tú no me saludaste con un beso, pero desde
el momento en que entré, esta mujer ha estado besando tiernamente mis pies. 46
Tú no has untado mi cabeza con aceite, pero esta mujer untó mis pies con
ungüento perfumado. 47 Por eso te digo, aunque ella tiene muchos pecados, le
son perdonados porque mostró mucho amor. Pero quienquiera que no ha sido
perdonado por mucho, tampoco ama mucho.”
48 entonces
dijo a ella: “Tus pecados son perdonados.”
49 Ante
esto, los que estaban reclinados a la mesa con él empezaron a preguntarse:
“¿Quién mismo es este hombre, que hasta perdona pecados?”
50 Pero el
dijo a la mujer: “tu fe te ha salvado. Ve por tu propio camino en paz.”
1 Poco
después de eso, {Jesús} emprendió su viaje de ciudad en ciudad y de aldea en
aldea, junto a los doce; predicando y hablando acerca de las buenas noticias
del Reino de Dios. 2 Ahora, [junto a él viajaban] algunas mujeres a quienes
había curado de espíritus sucios y enfermedades. Estaba María (quien es llamada
Magdalena), de quién habían salido siete demonios; 3 Juana, la esposa de Chuza
(El ayudante principal de Herodes); Susana, y muchas otras, quienes atendían
las necesidades de ellos.
4 Cuando
una gran muchedumbre se congregó (junto con aquellos que viajaban con él de
ciudad en ciudad), les habló utilizando esta ilustración: 5 "Un granjero
salió a plantar semillas. Y mientras plantaba, algunas cayeron junto al camino
donde se encontraba, y entonces continuó caminando. [Luego] las aves del cielo
vinieron y se las comieron. 6 Otras cayeron en las rocas, [y], porque no había
agua, se secaron después de haber germinado. 7 También otras cayeron entre
espinos. Los espinos crecieron y las ahogaron. 8 Mas otras cayeron en buen
terreno, y, después de germinar, produjeron fruto, [más] de a ciento por una.
Y,
mientras les decía esto, gritó: ¡Dejen que el que tiene oídos para oír escuche!
9 Pues
bien, sus discípulos le preguntaron el significado de la ilustración. 10 De
modo que les dijo: “A ustedes se les ha permitido entender el misterio del
Reino de Dios. Pero en cuanto al resto, [todo lo que oyen] son ilustraciones.
Así, cuando miran, miran en vano, y aunque oyen, no entienden.”
11
“Ahora, la ilustración significa esto: “La semilla es la Palabra de Dios. 12
Aquella al lado del camino son los que oyen, pero el Calumniador viene y se
lleva la Palabra de sus corazones, para impedirles creer y ser salvados.”
13
“Aquellas que cayeron en las rocas, son los que oyen y dan la bienvenida a la
Palabra con gozo, pero debido a que no tienen raíces, ellos solamente creen por
una temporada. Y cuando llega el tiempo de pruebas, se apartan.
14
Mientras que aquellas que cayeron entre los espinos, estas son aquellos que han
oído, pero debido a las inquietudes diarias (las riquezas y los placeres del
vivir), son ahogados y no llegan a producir.”
15 “Pero
[aquellas que caen en buen terreno], tienen un corazón bueno y puro; y, después
de escuchar la Palabra, la recuerdan y a continuación comienzan a producir
fruto.
16 “Nadie
que enciende una lámpara, la cubre con una olla o la esconde bajo la cama, más
bien la ponen en alto, en un pedestal, para que los que entran puedan ver la
luz. 17 Así, no hay nada escondido que no vaya a ser descubierto, ni nada
cubierto que no vaya a ser expuesto a la luz. 18 Por esto, presten atención a
cómo escuchan, porque, a quien quiera que tenga, más le será dado. Pero, a
aquellos que no tienen, hasta lo que se imaginan tener, les será quitado.”
19 Ahora,
la mamá y los hermanos [de Jesús] vinieron a verlo, pero no pudieron llegar a
él debido a la muchedumbre. 20 Sin embargo, alguien le dijo a él: “Tu madre y
hermanos están parados afuera. [Ellos] quieren verte.”
21 Pero
él respondió: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la Palabra de
Dios y la obedecen.”
22
Algunos días más tarde, [Jesús] y sus discípulos entraron en un bote y él les
dijo: “Crucemos al otro lado del lago.” Por tanto partieron, 23 y mientras
navegaban, él se durmió. Ahora bien, una violenta tempestad de viento vino
sobre el lago y el bote empezó a [llenarse] de agua, de modo que llegaron a
estar en una situación peligrosa. 24 Entonces [los discípulos] vinieron y lo
despertaron, diciendo: “¡Maestro, maestro! ¡Estamos a punto de ahogarnos!”
Y cuando
se despertó, reprendió al viento y el agua agitada, y estos se calmaron,
volviéndose muy pacíficos. 25 Y él preguntó: “¿Dónde está su fe?”
Pero
ellos estaban tan asustados e impresionados que se preguntaban el uno al otro:
“¿Quién realmente es este? Porque hasta da órdenes al viento y las olas, ¡y
estos le obedecen!”
26
Entonces ellos navegaron hasta el país de los genesarenos,
el cuál se encuentra en la orilla opuesta a Galilea. 27 Pero al salir a tierra,
un hombre endemoniado de la ciudad, vino para encontrarse con él. Este no había
usado ropa por algún tiempo, y no vivía en una casa, sino que vivía entre las
tumbas.
28 Pues
bien, cuando vio a Jesús, gritó y cayó enfrente de él; y luego dijo en voz
alta: “¿Qué negocio tengo contigo Jesús, Hijo del Más Alto? Te ruego que no me
atormentes.” 29 ([Dijo esto, porque Jesús] había ordenado al espíritu sucio
salir del hombre.)
[Este
hombre había sido] arrestado repetidamente, encadenado, asegurado por las
piernas con hierros, y puesto bajo guardia. Pero rompía las cadenas; además los
demonios lo forzaban a vivir en estos sitios aislados.
30 Por lo
tanto, Jesús le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?”
Y él
respondió: “Legión” (porque muchos demonios habían entrado en él). 31 Y ellos
continuaron rogándole que no les ordenase irse al abismo.
32 Ahora
bien, una gran piara de cerdos estaba comiendo en una montaña, de modo que [los
demonios] le rogaron que les permitiese entrar en [los cerdos], y él les dio
permiso. 33 Entonces los demonios salieron del hombre y entraron en los cerdos,
y la piara entera corrió hacia un risco, y, cayendo en el lago, se ahogó.
34 Pues,
cuando los cuidadores vieron lo que había ocurrido, corrieron y dieron el
reporte en la ciudad y en los campos aledaños. 35 Entonces la gente vino a ver
lo que había pasado, y cuando vinieron a Jesús, encontraron al hombre (del cual
los demonios habían salido), vestido y en su sano juicio, sentado junto a los
pies de Jesús, de modo que se atemorizaron. 36 Aquellos que vieron lo que había
ocurrido, les relataron la manera en que el endemoniado había sido curado.37
Así, un gran número [de personas] que vinieron de las áreas circundantes le
pidieron que los abandonara, pues tenían mucho miedo. Entonces se subió al bote
para regresar.
38 Ante
esto, el hombre de quien los demonios salieron, empezó a rogar ir con Jesús.
Pero él lo despidió diciendo: 39 “Regresa a tu casa y cuenta las cosas que Dios
hizo por ti.” De modo que se fue y proclamó por toda la ciudad, las cosas que
Jesús había hecho.
40 Una
muchedumbre estaba esperando a Jesús cuando llegó de regreso, ya que todos
ellos lo estaban esperando. 41 Pero {¡mira!} un hombre llamado Jairo (quien era
el presidente de la sinagoga) vino hacia él y cayó a sus pies, rogándole que
entrara en su casa. 42 [Esto fue] porque tenía una hija única (de unos doce
años de edad) que se estaba muriendo.
Pues
bien, mientras él entraba, la gente se arremolinaba a su alrededor. 43 Y una
mujer que [había estado sufriendo] de un flujo de sangre por doce años (y a
quién nadie había sido capaz de curar), 44 vino desde atrás y tocó el fleco de
su vestidura; y el flujo de sangre cesó instantáneamente.
45
Entonces Jesús preguntó: “¿Quién me tocó?”
Pues
bien, todos lo negaban. Y Pedro dijo: “Maestro, las muchedumbres están todas
alrededor tuyo empujándote.”
46 Pero
Jesús dijo: “Alguien me tocó, porque sentí poder saliendo de mí.”
47 Así,
viendo que [lo que hizo] no había pasado desapercibido, la mujer se acercó
temblando, cayó frente a él, y explicó a todos la razón porque lo había tocado,
y cómo había sido curada instantáneamente. 48 Entonces él le dijo a ella:
“Hija, tu fe te ha salvado. Sigue tu camino en paz.”
49 Bien
pues, mientras todavía hablaba, alguien se acercó al lado del presidente de la
sinagoga y le dijo: “Tu hija ha muerto, no molestes más al maestro.”
50 Pero
cuando escuchó esto, Jesús le dijo: “No temas, solo ten fe y ella se salvará.”
51 Cuando
el entró en la casa, no dejó a nadie entrar con él, excepto Pedro, Juan y
Santiago, y el papá y la mamá de la niña. 52 Toda la gente estaba llorando y
golpeándose de dolor sobre ella, así es que dijo: “¡Paren de llorar! Ella no
murió, solo está durmiendo.”
53 Ante
esto, todos empezaron a reírse de él, porque sabían que ella estaba muerta. 54
Pero él la tomó de la mano y la llamó diciendo: “¡Muchacha, levántate!” 55
Entonces su aliento regresó y se incorporó inmediatamente. Y él les dijo que le
dieran algo de comer.
56 Pues
bien, sus padres estaban muy emocionados, pero él les dio instrucciones de no
contar a nadie lo que había ocurrido.
1 Él
llamó a los doce y les dio el poder y la autoridad sobre los demonios, y para
curar enfermedades. 2 Entonces los envió a predicar el Reino de Dios y a curar.
3 Les dijo: “No lleven nada consigo; ni báculo ni bolsa de comida, o pan, o
plata, ni siquiera dos mudas de interiores. 5 Y, donde sea que entren en una
casa, hospédense allí y salgan a predicar. 5 Y, cuando sea que la gente no los
reciba bien, sacúdanse el polvo de sus sandalias, al salir de la ciudad, a
manera de testimonio en su contra.”
Así, se
fueron y viajaron por todas la aldeas, proclamando las buenas nuevas y curando
a la gente en todo lado.
7 Ahora
bien Herodes, (el gobernante del distrito) oyó acerca de todo lo que estaba
sucediendo, y se fue perturbado por las dudas, [por cuanto] algunos decían que
Juan había sido levantado de entre los muertos. 8 Aún otros decían que uno de
los antiguos profetas se había levantado.
9 Herodes
dijo: “Yo decapité a Juan. Así que, ¿quién exactamente es este de quien oigo
cosas semejantes?” Y buscaba una oportunidad para ver a [Jesús].
10 Pues
bien, cuando los apóstoles regresaron, ellos le contaron [a Jesús] todo los que
habían hecho. Entonces los llevó a un lugar privado cerca de la ciudad, llamado
Betsaida. 11 Pero las muchedumbres se enteraron y lo
siguieron. Así, él les dio una cariñosa bienvenida, y empezó a hablarles acerca
del Reino de Dios, y curó a aquellos que lo necesitaban.
12 Pues
bien, el día estaba por terminar, y los doce vinieron y le dijeron: “Despacha a
las muchedumbres para que puedan ir a las aldeas y lugares aledaños a buscar
provisiones y un sitio para descansar, ya que estamos en un lugar aislado.”
13 Pero
él les dijo: “Denle ustedes algo de comer.”
Y ellos
respondieron: “No tenemos nada a más de cinco panes y dos pescados…a menos que
vayamos y compremos comida para toda esta gente.” 14 (Pues bien, la muchedumbre
era de unos cinco mil hombres.)
Pero él
le dijo a sus discípulos: “Hagan que se reclinen para comer, en filas de unos
cincuenta.”
15 Así,
[los apóstoles] hicieron esto e hicieron que todos se reclinaran en el piso. 16
Entonces el tomó las cinco [hogazas de] pan y los dos pescados, miró al cielo y
dijo una bendición sobre estos, entonces los partió y se los dio a los
discípulos para que los pusieran frente a la muchedumbre. 17 De esta manera,
cada uno comió y quedó satisfecho; además, [después de eso] recogieron doce
canastas de desperdicios.
18 Más
tarde, mientras se encontraba orando en un lugar tranquilo, sus discípulos
vinieron a él y le preguntaron: “¿Quién dicen las muchedumbres que soy?
19 Ellos
respondieron: “Juan el Bautizante, o Elías, mientras otros dicen que eres uno
de los antiguos profetas que ha sido levantado.”
20
Entonces él preguntó: Ustedes, sin embargo; ¿quién dicen que soy?
Y Pedro
respondió: “[Tú eres] el Ungido de Dios.”
21 Ante
esto, él los instruyó con firmeza que no contaran esto a nadie, 22 y dijo: “El
Hijo del Hombre tendrá que sufrir muchas cosas. Será rechazado por los
ancianos, sacerdotes principales y escribas, y entonces será asesinado. Pero en
el tercer día será despertado.”
23 Desde
ese momento, le decía a todos: “Si alguien quiere seguirme, que rechace todas
las cosas que desea, entonces tome su poste de empalamiento de día en día, y
continúe siguiéndome. 24 Porque, aquellos que quieran conservar sus vidas, las
perderán, pero aquellos que pierdan sus vidas por mi causa, las salvarán.
25 Así,
¿qué bien le hace a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida o queda
lisiado?
26 “Si
cualquiera se avergüenza de mí y de lo que digo, el Hijo del Hombre se
avergonzará de él, cuando venga en su gloria, y la del Padre, y la de sus
santos ángeles. 27 Pero yo les digo la verdad, algunos que están aquí parados
no gustarán la muerte antes de ver el Reino de Dios.”
28 Y
sucedió justamente como él dijo. Aproximadamente 8 días más tarde tomó a Pedro,
Juan junto con Santiago, y subió a la montaña a orar. 29 Entonces sucedió que
mientras oraba, su cara cambió y sus ropas se empezaron a brillar. 30 También,
{¡miren!} había dos hombres hablando con él… ¡Moisés y Elías! 31 ¡Ellos se
podían reconocer! Y empezaron a hablar de la partida que [Jesús] estaba a punto
de cumplir en Jerusalén.
32 Ahora,
Pedro y los otros tenían mucho sueño. Pero cuando vieron su gloria y la de los
otros dos hombres parados con él, se despertaron completamente. 33 Y a través
de la separación que había entre ellos, Pedro dijo a Jesús: “Instructor, es
bueno que estemos aquí. Armemos tres tiendas; una para ti, una para Moisés, y
otra para Elías.” (Pero él realmente no sabía lo que estaba diciendo.)”
34 Y
justo mientras decía esto, una nube se formó y los cubrió. Entonces [Moisés y
Elías] desaparecieron en la nube, esto asustó [a los apóstoles]. 35 Además una
voz salió de la nube y dijo: “Este es mi Hijo, el que ha sido escogido.
¡Escúchenle!”
36 Y
mientras la voz [se escuchaba], [vieron] a Jesús solo. Pero ellos no dijeron
nada…en aquel entonces, no contaron a nadie las cosas que vieron.
37 Al día
siguiente, después de bajar de la montaña, una enorme muchedumbre vino a su
encuentro. 38 Y {¡miren!}, un hombre gritó de entre la muchedumbre: “Maestro,
te ruego que veas a mi hijo, porque él es el único que tengo. 39 {¡Miren!} Un
espíritu viene sobre él y él grita. Entonces lo hace convulsionarse y bota espuma
[por la boca]. Después de eso para, pero lo deja rasmillado. 40 Yo les rogué a
tus discípulos que lo expulsaran, pero no pudieron.”
41
Entonces Jesús dijo: “¡Oh
generación sin fe y torcida, por cuánto tiempo más tengo que quedarme con
ustedes y soportarlos? Trae a tu hijo acá.” 42 Nobstante,
justo mientras el hijo se acercaba, el demonio lo arrojó al suelo y lo forzó a
una violenta convulsión.
Entonces,
Jesús reprendió al espíritu sucio, curó al niño, y se lo devolvió a su padre… y
todos quedaron asombrados del Poder Majestuoso de Dios.
43 Ahora
bien, cada uno de ellos estaba estupefacto por las cosas que él hacía, pero
[Jesús] dijo a sus discípulos: 41 “Hagan que estas palabras vivan en sus oídos:
El Hijo del Hombre está a punto de ser traicionado y entregado a manos de
hombres.” 45 No obstante, ellos todavía no entendían lo que quería decir. De
hecho, [el significado] estaba escondido de ellos, para que no pudieran
entender, además tenían miedo de preguntarle más.
46
Entonces ellos empezaron a preguntarse cuál de ellos sería el mayor. 47 Pero
Jesús sabía lo que ellos estaban pensando en sus corazones, de modo que tomó al
pequeño y lo sentó junto a él mismo. 48 A continuación les dijo: “Cualquiera
que da la bienvenida a este jovencito en mi nombre, me esta dando la bienvenida
a mí. Y cualquiera que me da la bienvenida a mí, da también la bienvenida Aquel
que me envió, porque quien actúa como uno de los menores entre ustedes, es el
mayor.”
49
Entonces Juan dijo: “Instructor, hemos visto a un hombre expulsando demonios
mediante el uso de tu nombre, y hemos tratado de impedírselo, porque no es uno
de nosotros.”
50 Pero
Jesús le dijo: “No traten de impedírselo, porque aquellos que no están contra
ustedes, están a su favor.”
51 Ahora
bien, dado que el número de días (hasta cuando iba a ser tomado) casi se habían
cumplido, se resolvió a ir a Jerusalén.
52
Entonces, envió mensajeros por adelantado, y estos entraron en una aldea
samaritana, para preparar [su arribo]. 53 Pero no se le dio la bienvenida allí,
porque se dirigía a Jerusalén. 54 Y cuando los discípulos Santiago y Juan
[oyeron] acerca de esto, preguntaron: “Señor, ¿quieres que pidamos que baje
fuego del cielo y los barra completamente? 55 Pero él se volvió hacia [ellos] y
los reprendió. 56 Luego viajaron a otra aldea.
57 Y
sucedió que mientras viajaban por el camino, que alguien le dijo: “¡Yo te
seguiré dondequiera que vayas!”
58 Y
Jesús respondió: “Las zorras tienen sus cuevas, y los
pájaros en el cielo tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene donde
recostar su cabeza.”
59
Entonces le dijo a alguien más: “Sé mi seguidor.” Pero el hombre respondió:
“Primero déjame ir y enterrar a mi padre.”
60 Y
[Jesús] le dijo: “¡Dejen que los muertos entierren a sus muertos! Tú, sal y
predica el Reino de Dios.”
61
Entonces aún otro dijo: “Yo te seguiré Señor. Pero primero deja que me despida
de los que están en mi casa.”
62 Y Jesús
respondió: “Ningún hombre que pone sus manos en un arado y mira hacia atrás, es
muy apto para el Reino de Dios.”
1 Después de eso, el Señor nombró a otros setenta, a quienes envió delante de él en pares (de dos en dos), a cada ciudad y lugar al que él estaba a punto de dirigirse. 2 Y les dijo: “Hay una cosecha muy grande, pero no hay suficientes trabajadores. Por tanto, rueguen al Amo de la cosecha que envíe más trabajadores para que cosechen. 3 ¡Caminen! {¡Miren!} Los envío como ovejas en medio de lobos.”
4 “No
lleven bolsa de dinero, lonchera ni sandalias. Y no
[paren para] saludar a la gente en el camino. 5 Cuando entren en una casa deben
decir: ’Que esta casa tenga paz.’ 6 Y si un hijo de la paz se encuentra allí,
la paz de ustedes descansará sobre él; pero si no, esta volverá a ustedes. 7
Por tanto, quédense en aquella casa y coman y beban las cosas que ellos les provean,
porque un trabajador merece su recompensa. No se muevan continuamente de una
casa a otra.”
8 “Cuando
sea que entren en una ciudad y ellos los reciban bien, coman lo cualquier cosa
que pongan frente a ustedes. 9 Luego, curen a los enfermos entre ellos y
díganles: ‘El Reino de Dios está cerca.’ 10 Pero dondequiera que entren en una
ciudad y ellos no les den la bienvenida, vayan a sus calles principales y
digan: 11 ‘Nos estamos sacudiendo el polvo que se ha quedado en nuestros pies,
en esta ciudad, y se lo devolvemos todo a ustedes.’
“¡Recuerden
esto: el Reino de Dios está cerca!”
13
“Aflicciones para ti Corazín, y aflicciones para ti Betsaida, porque si los milagros que han sucedido en
ustedes también hubiesen ocurrido en Tiro y Sidón,
ellos se hubiesen arrepentido y estarían sentados [y] vestidos de luto y
cenizas hace ya mucho tiempo. 14 Así pues, les será más fácil a Tiro y a Sidón resistir el Juicio que a ustedes.”
15 “Y tú Capernaúm, ¿Serás elevada a los cielos? [¡No!] ¡Ustedes
irán abajo a su tumba!
16 “Quien
sea que los escuche a ustedes, también me escucha a mí, pero cualquiera que los
ignora, también me ignora a mí… y cualquiera que me ignora a mí, también ignora
a Aquel, que me envió.”
17 Cuando
los setenta que fueron enviados en pares retornaron, con alegría dijeron:
“Señor, hasta los demonios nos obedecían cuando utilizábamos tu nombre.”
18 Entonces
él les dijo: “Yo vi al Opositor cayendo del
firmamento como un rayo. 19 ¡Miren! Les he dado autoridad para que se paren en
serpientes y escorpiones, y sobre el poder del enemigo. Nada les causará daño.
20 Sin embargo, no se alegren debido a que los espíritus malos les obedecieron;
alégrense porque sus nombres han sido inscritos en los cielos.”
21 Y en ese
momento, el Aliento Santo [de Dios] hizo que gritara de Júbilo: “Te honro
públicamente Padre, Señor del cielo y la tierra, porque tu escondiste estas
cosas de los sabios y los entendidos, pero Tú las has revelado a los que son
como niños. Sí Padre; es por eso que aprobaste este razonamiento claro.”
22 “Mi
Padre me ha dado todo, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, o quién es
el Padre sino el Hijo (y aquellos a quienes el Hijo desea mostrárselo).”
23 Con
esto, el regresó a sus discípulos y dijo privadamente: “Los ojos que ven estas
cosas que ustedes ven son benditos, 24 porque, les digo que muchos profetas y
reyes quisieron ver las cosas que ustedes están viendo y no las vieron…y
escuchar las cosas que ustedes están escuchando, pero no las oyeron.
25 Entonces
{¡Miren!} un hombre que conocía muy bien la ley se levantó, y para probar [a
Jesús], le preguntó: “Maestro, qué debo hacer para heredar la vida en la era?”
26 De modo
que [Jesús] respondió: “¿Qué es lo que está escrito en la Ley? ¿Qué has leído?”
27 A
continuación, el respondió: “Debes amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón,
vida, fuerza, y mente, y a tu vecino como a ti mismo.”
28 Y
[Jesús] respondió: “Esa es la respuesta correcta. Sigue haciendo eso y
vivirás.”
29 Pero el
hombre quería mostrar lo justo que era, y por eso preguntó a Jesús: “Entonces,
¿quién es mi vecino?.”
30 Entonces
Jesús dijo: “Un hombre estaba viajando de Jerusalén a Jericó, cuando se
encontró con unos ladrones. Ellos lo despojaron, lo golpearon y lo dejaron por
muerto. 31 Pero, por coincidencia, un sacerdote estaba viajando por la misma
ruta. Y cuando vio [al hombre golpeado], se pasó al lado opuesto.
33 “Pero
cuando un Samaritano se acercó y lo vio, le dio lastima. 34Asi, se inclinó, y
derramó aceite y vino en sus heridas y las vendó. Entonces lo puso sobre su
animal, lo condujo a una posada y lo cuidó. 35 Al día siguiente, tomó dos
monedas de plata; se las dio al encargado y dijo: ‘Cuida de él y cuando regrese
por este camino, te pagaré por todo lo que tu gastes a más de esto.’
36 Ahora,
¿Cuál de los tres les parece se hizo prójimo al hombre que asaltaron los
ladrones?”
37 El
[hombre joven] respondió: “Aquel que le mostró misericordia.”
Entonces
Jesús dijo: “Ve por tu camino y haz lo mismo.”
38 Ahora,
mientras estaban viajando, entraron en cierta aldea, y allí había una mujer
llamada Marta, quien lo recibió en su casa. 39 Esta mujer tenía una hermana
llamada María, quien se sentó a los pies del Señor y se puso a escuchar lo que
decía. 40 Pero Marta, estaba distraída, porque estaba ocupada preparando [una
comida]. De modo que ella vino a él, y preguntó: “Señor, ¿no te molesta que mi
hermana me haya dejado para que yo haga sola todos los preparativos? Dile que
me dé una mano.”
41 Pero el
Señor respondió: “Marta, Marta, tu estas preocupada y molesta por [ estar preparando] muchas cosas. Todo lo que necesitamos
son unas cuantas cosas, o quizás solo una. María escogió la parte buena y no le
será quitada.”
1 Ahora, él se encontraba en cierto lugar orando; y cuando hubo terminado, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar…tal como Juan enseñó a sus discípulos.”
2 Entonces
dijo: “Cuando oren digan: Padre, que tu Nombre sea hecho santo, y que tu Reino
venga. 3 Danos el pan que necesitamos para hoy, y perdónanos nuestros pecados,
del mismo modo que nosotros perdonamos a los que nos deben, y no nos lleves a
la tentación.”
5 Entonces
preguntó: “¿Cuál de ustedes tiene un amigo a quien ustedes pueden ir a media
noche y decirle: ‘Amigo, préstame tres lonjas [de pan], 6 porque otro de mis
amigos ha recorrido un largo camino y no tengo con qué [alimentarlo]? 7 Porque
el responderá desde adentro: ‘No me causes molestias. La puerta ya está con
seguro, y mis hijos están en la cama conmigo, así es que no puedo levantarme
para darte nada. ’’
8 Les digo
que, aunque no se levantará a darle nada por ser su amigo, sí se levantará y le
dará las cosas que necesita, si [su amigo] continúa molestándolo. 9 Por tanto,
continúen pidiendo y se les dará, sigan buscando y encontrarán. Sigan tocando y
se les abrirá. 10 Porque, todo el que pide recibe, y todo el que sigue buscando
encontrará, y a todo el que toca se le abrirá.
11 ¿Qué
padre entre ustedes le dará a su hijo una culebra, cuando este le pide un
pescado? 12 O si pide un huevo, ¿le darían un escorpión? 13 Ahora, si ustedes
en su maldad, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto
más lo hará el Padre en el cielo. [El] dará su Aliento Santo a todo el que se
lo pide!”
14 En
cierta ocasión Jesús expulsó un demonio que impedía que un hombre hablara. Y
cuando el demonio salió, el hombre habló, lo cual asombró a las multitudes. 15
Pero algunos de ellos decían: “Este expulsa demonios con la ayuda de Belcebú,
el gobernante de los demonios.”
16
Entonces, otros trataron de tentarlo pidiéndole una señal del cielo. 17
Sabiendo lo que se imaginaban, dijo: Todos los reinos que están divididos son
destruidos, y una casa que está [dividida] caerá. 18 Por tanto, si el Opositor
está dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino?
Ahora
ustedes dicen que yo expulso demonios, con el poder de Belcebú, entonces, ¿a
quién utilizan ustedes cuando los expulsan? Por esta razón ellos los juzgarán.
20 Porque, si yo expulso demonios por el dedo de Dios, el Reino de Dios los ha
rebasado.
21 Cuando
un hombre fuerte y bien armado cuida su mansión, todas sus cosas estarán
seguras. 22 Pero si alguien más fuerte llega, lo vence y le quita las armas en
que confiaba, [los intrusos] luego se dividirán todo el botín.
23 Ahora,
cualquiera que no está conmigo está en mi contra, y el que no viene a mi será
esparcido.
24 Cuando
un espíritu sucio sale de un hombre, viaja por muchos lugares desérticos,
buscando un sitio donde descansar. Y cuando no encuentra ninguno, dice:
‘Volveré a la casa de donde me mudé.’ 25 Y cuando encuentra [la casa] barrida,
limpia y decorada, 26 entra y trae consigo otros siete espíritu, que son más
malos que él mismo. Entonces, después de entrar, ellos continúan viviendo allí.
De manera que el resultado final para este hombre es peor que su condición
inicial.’
27 Ahora
bien, mientras decía estas cosas, una mujer de entre la muchedumbre gritó:
‘¡Feliz sea el vientre que te cargó y los pechos que mamaste!’
28 Pero él
contestó: ¡No! ¡Felices son aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la
obedecen!”
29 Y
mientras una muchedumbre se empezaba a formar, el dijo: “Esta es una generación
inicua porque busca una señal. Sin embargo, ninguna señal les será dada excepto
la señal de Jonás. 30 Porque como Jonás resultó ser una señal para la gente de Nínive, de la misma forma el Hijo del Hombre será una señal
para esta generación.
31 La Reina
del Sur se levantará en el Juicio, junto con los hombres de esta generación y
los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra, para escuchar la
Sabiduría de Salomón. Pero miren, algo más que Salomón está aquí.
32 Los
hombres de Nínive serán resucitados en el Juicio,
junto con esta generación y la condenarán, porque se arrepintieron ante las
cosas que Jonás predicó. Pero {¡Miren!} algo más que Jonás está aquí.
33 Nadie
enciende una lámpara y entonces la esconde, o la pone bajo una canasta. [Más
bien] la pone en un pedestal, para que la gente pueda ver por dónde va.34 La
lámpara de nuestro cuerpo es el ojo, y cuando tu ojo es simple, entonces todo
tu cuerpo es brillante. Pero cuando [tu ojo] es inicuo, todo tu cuerpo es
oscuro. 35 Por lo tanto, cuiden que la luz dentro de ustedes no [llegue a ser]
oscuridad.
36 Porque,
si todo tu cuerpo es brillante (sin tener partes oscuras), será una lámpara
brillante que ilumina tu camino.
37 Después
que hubo dicho aquello, un fariseo le pidió que comiera con él, de modo que fue
y se reclinó a la mesa. 38 Pues bien, el Fariseo estaba sorprendido al ver que
no se lavó antes de cenar. 39 Pero el Señor le dijo: “Ustedes fariseos gustan
de lavar la parte externa de los platos y las cucharas, pero por dentro están
llenos de maldad y cosas robadas. 40 Gente irrazonable, Aquel que hizo el
exterior, hizo el interior, ¿no es así? 41 Pero si ustedes dan regalos a los
necesitados, entonces {¡miren!} todo lo que poseen es limpio…no solamente lo
que son por fuera.
41 Sin
embargo, ay de ustedes fariseos, porque les gusta los asientos delanteros en
las sinagogas, y todos los saludos en los mercados. 44 Si, ay de ustedes,
porque son como tumbas escondidas, sobre las cuales los hombres caminan sin
querer.”
45 En
respuesta, uno que había sido entrenado en la Ley, dijo: “Maestro, al decir
cosas como estas nos estás insultando.”
46 Entonces
Jesús dijo: “Ay también de ustedes los que han sido entrenados en la Ley, porque
amontonan cargas sobre los hombres; tan altas que no se pueden llevar; ¡pero
ustedes mismos no las tocarían ni con uno de sus dedos!
47 Ay de
ustedes, porque construyen tumbas para los profetas, ¡aunque fueron sus padres
los que los asesinaron! 48 Ustedes realmente son testigos [contra si mismos],
porque aprueban lo que hicieron sus ancestros, cuando asesinaron a los mismos
profetas cuyas tumbas ustedes construyen.
49 Es por
esta razón que la Sabiduría de Dios dijo: ‘Les enviaré profetas y apóstoles, no
obstante, ellos perseguirán a algunos y asesinarán a otros, 50 para que toda la
sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la fundación del
mundo, sea puesta sobre esta generación- 51de la sangre de Abel hasta la sangre
de Zacarías, quien fue asesinado entre el altar y el [templo]. Sí, yo les digo:
todo esto le será reclamado de esta generación.
52 Ay de
ustedes los que han sido entrenados en la Ley, porque han recibido la llave del
conocimiento, pero han fallado en entrar [por la puerta]; ¡y después bloquean
el camino a los que desean entrar!
53 Luego se
fue de aquel lugar.
Y los escribas y fariseos se esforzaron mucho por entramparlo, preguntándole constantemente acerca de cosas, 54 agazapándose y tratando de atraparlo en algo que pudiera haber dicho.
1 Una
muchedumbre se había reunido, y habían tantos miles allí, que literalmente se
pisaban entre sí. Entonces [Jesús advirtió a sus discípulos]: “Cúidense de la levadura de los fariseos, la cual es
hipocresía. 2 No hay nada escondido que no haya de ser revelado, y nada secreto
que no llegue a ser conocido. 3 Por tanto, las cosas que ustedes dicen en la
oscuridad, serán escuchadas en la luz; y lo que ustedes murmuran en los cuartos
privados, será predicado en las terrazas.
4Yo les
digo esto, mis amigos, no se atemoricen de aquellos que matan el cuerpo, pero
no pueden hacer nada más que eso. 5 Déjenme mostrarles a quién deben ustedes
temer: Teman a Aquel, quien después de matar, tiene autoridad para tirarlos en
el botadero de la basura. Teman a Él! Cualquiera que
niegue conocerme ante los hombres, será también negado [por mí] ante los
mensajeros e Dios.
6 Cinco
gorriones se venden por tan solo dos monedas pequeñas, ¿no es así? Sin embargo,
a los ojos de Dios, nunca se olvidan. 7 Porque, hasta los pelos de sus cabezas
están contados. Así pues, no se atemoricen; porque ustedes son más valiosos que
muchos gorriones.
8 Yo les
digo esto: Para todo el que admita ante los hombres, que está en unión conmigo,
El Hijo del Hombre también admitirá unidad con este ante los mensajeros de
Dios. 9 Pero, cualquiera que niegue conocerme ante los hombres, será a su vez
negado ante los mensajeros de Dios. 10 Es más, todo aquel que habla una palabra
contra el Hijo del Hombre será perdonado, pero aquellos que blasfemen el
Aliento Santo [de Dios]…estos no serán perdonados.
11 Cuando
los lleven ante las sinagogas, o los gobernantes oficiales o autoridades, no se
preocupen en cuanto a qué han de hacer; cómo defenderse, o qué dirán, 12 porque
el Aliento Santo [de Dios] les enseñará qué decir en aquel momento.”
13
Entonces, alguien entre la muchedumbre dijo: “Maestro, di a mi hermano que
comparta su herencia conmigo.”
14 Y
[Jesús] preguntó: “Hombre, ¿quién me nombró juez o árbitro en la causa entre
ustedes dos?” 15 Entonces el dijo: “Mantengan sus ojos abiertos y guárdense de
la codicia, porque la vida no proviene de poseer muchas cosas.”
16 Y les
dio esta ilustración: “Los campos de cierto hombre rico produjeron [una buena
cosecha]. 17 así que empezó a pensar para sí mismo, “¿qué haré, por cuanto no
hay suficiente espacio ahora en la tienda para mis cosechas? 18 Y él dijo: Haré
esto: ‘Derribaré los graneros y construiré unos más grandes. Allí es donde
pondré todo mi trigo, y mis otras cosas buenas. 19 Entonces me diré a mi mismo:
Tienes muchas cosas guardadas para muchos años. De modo que ahora puedes
descansar… come, bebe, y disfruta.
20 Pero
Dios dijo, hombre tonto, esta noche, te van a pedir tu vida; ¿a quién entonces
pertenecerán todas estas cosas?
21 Esto
es lo que le sucede a un hombre, que guarda tesoros para sí mismo, pero falla
en no ganar riquezas con Dios.”
22
Entonces les dijo a sus discípulos: Esta es la razón por la cuales digo que no
se preocupen por sus vidas… en cuanto a qué comerán, o por sus cuerpos, en
cuanto a qué se pondrán. 23 Porque, su vida vale más que la comida, y su cuerpo
es [más] valioso que la ropa. 24 Los cuervos no plantan ninguna semilla, ni
tampoco cosechan, y ellos no tienen graneros o silos de almacenaje. Es así
porque Dios los alimenta. Y… ¿cuánto más valiosos son ustedes que simples
pájaros?
25 ¿Quién
puede añadir una pizca a la duración de su vida mediante preocuparse? 26 Así,
si [el preocuparse] no puede arreglar cosas pequeñas, entonces por qué
preocuparse por nada más?
27 Fíjense
en cómo las lilas crecen. Ellas no trabajan o hacen ropa, pero yo les digo que
ni siquiera Salomón en su gloria, fue vestido [tan bien como] una de estas. 28
Por tanto, si Dios viste tan bien a la vegetación que hoy está aquí y es echada
al horno al día siguiente, ¡cuánto más los vestirá él a ustedes de fe pequeña!
29 De
modo que dejen de buscar qué comer o qué beber, y no se preocupen en cuanto a
qué harán, 30 porque estas cosas son las que las naciones persiguen. Porque su
Padre sabe que ustedes necesitan estas cosas. 31 Por tanto, continúen buscando
su Reino y ustedes recibirán el resto.
31 No se
atemoricen, rebaño pequeño, porque su Padre ha accedido darles el Reino. 33
Así, vendan todas las cosas que poseen, y dénselas a los que las necesitan. Háganse
maletas que no se gastan… tesoros en el cielo que nunca fallan, donde no hay
ladrones o moho que los consuman. 34 Porque, donde están sus tesoros, allí es
donde estarán sus corazones también.
35 Por
tanto, ¡pónganse su ropa de trabajo, enciendan sus lámparas 36 y actúen como
hombres que esperan el retorno de su amo para su casamiento!; [y] así, cuando
el llegue y toque, puedan abrir [las puertas] enseguida. 37 Porque aquellos
esclavos a quienes se encuentre vigilando cuando su amo llegue, serán bendecidos.
39 Noten esto: Si el amo de la casa, hubiera sabido cuándo el ladrón iba a
llegar, hubiese estado vigilando y no hubiese permitido que su casa fuera
violada. 40 Ustedes también, ¡manténganse listos! Porque el Hijo del Hombre
vendrá a una hora que ustedes consideren poco probable.”
40
Entonces Pedro preguntó: “Señor, ¿Estás dando esta ilustración solo para
nosotros, o para todos?”
42 Y el
Señor dijo: “¿Quién realmente es el fiel mayordomo de la casa, el sabio a quien
su amo puso sobre sus amigos fieles, para proveer toda su comida en el tiempo
apropiado? 43 Este esclavo es bendito si se lo encuentra haciendo esto, ¡cuando
su amo llegue! 44 Les digo la verdad; ¡él lo pondrá a cargo de todo lo que él
posee! 45 Pero si este esclavo alguna vez dijera en su corazón: ‘Mi amo ha
demorado su retorno’, y comenzara a golpear a los sirvientes, machos y hembras;
[y] entonces hace fiestas, bebe y se emborracha, 46 el amo de este esclavo
llegará en un día y una hora en que no se lo espera, y lo azotará y lo enviará
con los infieles.
47 El
esclavo que sabe lo que su amo espera, y no prepara la comida que este quiere,
será azotado con un látigo muchas veces. 48 Pero aquellos que no entienden, y
hacen cosas por las cuales merecen ser azoados, estos será azotados con pocos [golpes].
Porque, de aquellos a quienes se ha puesto a cargo de mucho, se les exigirá
también mucho.
49 Yo
vine a comenzar un fuego en la tierra, de modo que, ¿qué más puedo esperar sino
que ya se haya encendido? 50Yo tengo un bautismo que debo aguantar, y yo estoy
siendo presionado hasta el momento en que se complete.
51
¿Pensaron ustedes que vine a traer paz a la tierra? ¡Yo les digo que no!
Más bien,
¡he venido a traer división! 52 Porque de hoy en adelante habrán cinco en una
casa, que estarán divididos contra [otros] dos, y dos contra tres. 53 Un padre
estará dividido contra su hijo, y un hijo [estará] contra su padre; una madre
[estará] contra su hija, y una hija contra su madre; suegra contra nuera, y
nuera contra suegra.”
54
Entonces dijo a la muchedumbre: “Cuando ustedes ven una nube subiendo en el
oeste, dicen que una tormenta se aproxima… y eso mismo sucede. 55 Entonces,
cuando el viento sopla desde el sur, ustedes dicen que habrá una ola de calor…
y sucede. 56 ¡Hipócritas! Ustedes saben leer la tierra y el cielo, entonces…
¿por qué no pueden también leer los tiempos?
57
También, ¿porque no juzgan lo que es justo por ustedes mismos? 8 Por ejemplo,
cuando llevan un caso ante un gobernante, traten de resolverlo mientras están
en camino, ¿quién entonces los entregará al comisario, y quién entonces los
meterá en la cárcel? 59 Yo les digo, ustedes no saldrán, a menos que hayan
pagado hasta el último centavo.”
1 Para
ese tiempo, algunos que allí estaban le relataron acerca de ciertos galileos
cuya sangre Pilatos había mezclado con los sacrificios de ellos [mismos]. 2
Entonces Jesús preguntó: “¿Creen ustedes que aquellos galileos eran peores
pecadores que todos los otros galileos, [solamente] porque sufrieron estas
cosas? 3 ¡No! Yo les digo que si no se arrepienten, todos ustedes también serán
destruidos. 4 O aquellos dieciocho sobre quienes cayó la torre de Siloam y los mató, ¿creen ustedes que estos eran peores
pecadores que el resto de gente que vive en Jerusalén? 5 ¡No! Yo les digo que,
si ustedes no se arrepienten, todos ustedes serán destruidos de la misma
manera.
6 Un
hombre tenía un árbol de higo en su viñedo; y cuando vino a este en busca de
fruto, no pudo encontrar ninguno. 7 Entonces dijo a la persona que cuidaba el
viñedo: ‘Por tres años he venido en busca de fruto de este árbol, y todavía no
he encontrado ninguno, por tanto, ¡córtenlo! ¿Por qué razón ha de ocupar tanto
espacio?’
8 Sin
embargo, [el cuidador del viñedo] respondió: ‘Amo, déjalo por solamente un año
más, para que lo cultive y le ponga fertilizante. 9 Entonces, si produce fruto
en el futuro… pero si no, debes cortarlo.’
9 Ahora
bien, él estaba enseñando en una de las sinagogas en Sábado, 11donde {¡miren!}
había una mujer que había estado muy débil por dieciocho años. Ella estaba
doblada y no podía enderezarse. 12 Y cuando Jesús vio esto, Jesús la llamó y le
dijo: “Mujer, has sido librada de esta en debilidad.” 13 Entonces puso sus
manos sobre ella y esta se enderezó al instante y empezó a glorificar a Dios.
14 Pero
el presidente de la sinagoga se resintió por esto, porque Jesús hizo esta
curación en sábado. De modo que dijo a la muchedumbre: Hay seis días, [que es
cuando] el trabajo se debe hacer. Vengan y sean curados durante esos días, no
en el sábado.
15 Sin
embargo, el Señor respondió: “Hipócritas, ¿no sacan ustedes a sus bueyes o
asnos de sus establos y los conducen para que beban, en sábado? 16 Porque esta
es una hija de Abraham, y el Opositor la ha mantenido atada {¡miren!} ¡Por unos
dieciocho años! ¿No era apropiado para ella el haber sido desatada de este tipo
de amarre en sábado?”
17 Pues,
después que hubo dicho esto, todos los que se le oponían se avergonzaron,
mientras la muchedumbre empezó a regocijarse sobre las cosa gloriosas que hizo.
18
Entonces dijo a continuación: “¿Cómo será el Reino de Dios? ¿A qué se puede
comparar? 19 Es como una semilla de mostaza, que un hombre plantó en su jardín,
la cual creció hasta parecerse a un árbol, donde los pájaros del cielo anidaban
en sus ramas.”
20 Y de
nuevo, dijo: “¿A qué debo comparar el Reino de Dios? 21 Es como levadura que
una mujer escondió dentro de tres grandes medidas de harina, hasta que la masa
subió y toda ella estaba llena de levadura.”
22 Pues,
él viajó de ciudad en ciudad y de aldea en aldea, enseñando, mientras
continuaba su camino a Jerusalén.
23
Entonces alguien preguntó: “¿Señor, se salvarán solo unos pocos?”
24 Y él
les dijo: “Luchen para entrar por la puerta angosta, porque yo les digo que
muchos tratarán de entrar, pero, simplemente no tendrán la fuerza suficiente.
25 Después que el Amo de la casa se levante y asegure la puerta, si aún están
parados afuera, golpeando y gritando: ‘Señor ábrenos’, él dirá, ‘Yo no sé de
dónde eres.’
26 Entonces
ustedes dirán: ‘Pero si comimos y bebimos contigo, y nos enseñaste todas las
calles principales.’
27 ‘Pero
el responderá, yo no sé de dónde son. Váyanse de mí ustedes obradores de
injusticia!
28 Aquí
es donde serán el llanto y el sonar de los dientes: cuando vean a Abraham,
Isaac, Jacob, y todos los profetas en el Reino de Dios, pero ustedes sean
arrojados afuera. 29 Ellos vendrán desde el este, oeste, norte, y del sur, y
ser reclinarán a la mesa en el Reino de Dios. 30 {¡Miren!} Sin embargo,
aquellos que son los últimos, serán los primeros, y aquellos que son los
primeros, serán los últimos.”
31 En esa
misma hora, algunos fariseos vinieron y le dijeron: “Mejor será que te vayas,
porque Herodes quiere matarte.”
33 Pero
él respondió: “Vayan y díganle a ese zorro {¡Miren!} estoy
expulsando demonios y curando hoy y mañana, y que terminaré en el día
siguiente, porque no está permitido destruir un profeta fuera de Jerusalén.
34 Oh Jerusalén, Jerusalén, asesina de profetas, y apedreadora
de aquellos a quienes se envió a ti; ¡Cuántas veces
quise reunir a tus hijos, tal como la gallina reúne a sus politos bajo sus
alas…pero eso no es lo que tu quisiste. 35 ¡Miren! Tu casa te ha sido
arrebatada! Y yo te digo que definitivamente no me
verás nuevamente, hasta que digas, ¡Alabado sea el que come en el nombre de
Jehová!”
1 En
cierta ocasión cuando [Jesús] asistió a una comida en la casa de uno de los
gobernantes de los fariseos, en un sábado… y todos lo examinaban muy de cerca;
2 entonces, {¡miren!} un hombre que tenía hidropesía vino hacia él. 3 De modo
que Jesús le preguntó a los estudiados en la Ley (y a los fariseos): “¿Es legal
curar en un sábado o no? 4 Pero ellos no querían responder.
Por tanto
se encargó del hombre, lo curó, y lo despachó. 5 Después de esto preguntó: “Si
tu hijo o tu toro llegan a caer en un pozo durante un sábado, ¿quién de ustedes
no lo sacaría inmediatamente?
6 Y no
les fue posible responderle.
7 Luego,
después de notar cómo los invitados escogían los mejores lugares a la mesa, les
dio esta ilustración: 8 “Cuando alguien los invite a un banquete de bodas, no
se reclinen en los lugares más prominentes. Porque, si alguien más ilustre que
ustedes ha sido invitado, 9 el anfitrión entonces vendrá y les dirá: ‘Deja que
ese hombre se siente en ese puesto.’ 10 Así, cuando ustedes estén invitados,
vayan y reclínense en el último lugar. Y cuando el hombre que los invitó llegue
dirá: ‘Amigo, escoge un mejor asiento’. Entonces serás honrado ante todos los
invitados. 11 Así, cualquiera que se promueve a sí mismo será humillado, y
aquellos que son humildes serán ensalzados.
12
Entonces el dijo al hombre que lo había invitado: “Cuando ofreces una cena o
una merienda, no llames a tus amigos o tus hermanos, o tus parientes y vecinos
ricos, porque ellos te pagarán si te invitan de vuelta. 13 Pero, cuando sea que
des un banquete, invita a los pobres y a los lisiados, lo mismo que a los cojos
y a los ciegos. 14 Entonces serás bendecido, porque ellos no tienen nada con
qué pagarte, y a ti se te pagará en la resurrección de los justos.
15 Pues,
cuando uno de los invitados escuchó esto dijo a [Jesús]: “Aquellos que comen
pan en el Reino de Dios son benditos.”
16 Y
[Jesús] respondió: “Hubo una vez un hombre que preparó una gran merienda, e
invitó a muchos a comérsela. 17 De modo que envió a su esclavo afuera - cuando
la merienda estuvo lista- a avisar a aquellos que estaban invitados: “¡Vengan,
porque todo está listo ya!” 18 Pero, entonces todos empezaron a excusarse. El
primero dijo: “Tengo que ir a cuidar el campo que compré. Por favor excúsame.”
19 Otro dijo: “Acabo de comprar cinco pares de bueyes, y debo ir a examinarlos.
Por favor excúsame.” 20 Aún otro dijo: “Acabo de casarme, y por eso no puedo ir
ahora.”
21 Pues
bien, cuando el esclavo regresó y reportó estas cosas a su amo, el amo de la
casa se enojó muchísimo, y le dijo a su esclavo: “Ve, rápidamente, a las calles
principales de la ciudad y sus alrededores, y trae a los pobres y los lisiados,
lo mismo que a los ciegos y los lisiados.”
22 Y luego,
el esclavo dijo a su amo: “He hecho todo lo que ordenaste, pero todavía hay
mucho espacio.”